La noche electoral del 14 de marzo de 2004, tras la victoria en las generales, José Luis Rodríguez Zapatero afirmó que el poder no le iba a cambiar, pero, tal vez, «ya le había cambiado antes de llegar». Al poco tiempo a mí ya me generó dudas, sobre todo cuando se rodeó de gentes, emulando siempre a Felipe González, como el ex presidente de Caja España, Ángel Villalba o del mirlo blanco de las gasolineras, todo ello sin contar con sus relaciones con el empresario José Luis Ulibarri o creó un grupo de comunicación que desestabilizó el mapa mediático español para, finalmente, ser vendido a unos intereses que sirven al capital y que dejaron en entredicho, con su cómplice silencio, la función de los medios de comunicación en aspectos tan delicados como el 11M.

Además, sus comportamientos en la legislatura 2008-2011 ya dejaron entrever que sí le había cambiado porque un presidente representante del socialismo no hubiera aceptado las condiciones impuestas por Europa que terminaron con la aprobación de la reforma del artículo 135 de la Constitución que entregaba la soberanía económica a instituciones supranacionales y, por tanto, a las dictaduras privadas del capital. Un presidente socialista jamás hubiera permitido una reforma que era la antesala de los recortes que unos meses después implementó Mariano Rajoy y que fueron la causa principal de los altos niveles de desigualdad generados en la crisis.

Esta semana hemos tenido otro ejemplo de cómo el poder sí que ha cambiado a Zapatero. Según informó el diario El Mundo, el pasado jueves firmó las escrituras de compraventa de una vivienda en el distrito de Moncloa-Aravaca, en el barrio de Valdemarín, una de las zonas más exclusivas de Madrid que está al mismo nivel que La Finca, La Moraleja, El Viso, La Florida, Somosaguas o la Urbanización Monte Alina.

Lo sorprendente es la cantidad por la que se ha comprado la vivienda: 800.000 euros, cuando su valor era de 2 millones. El anterior propietario del chalet era una empresa perteneciente al CaixaBank, BuildingCenter S. A., y fue alquilada por Zapatero con opción a compra en el año 2012, con una cuota mensual, según la información de El Mundo, que rondaba los 3000 euros mensuales. Fue en esa fecha cuando el precio de la propiedad bajó a los 800.000 euros. Esta empresa era la encargada de la desinversión de los activos inmobiliarios del banco catalán, inmuebles que son vendidos por Servihabitat, sociedad que, a su vez, fue vendida en el año 2013 al fondo buitre norteamericano TGP. Por otro lado, CaixaBank vendió en junio de 2018 el 80% de su negocio inmobiliario a Lone Star, otro fondo buitre. ¿Tendrá algo que ver esta operación con que Zapatero se haya quedado en propiedad su vivienda?

Desde un punto de vista político, el momento elegido por Zapatero para comprarse su «casoplón» no es el más oportuno y puede que haya gente que piense que se trate de una estrategia más de la vieja guardia del PSOE para desestabilizar las opciones de victoria de Pedro Sánchez para las elecciones del 28 de abril. No hay más que recordar el revuelo que se generó con la compra de su chalet por parte de Pablo Iglesias y que tanto daño hizo a Podemos.

El hecho de comprarse una vivienda por un precio al que la gente normal no podría acceder es, cuanto menos, una irresponsabilidad y la demostración de que el poder sí que ha cambió a Zapatero. En unas fechas en las que el socialismo está obligado a ponerse al frente de la movilización progresista para ser el muro que frene el ascenso de la extrema derecha, la compra del chalet de Zapatero es contraria a los valores éticos que debería defender el PSOE.

¿Pretende Zapatero provocar una reacción social que perjudique las opciones de Pedro Sánchez en las generales y, de paso, ayudar a Susana Díaz tras la pérdida del poder en Andalucía?  Esta pregunta se la hacen muchos socialistas, sobre todo tras ver cómo dirigentes cercanos a González, Rubalcaba o Zapatero se están incorporando a las listas de Ciudadanos. Da la sensación de que hay demasiada gente conjurándose para poner difícil al pueblo su decisión para las generales del 28 de abril con comportamientos muy alejados de la ideología y de la moralidad que se espera de unas personas que dicen hacer bandera del socialismo.

José Luis Rodríguez Zapatero se ha convertido en el burgués no revolucionario que dijo que no se convertiría cuando afirmó que el poder no le iba a cambiar. Algo parecido a Felipe González, quien afirmó en plena Transición que no había que fiarse de los políticos que terminaban en los consejos de administración de las grandes empresas…

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1 Comentario

  1. …que lo corrompió ?
    fue un montage-excusa desd el 1º y para disimularlo saco la ley d ddependencia
    : su principal consejero economico
    era Botin padre…
    Como si no hub podido buscar otro…y ahora excusas…

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