Jordi Turull muestra su lado más progresista.

El exconseller i miembro de JxCat, Jordi Turull, ha declarado en una entrevista concedida  al diario Ara que la formación a la que representa se sitúa en el centro izquierda algunos aspectos. Aunque la realidad y Gabriel Rufián están ahí para demostrar lo contrario. El representante de Esquerra en el Congreso ponía en abril en evidencia a la formación de Turull debido a su voto en temas como la ley hipotecaria o los fondos buitres. El de Santa Coloma volvió a situar a JxCat a la de recha política en plena crisis sanitaria. Cuando la formación representada en el Congreso por Laura Borràs votó sistematicamente en contra de la aplicación del estado de alarma. Posición que, según Esquerra, respondia más a la ideologia liberal de la formación que a sus ideales independentistas.

Doble cara

Pero las afirmaciones de Rufián son una verdad a medias, ya que una cosa es lo que defiende JxCat en el congreso y otra lo que defiende en el Parlamento de Cataluña. La posición local de la formación es manifiestamente más de centro izquierda, como demuestran su rechazo al decretazo digital o su intensa defensa de políticas medioambientales. Pero lo que verdaderamente ha hecho que la formación se posicione en el centro izquierda no ha sido tanto su idea originaria como la corriente generada por el procés. El de dónde venimos y a dónde vamos.

Hacia un futuro mejor

Las fuerzas catalanistas afirrnan en todo momento que la intención es escapar de la monarquia, de las cloacas del estado, de un régimen constitucional anquilosado, de unas instituciones corruptas y conservadoras. Así que, obviamente, solo se puede ir hacia la izquierda. Hacia una República que garantice, en mayor medida, los derechos y libertades de los catalanes. De ahí que la posición de los partidos catalanistas se haya movido en bloque hacia la izquierda. No queda otra.

Difícil análisis

Los efectos del procés en la sociedad catalana y en el arco parlamentario van a ser difíciles de diagnosticar mientras la sociedad y las instituciones estén más pendientes de la COVID-19 que de la consecución de la República catalana. Pero la cosa promete. Al menos algo habrá conseguido el procés. Al menos para todos los votantes progresistas de ese pequeño país del mediterráneo, que ven como las fuerzas con mayor representación política se pelean por ir un poco más hacia la izquierda.

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