Después de casi un año, por fin tenemos gobierno. Tras una investidura ajustada, Pedro Sánchez vuelve a llevar al Partido Socialista Obrero Español a la victoria, esta no es solo suya, han sido indispensables los votos y propuestas de Unidas Podemos para seducir o no crear desconfianza de la mayoría de las fuerzas parlamentarias.

Bien es sabido que esta legislatura será probablemente convulsa, sin embargo, las fuerzas progresistas han demostrado su compromiso en favor de la gobernabilidad de España. La conformación del gobierno solo es un paso simbólico diría yo, aunque permítanme que esté esperanzado, ya que hemos visto las políticas conjuntas de PSOE-UP y, si se mantiene la línea fijada en el programa pactado, es muy probable que sea la legislatura de la recuperación de derechos y de la igualdad social.

La nueva legislatura se prevé agresiva en torno a los ataques de la derecha y la ultraderecha, por ello la mejor respuesta debe ser la inversión pública, la ampliación de derechos y las políticas fiscales justas. Estoy completamente convencido de que, el Ministerio de Hacienda, encabezado por María Jesús Montero, conseguirá completar el giro socialdemócrata tan necesario en torno a la recaudación fiscal.

No todo es ilusión, es obvio que esta experiencia es relativamente nueva. El último gobierno de confluencias progresistas en la historia de nuestro país tuvo que vivir probablemente el episodio más trágico de nuestra historia reciente, probablemente este nuevo ejecutivo heredará las disputas internas en torno al protagonismo de las fuerzas dentro del ejecutivo.

Por otra parte, la lucha por la hegemonía en la izquierda no ha acabado, solo ha pasado a un nuevo escenario de batalla, que traerá consigo nuevas estrategias con las que ganar el relato. Está claro que UP intentará reforzar su posición dentro del gobierno con la intención de afianzarse como pieza imprescindible e incluso para incrementar su poder en el ejecutivo de cara a una hipotética segunda legislatura. El PSOE a su vez intentará sacar pecho con las actuaciones de sus ministros respecto a los de Podemos, probablemente intentando imitar el éxito del Partido Socialista Portugués. La guerra abierta que mantuvieron antaño ya no tiene sentido por la fuerza de la extrema derecha.

Pese a estas disputas, lo más probable es que las fuerzas acaben dejando de lado ciertas aspiraciones para cumplir un programa mínimo, con el que relevar a un segundo plano a una extrema derecha que está envalentonada. Creo que esta actitud ha quedado plasmada en la rapidez con la que se ha formado el ejecutivo, algo que no se apreció en abril debido a la escasa fuerza que obtuvo VOX respecto a lo esperado,

Personalmente, considero que la subestimación de la fuerza movilizadora de la extrema derecha ha sido una tremenda irresponsabilidad, ya no solo del PSOE, cuyos líderes tenían la responsabilidad de encabezar las negociaciones y encararlas de una manera cauta, también UP tenía una responsabilidad importante ya que iba a ser el partido bisagra imprescindible para la formación de gobierno. En cualquier caso, les pudo una arrogancia, que no debería ser la norma dentro de la izquierda.

Con todo ello, el gobierno parece que viene para quedarse, así que, los progresistas ya podemos respirar tranquilos. ¿Es posible que este gobierno marque el inicio de un nuevo ciclo politico? ¿Puede ser que la europeización de la política española nos traiga una época de prosperidad política, económica y social?

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Graduado en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid, especializado la Segunda República y Guerra Civil española, progresista, interesado en devolver la memoria y dignidad a quienes lucharon por la democracia y libertad.

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