Internet hundió el negocio de la música.

Internet hundió el negocio de la música de después de la guerra, que era una máquina de ganar dinero gracias a la venta de discos, primero en formato vinilo y luego en compacto. Cuando parecía irreversible el hundimiento y los músicos y cantantes no tenían otra salida que la interpretación en directo, surgió el streaming, la posibilidad para la audiencia de escuchar música en línea a su elección, y la industria musical ha renacido y como muestra está el balance que publicó ayer la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI, por sus siglas en inglés), según informa La Celosía.

El balance del año pasado muestra que las ventas de música el año pasado aumentaron un 9,7% en el mundo, hasta 19.100 millones de dólares (todavía lejos de los 24.000 millones de la era preinternet), siendo el cuarto año consecutivo en mejora de los ingresos, gracias al negocio de la venta musical en línea (streaming), donde hay plataformas como Spotify, Apple, Deezer, Youtube, etc. El streaming se ha popularizado enormemente en todo el mundo, disparándose las suscripciones (32,9%) a precios muy asequibles, representando el año pasado el 47% del total de los ingresos de la industria, tras elevar los ingresos en un 34%.

La evolución y el futuro de la industria descansa ya en el streaming, en donde se pueden conseguir ingresos por el abono (255 millones de suscriptores) o la publicidad, y que en dos o tres años puede conseguir una facturación de 20.000 millones de dólares, frente a los 7.900 millones del año pasado.

La sica online está compensado el constante descenso de las descargas, que facturaron un 21,2% menos el año pasado, o las ventas de música en soporte físico, que siguen en descenso, un 10,1% en 2018. Los espectáculos y conciertos no dan muestras de desfallecimiento y este negocio representa el 14% del total de los ingresos. El vinilo gana en adeptos, aunque partiendo de ventas pequeñas,  pero suben un 6% y son ya 13 años en alza. Ahora mismo representa el 3,5% del total de los ingresos mundiales.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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