Un discurso lleno de propuestas que buscan hacer de España un referente mundial en todo. En feminismo, en inversión en nuevas tecnologías, en dinamización del ámbito rural abandonado, en la educación a lo largo de toda la vida, en la mejora del empleo, de la sanidad…. hasta en el reconocimiento de las víctimas de la dictadura franquista y de la guerra civil. Todo muy positivo, todo muy ilusionante. Autónomos, por fin; mujeres, niños.

Un discurso progresista que prácticamente solamente puede criticarse si lo que se quiere es ambicionar más mejoras, y caer a veces en cierta demagogia al estudiar los apoyos en el hemiciclo.

Sin embargo, de lo más relevante que ha sucedido es lo que NO ha dicho Sánchez. Nada sobre Cataluña, nada sobre república, nada sobre la necesaria y urgente toma de decisiones y medidas ante la crisis de la soberanía.

Ni una mención a modificar la Constitución, ni una mención a la situación del procés catalán. Nada. Cero patatero como diría aquel.

¿Y qué puede estar pretendiendo Sánchez con este mensaje? Sencillo: necesita los votos independentistas para ser investido. Haberlos obviado, humillado en definitiva, significa que ahora los diputados independentistas no tienen ninguna razón para apoyarle, pues no les ha hecho ni un solo guiño. Solamente una cuestión de medidas en términos grandilocuentes que para nada atienden a cuestiones de mayor calado en sentido de democracia, de lucha contra la represión.

De esta manera, si los independentistas avalan de alguna manera (a favor o absteniéndose) la investidura de Sánchez, estará de alguna manera sometiéndoles, humillándoles, y haciendo que éstos no puedan regresar a casa levantando la cabeza.

Si votan en contra, que sería lo lógico ante este discurso (no porque estén en contra de las medidas propuestas, ojo, sino porque directamente los ha invisibilizado), la culpa de una repetición electoral será del independentismo. «De los insolidarios indepes que no quieren saber nada de las mejoras propuestas por Sánchez».

Y en esta jugada, a Podemos le ha vuelto a engañar. Ahora le pone de su lado, y le deja de cómplice frente al «bullyng» a los republicanos independentistas y soberanistas. Si Pablo se planta para mostrar que hay un vacío en el discurso propositivo de Sánchez, le echarán en cara no haber apoyado las propuestas más progresistas que se han planteado en los últimos tiempos. Si lo apoya, estará dejando por el camino uno de sus fundamentales puntos: el derecho de autodeterminación, pieza clave en el momento fundacional de la formación morada.

Así las cosas, Sánchez saldrá ganando pase lo que pase. Aunque pierda esta investidura. Porque si la pierde, el bloqueo será tal, que habría que repetir elecciones, y desde el PSOE ya saben que contarán con un millón más de abstenciones que les hará sacar los escaños más baratos. Subirá el PSOE, se desmoronará Podemos, caerán los indepes, subirán PP y Ciudadanos y Vox quedará desinflado.

Ahora a ver cómo lo juegan los independentistas. Si hubieran formado un frente común habrían tenido mayor fuerza en el Congreso. Hoy es la evidencia. Y al menos sería coherente su discurso. Veremos hasta dónde les lleva su defensa de principios.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

1 Comentario

  1. Cierto, el discurso de Sánchez lo puede asumir perfectamente Cáritas: vamos a mejorar las condiciones de los desfavorecidos pero sin tocar las estructuras que los producen, tanto económicas como políticas. Y de Cataluña ni hablar, repite que se pongan de acuerdo entre ellos y presenten un proyecto transversal de pais; pues aplíquese el cuento: hágalo ud. un proyecto transversal de pais con PP, VOX, C´s, Bildu, IU, etc y presëntelo a todos los españoles

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

9 + dieciseis =