Aún faltaba un día, todo un día, para que se pudiera salir a pasear con suficiente libertad por la calle; me dirigía a la farmacia más cercana abierta a mi casa, cuando….

¡Wow! ¡Oh maravilla! ¡Puntazo! ¡Esto no es verdad! ¡No puedo creérmelo!

Bocadillos de jamón a 2,5 EUROS.

Y menudo jamón… hasta el más sibarita de mis amigos escritores, el ínclito Eduardo Lago, cada vez que viene de Nueva York, rinde visita -como dicen los franceses- al local estrecho, exquisito, mítico e inolvidable situado en lo más alto de la calle Cavanilles, ya casi rozando con la plaza de Mariano de Cavia. Hablo, por supuesto, de

El Rincón de Extremadura.

¿Era posible que en verdad estuviese abierto? ¿O era un espejismo? Me acerqué hasta la puerta y la memoria del cuerpo hizo que se despertaran mis glándulas salivares al recordar las últimas migas que me había tomado en compañía de la bella dama que siempre pasa mis textos a ordenador.

Había un hombre dentro, con mandil y una lámina de plástico protegiendo y desdibujando su cara. Al verme se acercó hasta la puerta.

-¿Está abierto o es que estáis preparando el local para cuando se pueda entrar normalmente? (más o menos normalmente)

-Te vendemos todo lo que haga falta.

Me reí. Contento como un niño. No se podía entrar, pero si funcionaba el take away. Qué alegría, los mejores embutidos de Madrid… de mi Mad Madrid, de nuevo al alcance de mi mano.

Aquí estamos.

Me pongo a hablar con él Averiguo su nombre: Marcelino.

-Marcelino Méndez Jiménez. Tengo 68 años y estoy jubilado, pero sigo activo, cotizando y renunciando a una parte de la pensión. Trabajo desde que tengo 14 años

y me enseña la foto que me lo demuestra y que sostiene luego en su mano cuando le pido que me permita retratarlo

y me ha costado mucho esfuerzo, todo el esfuerzo, montar esto, conseguir una clientela satisfecha y feliz. ¿Y qué voy a hacer? ¿Quedarme en casa mano sobre mano mientras se hunde en negocio y verme obligado a despedir a mis empleados?

-¡Por supuesto que no! -le respondo, orgulloso de él, de que haya personas así, indomables y capaces de hacer siempre el esfuerzo necesario.

Le pregunto por el horario.

-Por las mañanas hasta las dos, y por las tardes hasta las ocho u ocho y media.

Sonrío. Y me prometo a mí mismo volver esa misma tarde a por uno de esos bocadillazos fantásticos, y ¿tendrá migas? Bueno, ya lo veremos, pero pienso llevarme ¡de todo!

Marcelino. Un nombre que suena a otros tiempos, pero también a extremeño; como mi padre, que nació en Valencia de Alcántara.

El Rincón de Extremadura abierto…; los tiempos son malos pero a veces hay oasis, sonreímos, respiramos.

(Mecanografía MDFM)

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Javier Puebla ha sido galardonado con diversos premios, tanto en prosa –Nadal, por Sonríe Delgado, y Berenguer, por La inutilidad de un beso– como en poesía: El gigante y el enano: V Certamen Vicente Presa. En 2010 recibió el premio Cultura Viva por el conjunto de su obra. Es el primer escritor en la historia de la literatura en haber escrito un cuento al día durante un año: El año del cazador; 365 relatos que encierran una novela dentro. En 2005 fundó el taller 3Estaciones y la editorial Haz Mlagros. Cineasta, escritor, columnista y viajero: ejerció funciones diplomáticas en Dakar durante cuatro años, y allí escribió Pequeñas Historias Africanas, Belkís y Blanco y negra. Gusta de afirmar en las entrevistas que nació para contar historias, y quizá por eso algunos de sus artículos parecen relatos o cuentos.

2 Comentarios

  1. Hay que intentar mantener la normalidad en estos tiempos complicados. Todos los negocios se van a ver afectados y van a necesitar un impulso, bien sea económico o estructural como son los ecommerce

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