El Partido Popular es especialista en apropiarse de los muertos y, ahora, también pretenden hacerlo con las víctimas del coronavirus. Así lo ha hecho hoy Pablo Casado en una comparecencia en la que, en medio de un recuerdo a las víctimas mortales. «Cualquier iniciativa de luto, de duelo, es esencial. Y decirles a las víctimas que estaremos a la altura de resarcir el dolor».

Casado se ha referido, además, a la dimensión de los muertos y los ha asimilado con los grandes atentados terroristas o las grandes pandemias.

Sin embargo, el líder del PP, en su línea de deslealtad absoluta, ha iniciado un ataque frontal al gobierno en diferentes frentes. Por un lado, ha acusado al Ejecutivo de mentir: «Es esencial que el gobierno diga la verdad, dónde está el material, cómo está llegando en qué condiciones y cuándo se va a habilitar la protección de los profesionales sanitarios. El Gobierno no está siendo leal con la oposición. La información que estoy recibiendo no es cierta ni en la conversación privada que tuve con el presidente, ni la que han recibido los presidentes de las comunidades autónomas ni los agentes sociales», ha dicho y ha exigido, además, que «el Congreso siga abierto, que el Gobierno sea transparente y se habilite una comisión específica del seguimiento de la crisis del coronavirus». Mientras se pide unidad, el PP, como siempre que no está en el poder, busca la división y el fraccionamiento de la sociedad.

Por otro lado, Casado, siempre pensando en el interés económico, se ha olvidado de la importancia de mantener el confinamiento y ha reclamado al gobierno que se apliquen los modelos utilizados en Corea y Japón para poder «reactivar la economía y levantar las medidas de confinamiento».

El presidente del PP, además, parece dar por finalizada la crisis sanitaria, puesto que ya la ha puesto en pasado cuando ha afirmado que tras la «la crisis sanitaria, ha llegado una crisis económica. Por eso, no entendemos la deriva del Gobierno de España hacia las tesis de Podemos. Y no entendemos que Podemos alardee de que la propiedad privada puede ser expropiada. Esto no es sensato, no es lo que necesita España. No vamos a apoyar estos dos reales decretos si no se modifican. El coste no puede recaer en las empresas, tendrá que recaer en el Estado, porque si no esas empresas acabarán cerrando».

Estas palabras de Casado, además de ser una deslealtad, suponen una renuncia a los principios neoliberales del Partido Popular. ¿Qué habrá pensado Esperanza Aguirre cuando le ha escuchado? Los liberales son los que aplican las medidas que han debilitado a la sanidad pública y la han dejado en una situación crítica, como se está viendo en estos días, sobre todo en la Comunidad de Madrid donde, mientras se tienen que instalar hospitales de campaña o habilitar pabellones en IFEMA, hay cerradas cerca de 3.000 camas de hospital. Sin embargo, ahora es el Estado, el mismo que el neoliberalismo pretende privatizar.

Pablo Casado ha hecho una serie de acusaciones que ni Santiago Abascal hubiera realizado y se ha puesto en unos niveles de mezquindad tan propios de quien demostró su patriotismo huyendo de Madrid para pasar el confinamiento en Marbella.

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