Pablo Casado y sus máximos colaboradores en el PP ya tienen clara su estrategia frente al coronvairus: sacar el máximo rendimiento político de las víctimas de la pandemia en España, como históricamente lo hiciera Génova -que no los populares vascos- con las víctimas de ETA. Intentarán así de que los fallecidos por el coronavirus sean “sus muertos”.

Sin pudor, con el objetivo de desgastar al Gobierno y desde una deslealtad absoluta al Estado, el líder de los populares españoles propuso ayer en el pleno del Congreso un funeral de Estado por las víctimas y un monumento a los fallecidos.

A pesar de votar a favor de prolongar 15 días más el aislamiento, la oposición de la derecha y la ultraderecha ha sido muy dura con la gestión del Gobierno en la crisis del coronavirus. El líder del PP, Pablo Casado, ha asegurado sentirse «más preocupado» tras escuchar al presidente, al tiempo que le ha recriminado «abandonar a su suerte» a los sanitarios y que no haya pedido perdón «por una negligencia tan grave» como supone haber «animado» a centeneras de miles de personas a manifestarse «masivamente» el Día Internacional de la Mujer.

Curioso que, si el PP pensaba en el 8 de marzo, que salir a las calles era una imprudencia, enviara a una representación femenina -liderada por Cuca Gamarra- a esa manifestación feminista. Hasta después de esa fecha, los populares jamás manifestaron su interés patriótico por el aislamiento.

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