La pornografía es un gran negocio y los portales donde se muestran este tipo de contenidos facturan miles de millones de euros al año. Una investigación del New York Times, dirigida por un ganador de Premio Pulitzer, Nicholas Kristof, ha mostrado cómo el portal canadiense Pornhub ha ganado y gana dinero a costa de la publicación de contenidos en los que se muestran violaciones a menores, tanto hombres como mujeres y que, según indica la investigación, los mantiene, a pesar de las reclamaciones de retirada de esos contenidos.

En su investigación, Kristof encontró cientos de miles de vídeos que mostraban contenidos con menores, incluso menores de 13 años y desglosados por categorías de edad. El periodista, además, consiguió entrevistar a varios de estos menores que fueron violados y violadas, grabados sin consentimiento y con los vídeos publicados en el portal.

Varios de estos menores han vivido posteriormente un verdadero calvario en su vida y, en muchos casos, llegaron a intentar suicidarse o con graves adicciones a las drogas o el alcohol. Una de las víctimas indicó a Kristof que Pornhub estaba ganando mucho dinero gracias a su sufrimiento. Además, el hecho de que los vídeos continúen publicados hace que su trauma se haga eterno.

Según el New York Times, el portal pornográfico hace muy poco para prevenir la publicación de contenidos de los abusos y violaciones a menores. A pesar del alto volumen de visitas mensuales (3.500 millones), que lo sitúan entre las páginas más vistas del mundo por encima de Netflix o Amazon, el equipo de moderadores de contenidos es muy inferior a otros sitios web: 80 por los 15.000 de Youtube, según datos recogidos por Kristof, quien escribe una sentencia demoledora: «Con Pornhub tenemos a Jeffrey Epstein a la milésima potencia».

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