The Help es una película de drama en la época  escrita y dirigida por Tate Taylor y basada en la novela homónima de 2009 de Kathryn Stockett.  El filme y la novela narran la historia de una joven blanca y aspirante a mantener una estrecha relación con dos trabajadoras negras, Aibileen Clark y Minny Jackson, durante el Movimiento por los Derechos Civiles en 1963 Jackson, Mississippi.

Las trabajadoras domésticas negras en los Estados Unidos de la década de 1960 eran denominadas «la ayuda», de ahí el título de la exposición periodística, la novela y la película.

La película es una coproducción internacional entre empresas con sede en los Estados Unidos, la India y los Emiratos Árabes Unidos. Fue un éxito comercial y recibió críticas positivas de los comentaristas más reconocidos. The Help recibió cuatro nominaciones a los premios de la Academia, incluyendo Mejor Película, Mejor Actriz para Davis y Mejor Actriz de Reparto para Chastain y Spencer, y esta última ganó el premio. La película también ganó el premio del Sindicato de Actores de la Pantalla por Mejor Actuación de un Elenco en una Película.

Este preámbulo viene a propósito de una propuesta de la CEPAL-ONU, titulada “Construir un nuevo futuro: una recuperación transformadora con igualdad y sostenibilidad, en donde llama a edificar un  futuro pos-COVID-19, mediante una recuperación transformadora del desarrollo, con mayor igualdad y sostenibilidad”

Pasamos al Perú, donde todavía a las trabajadoras de hogar, la ubican  con el sustantivo adjetivado “la servidumbre”. En ese país, con el más alto índice de afectados por la pandemia en curso, ha promulgado la  Nueva Ley para las Trabajadoras del hogar, cuyo comentario me he permitido solicitar al jurista Adolfo Céspedes Thorndike:

Antes de darse la ley, la relación contractual entre las partes estaba sujeta al acuerdo a que ambas partes llegaban, en relación a tareas, horas de trabajo y sueldo a percibir.

A partir de la ley, No. 31047, (17 de setiembre 2020), se ha normado la relación beneficiando a un pequeño sector, esto es a las trabajadoras a tiempo completo, para gozar de los beneficios que esta norma concede, es preciso laborar 48 horas a la semana. Aún no sale el Reglamento, y las que trabajan menos no están dentro de los alcances, al menos mientras no se conozca el reglamento respectivo de la ley. Aunque ya se establece que la persona que trabaje por horas tendrá una remuneración proporcional a las que recibirán las que laboran a tiempo completo.

Que beneficios concede esta ley para las trabajadoras de 48 horas semanales, es decir 8 horas diarias de labor:

1) Remuneración mínima que en la actualidad es S/. 930.oo (que es el mínimo vital establecido para la jornada de 48 horas semanales). 2) Bonificaciones especiales un sueldo completo, tanto en fiestas patrias como en navidad. 3) Vacaciones pagadas un mes al año. 4) Descanso pre y post natal 3 meses, para los casos en que este derecho sea requerido.

5) Afiliación obligatoria al Seguro social, por parte del empleador. 6) Compensación por tiempo de servicios, un sueldo al año.  7) Días libres: 1 de enero, 1 de mayo, día del trabajador del hogar 30 de marzo.  y navidad,  pagados.

El abogado Céspedes Thorndike, comparte opinión similar con otros juristas,  que son varios los beneficios conseguidos, al punto que las bonificaciones  superan, al resto de empleados, que solo suma S/ 300.oo (US$100), tanto en fiestas patrias como navidad. Y precisa que esta norma  sólo beneficia a un pequeño sector, aquellos que deben permanecer en casa mínimo las 8 horas diarias (cuidado de enfermos o ancianos en especial).

La mayor parte de empleadores van a optar por contratar un trabajador  por horas, que no llegue a las 48 horas semanales y así eludir los alcances de la norma. Muchas empleadas que antes tenían una oportunidad de laborar verán cortadas sus posibilidades, ya que de seguro, se contratará dejando un día o a medio tiempo. (siempre hay formas de eludir la ley en estados invadidos por la informalidad).

Descripción: https://1.bp.blogspot.com/-Ikb03bnzZMs/X7v2JMIxZdI/AAAAAAAAXLo/yggNJoJj8YUm_fDoJz7lCm-yVZAQADaAgCLcBGAsYHQ/w640-h476/transportealaderiva.png

Este servicio a tiempo completo – agrega –  se vuelve casi imposible de contratar por profesionales cuyo ingreso familiar está debajo de S/. 5000 mensuales, pues no sólo es el haber a cancelar y los beneficios sociales acumulados, sino el consumo tanto alimenticio como de servicios que ocasiona la persona que se contrate para este menester.

Para concluir, en países como el Perú, las leyes sociales  tienen como objetivo encubrir la pobreza, la extrema pobreza, la informalidad dominante con normas sin mayor análisis y dejar campo abierto para la informalidad que domina todo el sistema económico y social. Las remuneraciones tienen que tener un objetivo general para todas las personas con capacidad para laborar.

Que lejos de la realidad están las definiciones de la literatura jurídica en países donde se publica y sostiene que “El Trabajo” es la actividad humana fundamental para la vida y está encaminada a la utilización o transformación de las fuerzas naturales y a la consecución de bienes y servicios. El trabajo es, en su sentido más amplio, una manifestación de la capacidad creadora del hombre, en cuya virtud este transforma las cosas y confiere un valor, del bien que antes carecía, a la materia a que aplica su actividad.

El trabajo es todo tipo de actividad humana que se realiza para transformar la naturaleza y procurarse los elementos necesarios para la subsistencia, la familia o del entorno más cercano, así como para la propia realización personal, es decir, para desarrollar nuestro proyecto de vida.

Para concluir: Una escena en ciudades como Lima (con 11 millones de habitantes, un tercio del total nacional),  el transporte masivo no  es un servicio social para miles de trabajadoras, porque muchas de ellas viajan acompañadas de  sus hijos menores, que pasan entre tres y cuatro horas diarias para cumplir su faena e ir a la escuela.

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