Debato a veces si esto es crisis o quiebra; yo creo que lo segundo, porque al impedir la redistribución de la riqueza a través de la Seguridad Social, de la Educación, la Sanidad o las leyes laborales, hemos asfixiado la fuente de ingresos del Estado del Bienestar, que no era la buena voluntad o la filantropía de nadie sino la victoria práctica de la política real, esto es, el ejercicio de quienes no siendo parte de las clases privilegiadas, a los que nunca interesa cambio alguno, tras un par de siglos de luchas conscientes, revoluciones, guerra y sangre, consiguieron una cierta ecuanimidad, llamémoslo Justicia con matices…

El Estado de Derecho aparece con el sufragio universal, de ahí hacia atrás no hay ni siquiera política, salvo en capsulitas de ideas germinales; me hacen gracia los que se retrotraen a la Historia para hablar de patrias con disquisiciones sibilinas, cuando una patria sólo era la enorme finca de un tipo que lo tenía casi todo en propiedad, y sus adláteres recogiendo migajas de la gestión de tamaña empresa; la Historia es el enorme sumidero de una picadora de carne por el que miles de generaciones han perdido su dignidad y su vida para nada, casi siempre. Y ya está. Lo otro es Literatura engolada e interesada, adobada con heroísmos y banderas.

La ilusión de los ideales ilustrados de igualdad, fraternidad y libertad, lo que implican, ha durado hasta esta crisis, esto es: quiebra. Porque el problema no es la deuda, no es el gobierno tancredista, la corrupción o los recortes… La tragedia es lo que resulta: porque las convulsiones sociales no las ejecutan ni los que ejercen los cargos ni el capital ni los ideólogos, sino la gente corriente sin ideas, sin capital y sin poder, puesto que la mentalidad de la sociedad termina siendo el reflejo de las ideas económicas… y hoy nos conformamos con los recortes porque podría ser peor, no vamos a la huelga ni protestamos porque al menos tenemos trabajo, permitimos a esa tomadura de pelo de los cuidadores del más allá inundar de cirios e incienso las ciudades hijas de nuestros impuestos sin valorar el abuso mental que suponen, votamos a los partidos de siempre porque los demás no han gobernado y no sabemos cómo serán (a mí me bastaría con que robaran un poco menos), leemos la misma prensa de siempre porque toda está comprada, morimos con más truculencia porque la Sanidad podría ser de pago, vivimos con sueldos de miseria porque nada es menos aún, y es la sociedad la que se vuelve reaccionaria y conservadora. El Capital sólo tiene una misión: el beneficio y si es desaforado: mejor; en el fondo le da igual todo lo demás, tiene sus preferencias pero si el beneficio aumentare, habría de pactar con Karl o con Groucho.

No nos engañemos, somos nosotros quienes, mientras ha durado el Estado de Derecho, hemos ido eligiendo nuestros gobiernos; la Derecha no existe sino por contraposición a esa ilusión de Justicia de la Izquierda, los movimientos populares como el 15M fueron el sensor que detectó esta quiebra de la que hablo, los otros son Derecha, el dejar hacer y dejar pasar porque cualquier alternativa de cambio supone riesgo y falta de realismo; estamos desandando los últimos doscientos años y a paso rápido. Cuando hayamos destruido el Bienestar habremos restaurado esta especie de estado natural, de antiguo régimen de todos contra todos donde sólo gozan de ventajas quienes tienen privilegios de nacimiento, otra vez la nobleza.

No necesitan esforzarse para conseguirlo, sólo tienen que crear el caldo; la extrema derecha o la izquierda totalitaria tienen peligro cuando el gilipollas de turno incapaz de hilvanar una idea es moldeado por su entorno para defender a muerte su propia vida (que es pobreza, marginalidad, desprecio, incultura, enemigos localizados…). Como en el maltrato, la persona, el animal no huyen, sino que doblegan su dignidad por conseguir el aprecio hasta arrastrarse y defender a su verdugo, que es su muerte y su paz; las víctimas de esta quiebra serán los liquidadores terminales de sus propias opciones, en una espiral autodestructiva que, si no despertamos conscientes, nos impedirá asumir el daño que la avaricia de quienes pueden invertir está provocando. De ahí votaciones como las de Colombia o nuestra elecciones.

Cuidado, no perdamos el Norte, aquí debe situarse la izquierda, en la necesidad del cambio si sirve para reequilibrar las oportunidades, no para repartir el metálico, no se dejen engañar, no les duele pagar si lo recuperan, lo que les duele es no tener todo a sus pies para siempre obtener un rédito: por eso no soportan la contestación y blindan la violencia legal a su servicio, de esto sabe Fernández Díaz, o por ello se disfrazan de partido de izquierda para añadir sandeces como que el partido pertenece a los millones de votantes y no a sus militantes, o que algunas cosas no hace falta consultarlas con las bases porque son de responsabilidad de Estado. Claro, su Estado, no el de Derecho. No es que no se enteren, es que no quieren.

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