Investigar los indecentes comportamientos del rey emérito, está siendo imposible y en ese sentido, es grave que el PSOE coincida en el voto con el PP, partido político de los más corruptos de Europa, pero mucho más es hacerlo con el ultraderechista Vox, por todo lo que representa y el peligro que conllevará, caso de seguir utilizando sus apoyos y haciendo con ellos causas comunes.

Había ocurrido con anterioridad en junio del año pasado y ha vuelto a suceder en la votación que, al respecto una vez más se produjo en la mesa del Congreso el pasado miércoles 13/enero/2021, con el rechazó de la moción presentada por Unidas Podemos para que se abriera una comisión de investigación por los presuntos fraudes cometidos por el rey emérito. En ésta ocasión la  iniciativa tenía el informe favorable de los letrados de la Cámara. Inconcebible la actitud del PSOE no apoyando la referida moción, que con toda probabilidad en el pleno de la Cámara, hubiera contado con el apoyo de los grupos políticos que propiciaron el acceso de Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno.

Hasta el 26 de julio de 2014 Pedro Sánchez no accedió a la secretaria general del PSOE, en consecuencia se encontró con la herencia de Podemos que había salido del Movimiento del 15 de mayo de 2011 y formalmente se constituyo como organización política el 17 de enero de 2014. Que esto ocurriera no fue su responsabilidad y si de los grandes jerarcas del Partido Socialista, que teniéndolo secuestrado tiraron por la borda, valores, principios y convicciones que le identificaba y cuando la formación morada se hizo realidad, se han dedicado burdamente a criticarla y tratar de menoscabarla.

Pero si ha tenido responsabilidad Pedro Sánchez con el arraigo y expansión de Vox. Esta fuerza política se había presentado a las elecciones andaluzas del 2 de diciembre de 2018 y debido a la desmovilización y abstención del electorado de izquierda, y una participación muy baja de tan sólo el 58,65% consiguió un respaldo electoral inesperado y muy amplio de 395.978 votos con un porcentaje del 10,97%, posibilitando mediante su apoyo la constitución del Gobierno Andaluz compuesto por el PP y Ciudadanos.

Eso sirvió como advertencia y en las siguientes elecciones generales del 28 de abril de 2019, la participación de los votantes de izquierda se incrementó considerablemente, lo que produjo un porcentaje de participación del electorado del 76%, habiendo posibilitado que la ultraderecha representada por Vox, no alcanzara el respaldo electoral que se vaticinaba de entre 60 y 70 diputados. Afortunadamente solo obtuvieron 24.

Entre el PSOE que había obtenido 123 escaños y Unidos Podemos 42, podían haber constituido un gobierno con una amplia representación. Sin embargo, al no ponerse de acuerdo Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, esa posibilidad se diluyó y lo que ha sido peor, es haberle dado la oportunidad a Vox que en las siguientes elecciones del 10 de noviembre de 2019, más que duplico su representación parlamentaria, pasando de 24 a 52 diputados, con lo que eso ha significado en materia de tensión y crispación de la vida política en particular y del deterioro de la convivencia en general.

El problema es no haberse quedado solo en eso y por el contrario, el PP como Ciudadanos han venido apoyándose en Vox, para acceder a los gobiernos de muchas instituciones autonómicas y locales, aunque las contrapartidas conlleva apoyar a éste en sus iniciativas ultraconservadoras.

El PSOE por estos motivos ha venido reprochando al PP y Ciudadanos, la connivencia y complicidad demostradas con Vox. Pero con los apoyos que éste partido político tan reaccionario le ha facilitado, para que el Congreso no pueda constituir una comisión que investigue las tantas indecencias y presuntos fraudes cometidos por el rey emérito, la autoridad moral del Partido Socialista (Pedro Sánchez que como juez y parte lo tiene secuestrado), se ha menoscabado.

Le va a ser muy difícil a los lideres autonómicos o locales socialistas criticar al Partido Popular y a Ciudadanos, cuando se apoyen en Vox para poder llevar a efecto sus políticas y gestiones institucionales.

La Monarquía, derecha extrema y extrema derecha vienen apoyándose mutuamente, pero lo mismo concurre en los planes del PSOE (o más bien de Pedro Sánchez), que está dispuesto a seguir apoyando de por vida al rey emérito con éste cargo honorifico y simbólico que le hizo Mariano Rajoy a su medida, sin importar  la conducta tan reprobable que ha venido practicando.

Tampoco tiene Pedro Sánchez en consideración como secretario general del Partido Socialista y presidente del gobierno, la esencia republicana de la que el PSOE ha estado impregnado, como ha demostrado a lo largo de su historia y en situaciones dramáticas, siendo las más significativas las vividas por tantos y tantas miles de sus militantes que dieron su vida,  fueron represaliados/as sufriendo penas de prisión, o se vieron obligados/as al exilio, por defender la II Republica legalmente constituida.

La Monarquía está siendo por méritos propios muy cuestionada, sin embargo e inexplicablemente cuenta con el apoyo de los grandes jerarcas socialistas, con Pedro Sánchez al frente y la gran mayoría de veteranos como Felipe González, Alfonso Guerra, Joaquín Leguina, José Bono, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, Emiliano García  Page, Guillermo Fernández Vara y un largo etc. 

Es evidente que el PSOE tan jerarquizado, sigue haciendo dejación de lo que fueron sus principios y convicciones y fundamentalmente del republicanismo. De seguir así, el desencanto y las frustraciones que continúe causando, obrará a favor y se lo pondrá cada vez más fácil a la reaccionaria derecha y ultraderecha. Lo malo es la impotencia que siente la militancia y el electorado del Partido Socialista, viendo sin posibilidad de corrección las derivas que éste desde hace tiempo ha venido experimentando.

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Militante de los sindicatos ingleses (Trade Unions) desde 1971 y hasta mi regreso de Londres en 1976. Afiliado a la UGT y al PSOE en Londres desde junio de 1972. Cofundador y coordinador sindical de la F.A.E.E.R.U. (Federación de Asociaciones de Emigrantes Españoles en el Reino Unido). Fundador de la cooperativa de servicios PAILARCA (Pablo Iglesias-Largo Caballero). Miembro de los dos primeros comités regionales del Partido Socialista Canario -PSOE- 1977-1985 y por esas mismas fechas, miembro de las primeras ejecutivas insulares de Gran Canaria del PSOE y de la UGT. Cofundador en 1980 de Izquierda Socialista y su coordinador en Gran Canaria hasta 1989. Miembro del primer Consejo Federal de la Emigración del PSOE. Presidente del 1er. Comité de Empresa por la UGT del Hospital Materno Infantil de Gran Canaria. Concejal de deporte y de los distritos: Isleta, Santa Catalina y Guanarteme del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, legislatura 1983.1987. Miembro de la Comisión Permanente de Deporte de la FEMP (Federación Española de Municipios y provincias) y del pleno del CSD (Consejo Superior de Deporte). Cofundador en 1991 de la Fundación Juan Negrín y su secretario durante 23 años (hasta 2014).

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