La crisis ya existente, se ve agrava por el desgobierno existente en la Comunidad de Madrid, presidida por Isabel Díaz Ayuso, y que además que ha dimensionado con la llegada del virus, “podría arrojar a la pobreza a más de 700.000 personas adicionales en España, lo que provocaría que se llegara a los 10,8 millones”, denuncia Ana Sánchez de la Coba, secretaria de Igualdad de UGT Madrid.

Debido a los efectos de la pandemia, el porcentaje de personas en la pobreza crecería hasta el 23,1% sobre el total de la población española, mientras que antes del COVID-19 se situaba en el 21,5%. Estos cálculos se han hecho teniendo en cuenta las estimaciones de caída del PIB en un 9% y el aumento del desempleo hasta el 19%.

El umbral de pobreza es la cifra de ingresos por debajo de la cual se considera que una persona está en riesgo de exclusión. Este se calcula aplicando el 60% de la media de los ingresos de la población y en España, en 2019, fue de 9.009 €. De las 9.610.000 de personas que están en riesgo de pobreza en el país por tener unos ingresos anuales inferiores a 9.009 €, 1.282.000 viven en Madrid.

La decisión de restringir la movilidad en ciertos barrios y municipios de Madrid ha agravado la situación de muchas familias que ya venían sufriendo una reducción de ingresos durante la pandemia.

Todo apunta a que esta crisis va a ser peor que la de 2008. Al problema del empleo se sumarán los hijos descolgados en las aulas y los problemas intrafamiliares del confinamiento. Los trabajos precarios no guardan colchón económico. A diferencia de crisis anteriores, unido a los problemas sanitarios, tendrá efectos sociales y económicos distintos a los que históricamente hemos observado en estas situaciones. Para empezar, el impacto de las medidas de confinamiento está siendo muy desigual, provocando una mayor brecha salarial y social.

Ante el aumento de contagios, se pone el foco en el ocio nocturno, en reuniones familiares y sociales y demás situaciones de esparcimiento, pero se oculta que el “culpable” mayor es la “pobreza”. Los sanitarios de los centros de salud han comprobado cómo muchos enfermos de covid-19 son trabajadores humildes, con trabajos precarios y en muchos casos en la economía sumergida, viajan entre una y tres horas en el transporte público a diario para llegar a su puesto de trabajo, en un trasporte público abarrotado por la falta de frecuencia y donde es imposible mantener la distancia de seguridad. En muchos de los casos viven en habitaciones alquiladas en pisos compartidos donde a veces sólo hay un baño para varias familias, o viven varias personas en pisos de no más de 20 metros.

La segunda ola de coronavirus se está expandiendo de forma desigual por la ciudad de Madrid. Los contagios suben desde el 21 de julio y lo hacen con más fuerza en las zonas más vulnerables: rentas bajas, hacinamiento y trabajos precarios que hacen prácticamente imposible encontrar opciones de teletrabajo.

Algo que se evidencia de forma clara es que en los barrios más pobres el riesgo de contagio se multiplica, y al aumento de la mortalidad es evidente. En Madrid, hoy, se puede observar a pequeña escala y en tiempo real. Los índices de contagios en barrios como Villaverde, Vallecas o Usera se disparan con respecto a otros barrios de nivel adquisitivo más elevado.

La Comunidad de Madrid tiene entre sus habitantes el mayor foco de contagios de todo el país y es uno de los mayores de todo Europa. La situación epidemiológica se ha ido agravando conforme entraba el mes de septiembre y la presión hospitalaria va en aumento. Ante este panorama, se hace necesaria una depuración de responsabilidades al Gobierno Regional por la no aplicación de medidas necesarias tanto sanitarias como sociales, para evitar esta lamentable situación.

La desidia en la gestión de la pandemia por parte del Gobierno Regional, que persiste en su política de escasez de medios y recursos sanitarios, falta de rastreadores y decisiones tales como poner en cuarentena sólo los barrios de Madrid más humildes y de clase trabajadora de la Comunidad, pero no otras, está agravando la situación socioeconómica y sanitaria de nuestra región. El gobierno sigue sin tener en cuenta que sus habitantes continúan saliendo a trabajar a otras zonas de Madrid.

La Presidenta madrileña achacó este alto índice de contagios en los barrios del Sur al «modo de vida que tiene nuestra inmigración en Madrid, entre otras cosas». Según explican expertos y estudios científicos, la situación socioeconómica y de desigualdad que viven las familias de estos barrios es la causa principal de porqué la enfermedad les afecta más. 

Según diversos estudios, el COVID-19 golpea más duro a los más desfavorecidos, la incidencia del coronavirus en los barrios pobres, se estima que es 2,5 veces mayor que en las zonas ricas. A más pobreza, más enfermedad, y a más enfermedad, más pobreza.

Apúntate a nuestra newsletter

2 Comentarios

  1. Calamidad Ayuso da una prueba más de su irresponsabilidad e incapacidad. ¡Pobres madrileños teniendo a esta sujeta de presidenta!

  2. Nunca pensė ver la desolacion del hambre tan presente y cotidiana.

    Y mienttas nuestros proceres bailando
    Laa culpa fuè del cha cha chaaa

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre