Para Art Briz

Estás mirando el teléfono móvil mientras alguien situado a un metro y medio de distancia no para de hablarte. Asientes con la cabeza al murmullo sin hacer el menor esfuerzo por descifrar las palabras. Mandas un mensaje, lees dos que acaban de entrar, levantas la cabeza y le sonríes, miras sin verlo al hombre que te está hablando. Agrandas la sonrisa. Qué aspecto tan pequeño e insignificante tiene el tipo; aunque te cae bien, difusamente bien. El único sitio donde sueles verlo es en el vestuario del gimnasio al que acudes un par de veces por semana a hacer pesas, y sin apenas darse cuenta te has ido enterando de su profesión: informático, y también de sus pequeñas cuitas.

Vaya, parece que ya ha terminado de hablar, menos mal; amplías la sonrisa un grado más y le dices levantando la mirada: me alegro, me alegro mucho. Y solo después de haberlo dicho adquieres conciencia de lo que te estaba contando, las palabras que no has escuchado pero sí oído y aún reverberan en el interior de tu cabeza. Algo de un cáncer, de una enfermedad mortal, de que ya no le queda mucho tiempo. Qué manera de meter la pata, sin embargo ni te inmutas, Tigre Manjatan, al cabo eres un implacable cronista de la realidad más oscura y negra.

Podrías por supuesto rectificar, añadir algo más y así cambiar el sentido de la frase: me alegro mucho… de que estés aquí y vivo todavía. O simplemente disculparte, perdona no estaba escuchando, me has dicho ¿qué? Pero no haces nada de eso y eres el primer sorprendido con tu propia conducta; se supone que eres en esencia una buena persona y siempre te esfuerzas en ayudar y cuidar a los demás. Pero esta vez, como si ya no fuese tu alma quien llevase las riendas, mantienes impertérrito una repugnante mueca de estatua indiferente y lerda; la sonrisa brillando todavía en tu cara mientras miras como se aleja tu interlocutor. Lo que le pase a ese tío, qué extraño, te da igual; no te afecta.

 

(Tigre Manjatan nació como un personaje de novela, primero en Murciatown, luego en el libro que lleva como título su nombre, y después en La Hija de la Cucaracha ó La Inutilidad de un beso. Protagoniza también una novela de momento inédita, aunque el contrato para publicarla ya está firmado: Leo Para No Tener Miedo. Durante El Año del Cazador intenté varias veces convertir al tigre en protagonista de algún relato, pero no me salía casi nunca. El personaje, a fecha de hoy, tiene vida propia y es mucho más popular y está mejor considerado en este periódico que yo gracias a sus artículos sobre F1 que en ocasiones superan ampliamente las cien mil visitas. Además tiene su propio Facebook y su propio Twitter, y me escribe mensajes burlones cada vez que le da la gana; en uno de ellos, hace poco, me pidió que le dedicara algun relato de esta Suite. He cumplido. Aquí tienes tu cuento: Arturo Briz Manjatan. Tal vez haya más. O no. Que se de, como dice la expresión popular, el Señor Tigre Tigre con un canto en la cabeza)
(La inspiración para el título es de Jim Thompson (The Killer inside me) y la historia, no exacta pero sí parecida, se la escuché a dos chicas muy jóvenes que estaban sentadas delante de mí en un autobús: la que escuchaba se reía de vez en cuando, y decía ¿en serio, tía? una y otra vez mientrs miraba a su amiga entre divertida e incrédula)

Inquietantes Fotos de Isabel Preysler en Hola

 


(Javier Puebla es el primer escritor en la historia de la literatura en haber escrito un cuento al día durante un año: El Año del Cazador, una suerte de novela neurológica que sólo puede conseguirse completa y editada en papel solicitándosela directamente al autor a través de Twitter, Instagram o Facebook, o en el correo elcazadordecuentos@javierpuebla.com

 

Esta Suite que se está publicando en Diario16 se prolongará al menos durante 33 días y está inspirada por el deseo de recuperar el espíritu y la forma de observar la vida con unos ojos distintos, ojos de Cazador de Cuentos, y es también un exponerse ante el mundo, un “aquí estoy, aún estoy aquí y tú puedes verlo y compartir conmigo este imprevisible juego”.) Día 26 .

 

https://www.facebook.com/ElCazadordeCuentos/

https://twitter.com/LeonCuentos

https://www.instagram.com/elcazadordecuentos/

 

(Mecanografía: LF)

Compartir
Artículo anteriorEl parche del subsidio a paradas
Artículo siguiente“Desde que tenía dos años y medio quise ser cazador”
Javier Puebla ha sido galardonado con diversos premios, tanto en prosa –Nadal, por Sonríe Delgado, y Berenguer, por La inutilidad de un beso– como en poesía: El gigante y el enano: V Certamen Vicente Presa. En 2010 recibió el premio Cultura Viva por el conjunto de su obra. Es el primer escritor en la historia de la literatura en haber escrito un cuento al día durante un año: El año del cazador; 365 relatos que encierran una novela dentro. En 2005 fundó el taller 3Estaciones y la editorial Haz Mlagros. Cineasta, escritor, columnista y viajero: ejerció funciones diplomáticas en Dakar durante cuatro años, y allí escribió Pequeñas Historias Africanas, Belkís y Blanco y negra. Gusta de afirmar en las entrevistas que nació para contar historias, y quizá por eso algunos de sus artículos parecen relatos o cuentos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

15 + once =