El PP Vasco ha sido rápido y se ha adelantado a que el posible acuerdo de Ciudadanos y PP, para concurrir junto a las elecciones autónomas de Euskadi, Cataluña y Galicia, les imponga otro candidato que no sea su líder Alfonso Alonso.

Una vez que ayer el lehendakari Urkullu confirmara que los comicios autonómicos serán el 5 de abril, la respuesta de los populares a Génova no se ha hecho esperar.

Hay que recordar que Alonso aceptó, en la primera legislatura de Mariano Rajoy, dejar el Ministerio de Sanidad para batirse el cobre en el País Vasco como candidato a lehendakari. “A las duras y a las maduras”, confirma a diario16.com un miembro de la ejecutiva popular vasca.

El exministro de Sanidad del gobierno de Mariano Rajoy y alcalde de Vitoria entre julio de 1994 y junio de 2007, concurrirá a las elecciones después de que el lehendakari, Íñigo Urkullu, anunciara este lunes su decisión de adelantar los comicios. Para cumplir los trámites internos, deberá ser el Comité Electoral de los populares vascos el que proponga la candidatura para que sea aprobada por la dirección nacional.

Alonso ha recibido la llamada del líder nacional del partido, Pablo Casado, con cuya confianza ya aseguraba contar el pasado jueves. «Tengo la confianza de mi presidente, y Casado debe saber que tiene la confianza del partido del País Vasco, que va a luchar por defender aquí su proyecto», afirmaba.

Pero aún así, para nadie es un secreto que Génova estaba dispuesto a sacrificar a Alonso por el bien con el acuerdo de Ciudadanos.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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