El Partido Popular respaldará las medidas urgentes que el Gobierno ha adoptado en sus decretos económicos y de prórroga del estado de alarma para la lucha contra el coronavirus, pero critica que la nueva legislación de emergencia incluya una cláusula para que el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, entre a formar parte de la comisión que controla el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Con la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, ingresada por positivo en Covid-19, el papel de Iglesias podría verse reforzado en los próximos días, lo cual ha despertado los recelos de la derecha, no solo del PP, también de Vox. El debate de esta noche en el Congreso de los Diputados ha servido para confirmar que los populares van a hacer una oposición dura a Sánchez durante todo el tiempo que dure esta pandemia y que ya han puesto su diana en Iglesias, al que consideran punto débil del Gobierno y objetivo prioritario de sus furibundos ataques.

Sánchez ha subido a la tribuna de oradores para pedir a la Cámara Baja que apoye la prórroga del estado de alarma hasta el 11 de abril. Y lo hace en el peor momento desde que estalló la crisis. En las últimas horas, España ha registrado más muertes en un solo día que Italia. Al menos 47.610 personas se han contagiado, lo que supone un incremento del 20%. Además, 3.166 personas están en la UCI y 5.367 han recibido el alta, un 20% y un 41% más que este martes, respectivamente. En ese contexto, el Partido Popular ha arreciado sus críticas contra el Gobierno por haber reconocido ante organismos internacionales como la OTAN que el inicio de la pandemia de coronavirus se produjo un día después de las multitudinarias manifestaciones feministas del 8 de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer.

Pablo Casado ha propuesto banderas a media asta, funeral de Estado y un monumento en Madrid en recuerdo a las víctimas del coronavirus. Medidas patrióticas a tono con lo que viene siendo su discurso habitual desde que es jefe de la oposición, pero sin proponer alternativas concretas, científicas, para tratar de frenar la pademia. El líder popular sigue sin caer en la cuenta de que lo que necesita España en estos momentos no es más retórica hueca, sino ingenieros e ingeniosos, inventores capaces de fabricar respiradores de oxígeno que funcionen, aunque sea empleando botellas vacías de agua mineral.

Durante su turno en el estrado, ha insinuado que el estado de alarma “ya es de excepción”, por lo que Sánchez ha acaparado más poder que cualquier otro presidente de la historia de la democracia. Además, ha reprochado al jefe del Ejecutivo que no haya sabido reaccionar a tiempo ante la pandemia, aunque ha aplazado la petición de responsabilidades para después de la crisis. Sobre los brutales recortes en Sanidad que ejecutó su partido entre los años 2008 y 2018 ni media palabra. Para eso ya está Cayetana, la hater de Génova 13 experta en bulos y fakes.

En su intervención, dura, inflexible, Casado ha insinuado que el Gobierno de coalición pretende aprovechar el estado de alarma para firmar indultos (quizá de los presos soberanistas catalanes) y ha culpado a algunos ministros de promover caceroladas contra el rey Felipe VI. “Nosotros no somos como ustedes, ni promoveremos manifestaciones para llamar al Gobierno asesinos, ni escraches de ningún tipo”, ha asegurado en referencia a las movilizaciones masivas tras los atentados del 11M, cuando el PP estaba en el poder y a las puertas de unas elecciones generales. Por lo visto el rencor, el remordimiento y la sombra funesta de aquellos atentados de Madrid todavía siguen vivos en algunos dirigentes del PP. Hay cosas que no se superan nunca.

Cierre de filas en el PP

En las últimas semanas, varios cargos del partido, empezando por Pablo Casado, han echado en cara al Ejecutivo que permitiera las manifestaciones del 8M, ya que, según alegan, el repunte de casos por Covid-19 se produjo tras esas marchas en toda España, informa Europa Press. De hecho, el Grupo Popular presentó el martes una batería de preguntas parlamentarias al Gobierno en las que, entre otras cuestiones, le insta a explicar cómo cree que ha influido en la propagación de la plaga “la no suspensión de eventos multitudinarios celebrados en la primera semana de marzo de 2020”.

En ese listado de preguntas parlamentarias, el PP también emplaza al Ejecutivo a responder acerca de si cree que la suspensión de actos como el 8M habría “reducido las cifras de personas contagiadas, ingresadas y fallecidas por Covid-19”.

Este miércoles, el PP ha elevado sus críticas contra el Gobierno. “En la carta que ha enviado el Gobierno a la OTAN pidiendo ayuda y material, reconocen la incapacidad de obtenerlo. Lo indignante del escrito es que el Gobierno indique el 9 de marzo como el inicio de la pandemia, tras las manifestaciones del 8 de marzo con 1.200 contagiados y 30 fallecidos”, asegura la diputada Rosa Romero. Más crítico se ha mostrado el senador por Almería y miembro de la Mesa de la Cámara Alta, Rafael Hernando, quien asegura que las “mentiras y manipulaciones” del Gobierno “empiezan a ser patológicas”. “Le escriben a la OTAN que la crisis empezó en España el 9M. Como Pilatos: lavándose las manos. No cuela”, ha enfatizado, para añadir que “lo del Gobierno y su Secretaría de Estado de desinformación y propaganda es de lo más bananero que se ha conocido en 43 años de democracia”.

De la misma manera, la senadora por Burgos Cristina Ayala ha cargado también contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez en Twitter. “¿Os acordáis cuando dijeron que esto comenzó a empeorar el 8 de marzo al anochecer? Ahora le dicen a la OTAN que fue más bien al amanecer del día siguiente”, ha recalcado, para añadir que “toman a los españoles por bobos”.

Se ha abierto la veda. Lo de estar todos juntos y unidos en la lucha contra el virus es solo un eslogan más. Pura retórica vacía.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here