Tal y como publicamos en Diario16, los resultados de los últimos sondeos que dan una amplia ventaja al candidato del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Luis Abinader, respecto al oficialista del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Gonzalo Castillo, la reacción del partido que lleva en el gobierno desde hace 16 años era la peor noticia para el candidato opositor porque el oficialismo tiene en su mano algo de lo que él carece: los resortes del Estado y no es ninguna locura que los utilizarán aún más de lo que ya lo están haciendo para evitar salir del Palacio Nacional.

En la actualidad, Gonzalo Castillo es un gato acorralado, no sólo por los sondeos sino por la necesidad de un cambio político profundo que pide el pueblo dominicano. Esto le convierte en un activo muy peligroso, sobre todo cuando tiene a su disposición todo el aparato del Estado. Ya se pudo comprobar cómo camiones con el logotipo de la Junta Central Electoral entraban en uno de los centros de campaña del PLD, cómo se produjeron graves manipulaciones de las boletas en las elecciones municipales de febrero que obligaron a posponerlas. Mucho cuidado, por tanto, con las máquinas que recogen el voto automatizado, compradas a la empresa española Indra, porque lo que sucedió en febrero puede volver a ocurrir.

Luis Abinader no puede olvidar lo ocurrido durante los comicios de 2012, cuando se llegaron a producir múltiples irregularidades, cuando Hipólito Mejía estaba por encima en los sondeos respecto a Danilo Medina. Jamás podrá olvidar cómo, cuando en el recuento «Papá» iba por encima del actual presidente, se produjo un importante apagón. Ahí fue donde se produjo el presunto «tongo electoral», según fuentes consultadas por Diario16 que vivieron ese recuento en primera persona en República Dominicana.

El PLD, en base a la victoria abrumadora de Abinader que predicen los sondeos, ya está preparando un «asalto a las urnas» y así lo demuestra un documento encabezado con el nombre del partido en el que se dan instrucciones muy precisas.

«Instrucciones electorales de disciplina electoral». No se puede ser más claro. Sin embargo, el contenido es un verdadero atentado contra la democracia dominicana. En primer lugar, se indica que los presidentes de los colegios «deben firmar entre cinco (5) y diez boletas de votación, haciendo un simulacro con un lapicero sin punta para ser entregada a personas previamente identificadas viejas». Es decir, que pretenden aprovecharse de las personas mayores para falsear las firmas de las boletas electorales. Todo un ejemplo de espíritu democrático, permítannos la ironía en un asunto tan serio.

En segundo término, el documento señala que «en las mesas donde se pierda, no deben firmar [los presidentes] el acta original pero sí deben procurar una copia firmada por los demás componentes de la mesa, que cambiara los resultados a favor del partido con márgenes de 25 a 30 votos estampándole su firma registrada sólo a este documento». Esto es un «tongo electoral» en toda regla.

Por otro lado, se indica que en las mesas electorales en las que tienen asegurada la derrota porque se trate de distritos en los que el apoyo al candidato opositor es tradicionalmente muy superior, se debe provocar que las votaciones vayan a paso de tortuga «jicotea» para que los electores se desesperen y se marchen a sus casas.

Sin embargo, no sólo están adoctrinando a los presidentes de mesa, sino que los delegados suplentes también tendrán un papel importante en el «asalto» del PLD. El documento indica que, una vez conocida la composición de las mesas, si el secretario pertenece al partido oficialista pero el vocal no, hay que aplicar «la estrategia establecida» de que desaparezcan 10 cédulas opositoras. «Para que esto funcione adecuadamente, el secretario inscribirá los lectores en el formulario especial que de concurrente bien despacio, para que al final queden muchas personas sin inscribirse la recogida masiva de cédulas», indica el documento.

Por otro lado, pretenden mantener distraído a los delegados opositores para evitar que «anden detrás del primer vocal chequeando la recogida de cédulas con las instrucciones que ya hemos dado anteriormente».

Finalmente, «el buen delegado deberá contar con lo menos siete activistas del partido en el frente del centro de votación con instrucciones claras de acercásele a las personas viejas para que los convenzan de que pueden marcharse a sus casas y ellos les guardan el turno cuando ingresen más tarde, solicitándoles las cédulas para inscribirlos en caso de que les llegue el turno antes de que regrese. Tan pronto como las reciban deben desaparecer del lugar».

Como pueden comprobar, es una estrategia bien estudiada que no tiene otro fin que la de romper la voluntad del pueblo dominicano para mantenerse en el poder. Por esta razón, Luis Abinader debe movilizar a su partido, a sus militantes, para evitar que esto se pueda llevar a cabo. La democracia y el pueblo dominicano se lo agradecerán.

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