Me manda mi mágico amigo Antonio Moreno -mágico porque lo conocí a través de Tomás Fernández, El Mago- una nota de prensa coincidiendo con el Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido: 28 de abril.

Me voy a limitar a pegarla a continuación con apenas algunos cortecitos y retoques. Con el oído pasa como con la vista cansada: el tiempo juega en su contra, pero hay maneras, y a eso se dedica Antonio desde la fundación para la que trabaja., para mantenerlo lo más sano, activo y operativo posible.

A quien le interese, sólo tiene que seguir leyendo:

Madrid, 26 de abril de 2021. El confinamiento, en sus distintas formas, ha cambiado la percepción del ruido. Se pudo constatar colectivamente los beneficios de la reducción del nivel del ruido, sobre todo en las grandes ciudades. Un hecho negativo, la pandemia del COVID-19, permitió descubrir el silencio en un entorno donde no se esperaba. AG Bell International (agbellinternational.org) quiere aprovechar la celebración del Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido para reclamar medidas a las administraciones para frenar el problema en las grandes ciudades.

Aunque siempre se vincula la contaminación acústica del tráfico y la alta intensidad sonora con la pérdida auditiva, las últimas investigaciones las relacionan con enfermedades cardiovasculares que pueden afectar tanto a los habitantes de las ciudades como a quienes viven cerca de los aeropuertos. Algunos estudios ya indicaban los posibles daños del ruido al sistema cardiovascular, pero ahora se evidencia que puede causar efectos negativos, aunque no se sufran durante largos periodos de tiempo, según señala un artículo publicado en Annual Review of Public Health.

Otras dolencias provocadas por el ruido son estrés, trastorno del sueño, ansiedad, pérdida de memoria, alteraciones del sistema respiratorio y del endocrino y dificultades en el aprendizaje de los niños. En España, nueve millones de personas padecen niveles de ruido que superan el umbral diurno establecido por la Organización Mundial de la Salud, 65 decibelios (dB).

A partir de 85 dB comienza el peligro. El tráfico de una ciudad alcanza entre los 80 y 90. Cuando el metro llega a la estación registra 75 dB y el autobús supera los 90. Una carretera con mucha circulación supera los niveles seguridad. Los camiones pueden producir entre 70 y 90 dB y las sirenas de los vehículos de emergencias y los aviones llegan a sobrepasar los 120 dB.

Un informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente sobre el ruido en Europa publicado el año pasado confirma que el tráfico es la principal fuente de contaminación acústica en el continente. El estudio prevé que en esta década subirán los niveles de ruido tanto en las zonas rurales como en las urbanas debido al crecimiento urbano y al aumento de la demanda de movilidad.

Junto a los vehículos que circulan por calles y carreteras, los sectores ferroviario, aeronáutico e industrial también influyen como grandes fuentes de contaminación acústica. La AEMA estima que esta exposición al ruido causa 12.000 muertes prematuras al año y contribuye a 48.000 casos nuevos de cardiopatía isquémica.

“La lucha contra el ruido es una tarea de todos -relata Svante Borjesson, director general de AG Bell International-. La industria automovilística dedica sus esfuerzos a la fabricación de coches menos ruidosos, iniciativa que debe ser seguida por otros sectores para disminuir la contaminación acústica de nuestras ciudades”

Acerca de AG Bell International

AG Bell International (agbellinternational.org) trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas con sordera y con hipoacusia. Los objetivos de la organización son que todas las familias reciban información y apoyo para que sus hijos con pérdida auditiva puedan escuchar y hablar, que los profesionales estén altamente cualificados, que los líderes de políticas públicas aborden de manera efectiva las necesidades de las personas con pérdida auditiva y que la sociedad contribuya a que las personas con pérdida auditiva participen en condiciones de igualdad.

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Javier Puebla ha sido galardonado con diversos premios, tanto en prosa –Nadal, por Sonríe Delgado, y Berenguer, por La inutilidad de un beso– como en poesía: El gigante y el enano: V Certamen Vicente Presa. En 2010 recibió el premio Cultura Viva por el conjunto de su obra. Es el primer escritor en la historia de la literatura en haber escrito un cuento al día durante un año: El año del cazador; 365 relatos que encierran una novela dentro. En 2005 fundó el taller 3Estaciones y la editorial Haz Mlagros. Cineasta, escritor, columnista y viajero: ejerció funciones diplomáticas en Dakar durante cuatro años, y allí escribió Pequeñas Historias Africanas, Belkís y Blanco y negra. Gusta de afirmar en las entrevistas que nació para contar historias, y quizá por eso algunos de sus artículos parecen relatos o cuentos.

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