El músico fue invitado al rincón del brindis infinito, ese punto donde la conciencia sobrepasa los límites de la irrealidad y se materializa.

Ahora sabe que es lo que siempre fue, un reloj, una máquina perfecta y perfectamente preparada y engranada para procesar el paso de cada segundo y transformarlo en un INFINITO PRESENTE PERFECTO CONTINUO.

Allá por los 90 se creyó un analógico de última generación capaz de hacer desvanecer cada segundo en el todo, en la nada…

Le dijeron que podía soñar y soñó, y cuando quiso luchar por su sueño le llamaron loco. ¿En qué quedamos? Poneos de acuerdo, que es joven y se cree vuestros consejos…

Nadie le ha explicado las reglas reales de juego, él se fía y confía.

Es el momento en el que no comprende el valor de lo que tiene porque cree que todo lo merece.

Así le llego la fama como un sueño.

Así le llego el amor como un sueño.

Un sueño en el que se le cruzo UN ANGEL DE PUNTILLAS que le llevo a TOCAR EL CIELO, a hacer eternas historias de un minuto que le hacían no ver distancias entre MADRID Y BARCELONA, a sentir sentado en la plaza de CHUECA que estaba en el centro del universo en el mismo momento en el que pensó que aquel beso era solo eso, SOLAMENTE UN BESO.

Un beso, que claramente fue mucho más que un beso, un beso que descubrió ante los ojos del músico muchas de falsas ideas que se había hecho respecto a muchas cosas de la vida, del amor, un beso que levanto el telón y le dejo ver la realidad de ese momento en el que era ya todo HUMO Y VIENTO.

Porque al pobre músico nadie le explicó que los sueños pocas veces se cumplen y cuando lo hacen no son eternos, son altamente evaporables.

Se evaporan como se evaporan los momentos de falsos amores, de falsas glorias, como se evapora el dinero, como se evaporarán las almas.

Es joven, apenas 33, pero se siente pesado, in-ágil ante la vida.

Es padre y no tiene familia.

Es dueño de su casa y no tiene un hogar.

Es músico y no encuentra su melodía.

Ya no se siente ese analógico reloj de última generación que desvanecía cada segundo en la nada, al menos por dentro siente que es más bien un tosco y pesado reloj de arena en el que sus sueños y los momentos en los que  desaparecieron pasan una y otra vez  por el fino embudo de su realidad , parece que la arena fluye , pero no , no fluye , pasa como inadvertida y se acumula haciendo una montaña  , pesa , pesa arriba , se da la vuelta y pesa abajo….

Y entre mil intentos de hacerlo bien MIENTE, le mienten, todo cambia, todo gira, ahora el amor le duele, le duele tanto que no tiene más remedio que poner su CORAZON DE MUDANZA.

Se sienta, lo piensa, lo ve injusto, es más, está totalmente convencido que nada tuvo que ver todo aquello que lo hizo todo bien que no lo merecía…

El drama de su vida pasaba lento, pesado, apenas podía sonreír recordando cuando vio a su madre utilizar el viejo truco de viajar en el tiempo para que el tiempo duela menos y regresar a los TREINTA Y TANTOS, quizás a los 33.

Mientras el músico, desde su nueva casa buscaba nuevas formas de vida y amor entre PARTIDAS DE RISCK y la ZAMBRA DEL FINLANDES y luchaba porque el amor dejara de ser un amargo sentimiento en forma de pasado al que repetía una y otra vez TE AMARE MEJOR.

Así pesaba el tiempo y así andaba el músico, como decía su padre CICATRIZANDO, intentando entender de entre las confusiones posibles del mundo, las que el mismo se había creado intentando entender.

Hasta que después de 333.333 intentos de saber porqué de repente recuerda algo, que había olvidado, algo que hasta el momento ni el amor ni la fama le habían hecho recordar.

El músico cerró los ojos y regreso en el tiempo al momento exacto en que supo que los sueños se podían hacer realidad, y no, no fue el momento en el que no alcanzaba a ver los ceros en su cuenta bancaria y se sentaba a tomar café con la mismísima gloria, no.

¿La verdad?, la verdad es que fue a ese momento, en el que moribundo, SOLO y tendido en el suelo de aquella lejana carretera de Cuba el músico estuvo eternas horas viendo su triste imagen desde los ojos de la farola de encima.

Ese momento en el que toda su vida pasaba sin saber por qué había pasado.

Ese momento en el que solo sabía que su vida se acababa.

Ese momento en el que sin saber cómo ni porque consiguió elevar su fe por encima de la farola y rogar una oportunidad, rogar lo único que ahora sabe que es totalmente imprescindible para vivir rogar VIDA.

El músico quería vivir, el músico estaba decidiendo vivir, pero no, esa decisión no era suya, no.…, ¿sabéis???? decidía el jurado, decidían los de encima de la farola.

Y decidieron darle VIDA.

Entonces cae UNA ROSA BLANCA en el suelo y comprende el valor no de lo que tiene, sino de lo que siempre tuvo.

En ese recuerdo el músico logro fusionarse con el mismo, sintió el abrazo de las almas de aquellas formas diferentes de amor que se fueron, Aita, Marga, Antonio Vega, esas que ya no están, no están porque se acabó su tiempo, porque se acabó su vida.

Viajar en el tiempo para que el tiempo duela menos, gran truco…

El músico, sin dudar, volvió a elevar su fe por encima de la farola, pero esta vez para dar gracias, y convencido darse CON UN CANTO EN LOS DIENTES.

Va pasando el tiempo, cada vez que lo ve más lejos lo ve un poco menos injusto, entonces, empieza a creer, empieza a entender, es más, empieza a estar cada vez más convencido de que podía haber hecho algo un poco mejor, algo que quizás en ese momento ni sabía, algo que quizás aprendió después, algo que ahora ya sabe que puede hacer.

Y fue, en ese preciso instante en el que el músico empezó a deshacerse de la arena en su engranaje, empezó a trasformar cada recuerdo del pasado en momentos infinitos, y el tiempo empezó a no pesar, empezó a fluir.

¡¡¡Ayllu!!!  músico loco de verdad te ha costado tanto tiempo encontrar donde tienes tus manecillas?

Por fin está volviendo mutar, se mira al espejo y ve la realidad ve sus tripas, ve esa maquinaría perfecta y perfectamente engranada para procesar el paso del cada segundo y convertirlo en un INFINITO PRESENTE PERFECTO CONTINUO.

Y llegó… su amor, su amor verdadero, que no llegó, que estaba ahí donde estuvo siempre, entre la justicia y la libertad.

El músico entregó el aval del tiempo que por suerte aun no estaba caduco y ella sin dudar le volvió a coger de la mano y le hizo sentir que estaba de nuevo en el centro del universo, pero esta vez… en PRAGA y levitando.

Ahora además de padre vuelve ser padre, parte y familia.

Ahora su casa ha vuelto a ser hogar.

Ahora el músico vuelve a sentir su propia melodía.

Y vivieron felices, y comieron perdices y la familia del músico creció, con amor, con REFERENTE, pero sobre todo con la fe por encima de la farola.

SENCILLAMENTE SENCILLO.

Habéis sido todos y cada uno de vosotros invitados al rincón del brindis infinito, ese punto donde la conciencia sobrepasa los límites de la irrealidad y se materializa.

Ahora ya sabéis que somos lo que siempre hemos sido, cada uno de nosotros somos un reloj, una máquina perfecta y perfectamente preparada y engranada para procesar el paso del tiempo y transformarlo en un INFINITO PRESENTE PERFECTO CONTINUO.

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