«Hay una guerra desatada contra este oficio maravilloso, eso es evidente, una guerra que asesina allí donde puede asesinar, que silencia allí donde también es posible y que en todos los sitios, busca convertir nuestro trabajo en algo irrelevante”. Con estas palabras comenzó la periodista Pepa Bueno su intervención en la presentación del Informe/balance 2019 elaborado por Reporteros sin Fronteras (RSF), que presenta unas cifras con menos muertes, más encarcelados y mayores riesgos para la cobertura informativa sobre el terreno o la investigación, donde la principal víctima es el periodismo.

“Hay muchas maneras de matar el periodismo, la más terrible sin duda es la que se lleva vidas por delante. La más persistente, la que pretende conseguir que seamos percibidos como irrelevantes por la sociedad”, advirtió Bueno. Por su parte, el presidente de la sección española de Reporteros sin Fronteras, Alfonso Armada con tono esperanzador dijo que “la primera impresión es que si este año han matado a menos periodistas es que algo va mejor en el mundo”, y aprovechó para explicar que esta disminución se debe “a que los periodistas han aprendido a ser bastante más cautelosos a la hora de cubrir conflictos”, pero sobre todo, a que “hay menos enviados especiales y menos corresponsales cubriendo conflictos”.

Esta situación se traduce también en la pérdida de recursos para cubrir las realidades internacionales y que sitúa al propio periodismo como víctima. Asimismo, Armada destacó que “la inmensa mayoría de los periodistas muertos son periodistas locales”, que para RFS “son los verdaderos héroes de nuestro tiempo, periodistas que mueren porque están cubriendo su propia realidad más cercana” y que resultan las principales víctimas porque “son los más vulnerables a las presiones, extorsiones, a las amenazadas y a lo asesinatos”.

2019: el año menos letal

El año 2019 ha cerrado con menos periodistas muertos y más encarcelados según el informe anual elaborado por Reporteros sin Fronteras. Centrándonos en las cifras globales los datos apuntan 57 secuestrados, 49 asesinados, 0 desaparecidos y 389 encarcelados.

Echando la vista 10 años atrás, el total de periodistas que han sido asesinados desde entonces suman 941. No obstante, 2019 ha sido el año con menos asesinatos desde 2003, en contraposición de 2012, que cerró con 147. Desde RSF señalan el último año como “el menos letal”, una cifra histórica con el promedio de las últimas décadas y que refleja esencialmente la disminución del número de periodistas asesinados en conflictos armados. Por el contrario, actualmente existen más muertes en países en paz (59%) que en zonas de conflicto, siendo México el país más mortífero del mundo.

Del total de periodistas asesinados en 2019, 36 eran periodistas profesionales, 10 periodistas no profesionales y 3 colaboradores de medios. De ese total, el 63% fue asesinato señalado de manera deliberada y el 37% murió en el ejercicio de su profesión. Así, el 94% eran hombres, es decir, 46 asesinados y el 6% mujeres, 3 asesinadas en total. Y los datos revelan que el 100% eran periodistas locales, 20 se encontraban en zona de conflicto (41%) y 29 en zonas de paz (59%).

El balance también señala los países más mortíferos, entre los que se encuentran México con 10 asesinatos, 10 en Siria, cinco en Afganistán, cuatro en Pakistán y tres en Somalia. En este sentido, la disminución del número de periodistas asesinados en países azotados por la guerra pone de relieve la realidad violenta de América Latina. Esta sigue siendo una región particularmente peligrosa para los profesionales de la información. Según RSF, “con total de 14 asesinatos (10 en México, 2 en Honduras, 1 en Colombia y 1 en Haití), América Latina se ha convertido en una zona tan letal para los periodistas como el Oriente Medio azotado por sus conflictos fraticidas”.

Periodismo penado con cárcel

389 periodistas fueron encarcelados el pasado año a causa de su labor informativa. El total de 2019 supera en 12% el de 2018, según los datos del balance de RSF. Esta cifra en alza resulta “aún más preocupante si se tiene en cuenta que no incluye a los periodistas detenidos arbitrariamente durante unas horas, días e incluso semanas”, destacan desde la asociación. De hecho, según a afirman los equipos de RSF “se han registrado un incremento de este tipo de arrestos durante el año pasado, debido a las manifestaciones y protestas que se están desatando en todo el mundo” poniendo de ejemplo a Argelia, Hong Kong, Chile y Bolivia donde “los ataques a periodistas van en aumento”.

Los datos arrojados por el informe destacan que casi la mitad de los periodistas encarcelados en el mundo se concentran en tres países: China con 120, Egipto con 34 encarcelados y Arabia Saudita con 32 personas encarceladas por ejercer su profesión. En el caso particular de China, más del 40% de los periodistas encarcelados son no profesionales “que intentan, a pesar de la creciente censura en las redes sociales, contrarrestar a una prensa tradicional cada vez más vigilada y bloqueada”, denuncian desde RSF.

Secuestros, una realidad escondida

Al menos 57 periodistas se encuentran secuestrados en el mundo, casi los mismos que el año pasado. Unos datos estáticos que siguen concentrando en los mismos cuatro países a sus rehenes. Estos países son Siria, Yemen, Irak y Ucrania, que no han realizado liberaciones significativas en 2019, según informan desde RSF. En el desglose encontramos 30 secuestrados en Siria, 15 en Yemen, 11 en Irak y uno en Ucrania y de ese total, entre los principales secuestradores están el Grupo Estado Islámico con 24, Hutíes con 14, Al Quaida, Haya Tahrir al Sham (HTS), autoridades autónomas no reconocidas y grupos armados radicales que suman 13 secuestros e indeterminados con 6.

A pesar de que en 2019 no hubo ningún periodista desaparecido, “el oficio más hermoso del mundo”, que decía García Márquez, parece haberse convertido en uno de los oficios más peligrosos del mundo, cuando lo único que se está intentando es contar la verdad de lo que está pasando en este mundo llamado Tierra.

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