El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, después de la destrucción del memorial a las víctimas del franquismo en el cementerio de la Almudena, investigado por presunta malversación por el Tribunal de Cuentas.

Al parecer el regidor envió a varios operarios del Consistorio para destruir a mazazos y retirar varias placas en honor a los fusilados por el régimen franquista y paralizó la obra que el anterior ejecutivo que gobernaba Madrid, con Manuela Carmena al frente, había aprobado.

Se trataba de homenajear a las víctimas del franquismo grabando 2.937 de sus nombres: irían acompañados de tres placas grabadas con diferentes citas, una de Miguel Hernández, otra de Julia Conesa (una de las Trece Rosas), y una tercera que rezaba: «Finalizada la Guerra Civil en Madrid, la dictadura del general Franco reprimió ferozmente a sus enemigos políticos. Consejos de guerra carentes de cualquier garantía procesal dieron lugar a numerosas ejecuciones por fusilamiento o garrote vil», en memoria y reconocimiento a las cerca de 3.000 personas ejecutadas e inhumadas en esta necrópolis entre abril de 1939 y febrero de 1944.

Un 80% del presupuesto para esta intervención ya se había ejecutado en la fecha de la destrucción. Las placas nunca acabaron de colocarse ni hubo inauguración oficial del memorial, pero el dinero que costó la construcción era dinero público, de ahí la acusación de malversación.

La demanda ha sido registrada por Macarena Orosa Hidalgo, presidenta de la Asociación Memorialista Ranz Orosas (AMOR). El Tribunal de Cuentas tiene ahora la misión de investigar si el alcalde pudo cometer un delito de malversación de fondos públicos.

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4 Comentarios

  1. La malversación está en construir un memorial partidista haciendo política revanchista con dinero público.
    Dejad las batallitas de los abuelos y no nos deis la murga con historias de hace 80 años!

  2. Hay que ser analfabetos para no entender la importancia de la historia.
    Realmente la incultura es retrógrada y la falta de información es incultura absoluta.
    Pero bueno los analfabetos quieren analfabetos y eso sí que es antiguo y muy retrógrado.

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