Foto: Agustín Millán

Muchos catalanes no se ofenden ni nos ofendemos cuando nos dicen que somos españoles… es un avatar incontestable. Somos parte de una comunidad política, que aunque corrupta y que se nos cae a pedazos, nos unen lazos fraternales con muchas personas de ese mismo estado.

El problema es cuando se le añade al discurso la preposición posesiva “de”. “Catalunya es de España”. Esa posesividad es, precisamente, lo que nos revela a los catalanes contra España, y hace que nos sintamos extranjeros en nuestra propia casa.

Ese “de” se ha venido repitiendo como coletilla por todos los “fenómenos” que inventaron el 155; y que como catalanes hemos de acatar sin rechistar las normas “de” España que se imponen para nosotros.

En lugar de querer hacer hermanos, han preferido hacer súbditos. Pues bien, lo lo único que han logrado es que el independentismo haya conseguido en estas últimas elecciones, el mejor resultado de su historia, pero no sólo en Catalunya y el País Vasco. En Cantabria, Canarias, Aragón, Valencia, Navarra, Baleares o Galicia, van cuajando y teniendo representación parlamentaria los regionalismos, antesala de los independentismos. Y donde han sido más agresivos los tres partidos del 155, ahora están a un paso de convertirse ya, en extraparlamentarios.

Esa pésima costumbre, no crean, está muy extendida en el acervo español. Frases y frases recordando que la justicia es “de” los jueces (del Tribunal Supremo) o que la política es “de” los políticos y si que si no gusta, “que se presenten a las elecciones, o que voten a otros en las próximas elecciones”; también es muy común oír “la función pública es “de” los funcionarios y no de esos advenedizos de los interinos”, cuando en derecho de la Unión ya no se habla de funcionarios, sino de trabajadores públicos.

En resumen, es un país en que el político, el periodista y el funcionario prefieren ser controladores sociales, antes que servidores públicos. El resultado, castas y castas que ocupan una parcela de poder que es “de” ellos, fuerzan las leyes a “su” interés y para ello son capaces de condenar a alguien a quince años, renegar de una sentencia de un tribunal superior como el TJUE o mandar aporrear ciudadanos, solo porque se manifiestan y defienden sus derechos, contrarios a los de “su” casta.

El problema no es Catalunya, es de los que dicen y piensan que como es “de” España, España debe de ser como ellos y “su” casta quieren que sea, no como son, en realidad, los catalanes, los gallegos, los vascos o los asturianos.

Postdata: Y aquí incluyo como casta española a cierta burguesía catalana que se creen propietarios, también, de Catalunya y sus sentimientos diversos, y que no han dudado en cambiar de bando cuando sus intereses de casta han sido cuestionados.

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4 Comentarios

  1. Josep…vamos a ser realistas, ezpaña, psicologicamente en su estructura mas profunda y real, no es mas que un cutre moraco, absolutamente inseguro de su poder seductor natural, porque sabe que carece de el, y por eso pretende sustituirlo por atributos coactivos, pensando que a falta de pan, buenas son tortas. Josep.. desengañate, asumelo…ezpaña, es solo un moraco, que si pudiera obligaria a catalunya a llevar velo. Las cosas, son asi

  2. Refrendando lo leído, añado aquello de » La maté porque era mía». Refiriendo a la República Catalana. Su miedo les hace agresivos, su inseguridad, violentos. En su máxima estupidez, pretende decidir por donde saldrá el sol cada mañana.

  3. Cataluña es de España como Castilla es de España como Galicia es de España como todas las regiones de España son de España, como España es de los catalanes como España es de los castellanos como España es de los Leoneses como España es de todos los españoles. Es del género tonto que alguien pueda pedir perder 470.000 Km2 de territorio.
    Ni tienes que conocer a todos los españoles ni te tienen que caer bien todos los españoles, como tampoco te caen bien todos los catalanes ni los conoces a todos, pero el territorio no se puede perder, lo hemos heredado y pasará a las siguientes generaciones que no sabemos lo que van a necesitar.
    La política española es un monipodio borbónico que no quiere nadie y si no podemos sacar a los Borbones y organizar un sistema que funcione es precisamente porque tienen a media España fanatizada con cosas sin sentido. A ellos les viene muy bien dividir España, así la pueden vender a trozos. Hay que centrarse en sacar a los Borbones y que con ellos salga toda la podredumbre.
    A los resultados electorales no les hagan ni caso porque eso es un pucherazo con mil irregularidades y algoritmo incluido. Ya se ha denunciado, aunque servirá para poco o nada.
    Cambien el discurso: ¡Cataluña se queda, los Borbones se van! Al momento tendrán a toda España apoyándolo.

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