El Partido Popular sigue superando líneas rojas en su afán de derribar al Gobierno junto a Vox. Mientras la presidenta de la Comunidad de Madrid alienta y amenaza al Ejecutivo con las manifestaciones de la «Rebelión de los Cayetanos», otros dirigentes, como el catalán Alejandro Fernández, ha iniciado la presión contra Ciudadanos para intentar evitar que el Gobierno consiga en el Congreso una nueva prórroga del estado de alarma.

En este caso, en vez de utilizar a los muertos, tanto de ETA como del coronavirus, han puesto sus ojos en el independentismo catalán como argumento para amedrentar a Inés Arrimadas, una mujer que siempre ha sido absolutamente contraria al movimiento secesionista.

La estrategia es clara: hacer el paralelismo de que si la presidenta de Ciudadanos apoya el estado de alarma lo estará también haciendo a los partidos independentistas. No se puede caer más bajo pero, en ese viaje a la extrema derecha que ha iniciado Pablo Casado, ya todo es posible.

En concreto, el líder del PP catalán ha dicho que Pedro Sánchez utilizará a Arrimadas como a un kleenex y la ha alertado de que su apoyo a la prórroga del estado de alarma servirá para apuntalar la alianza del gobierno de coalición progresista con el separatismo.

Así se puede ver en el hilo en Twitter publicado por Fernández:

Para el PP la actitud de Ciudadanos es irresponsable porque acabaría apuntalando la alianza de Sánchez con los nacionalistas y no conseguiría frenar el crecimiento de Unidas Podemos.

Durante el franquismo, el Movimiento Nacional no dudó en alentar el miedo a los «comunistas» (teniendo en cuenta de que en este saco se incluía a toda la izquierda) para evitar que los partidos de centro derecha pudieran entrar en contacto con la oposición progresista. Eso es lo que está intentando el PP ahora: intentar asimilar la postura de Estado de Arrimadas frente al independentismo para hacer fracasar al Gobierno.

El partido de Pablo Casado no puede permitir que Ciudadanos recupere las esencias que abandonó Albert Rivera y ocupe el espacio del centro derecha que ha quedado libre con el giro hacia la extrema derecha que han implementado el propio Casado, Cayetana Álvarez de Toledo o Isabel Díaz Ayuso.

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