Es posible que la formación de ultraderecha VOX, de la misma manera que subió como la espuma en las elecciones autonómicas de Andalucía, esté sufriendo una caída en picado. Dimisiones que van sucediéndose en cascada en diferentes puntos del país no auguran nada bueno para Santiago Abascal.

La pasada semana el candidato al Congreso por Albacete, Fernando Paz, presentaba su «renuncia irrevocable» tras difundirse los comentarios que hizo en tertulias televisivas sobre terapias de reconversión para niños y planteando argumentos revisionistas sobre el Holocausto.

Ahora, y por motivos diferentes, aunque no de menos envergadura, el presidente de VOX de la provincia de León, José Carlos Rúa Perandones, abandona la formación y afirma que “en 6 meses ha perdido su esencia y la humildad ha dado paso a la soberbia de sus dirigentes”.

El ya exafiliado de VOX reprocha que “no se puede hablar de libertad y liberalismo para España y liquidar la poca democracia interna que el partido tenía” y asegura que “los afiliados hemos sido tratados exclusivamente como fuente de ingresos”

Además, Rúa Perandones afirma con rotundidad que “España y León necesitan un VOX, pero hoy este proyecto tiene fecha de caducidad” y critica las guerras internas que está sufriendo en el partido por parte de distintas “familias” que se matan por un puesto, pero que nadie está dispuesto a trabajarlo.

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