El año 2020 no será fácilmente olvidable para los seres humanos de todo el planeta, que han visto puestos en jaque su futuro vital por culpa de una pandemia que ha desestabilizado la vida sanitaria, social y económica de todos. La gran lección que se extrae ya de toda esta experiencia es la enorme fragilidad del ser humano como especie, por lo que se hace aún más prioritario si cabe el cuidado del medio ambiente como eje fundamental de nuestra existencia. Coca-Cola redobla en este sentido los esfuerzos para apoyar una reconstrucción sostenible con la lucha contra el cambio climático y el bienestar de las personas en el centro de su estrategia.

Coca-Cola se ha unido a iniciativas recientes como la Alianza Europea para una Recuperación Verde, promovida desde el Europarlamento para que las inversiones futuras cumplan los principios ecológicos

Uno de los escasos aspectos positivos de la pandemia es que ha hecho patente que ya no podemos posponer la lucha contra el cambio climático, que se hace necesario actuar ya de forma inmediata para remediar lo que parece inevitable y, en cambio, aún está en nuestras manos evitarlo. Para ello, es vital redoblar los esfuerzos para aplicar los compromisos adoptados por los líderes políticos en los foros internacionales, como el Acuerdo de París, y que todos ellos se conviertan en realidad y se aceleren los planes para alcanzar la neutralidad de carbono.

Cada vez más voces instan a aprovechar la oportunidad para transitar hacia una economía sostenible, pues, entre otras cuestiones, frenar el cambio climático es clave para evitar nuevas pandemias. En este camino, ciudadanos, activistas y líderes políticos no están solos. Las empresas también están redoblando su apuesta por transformar el modelo económico actual.

Es el caso de Coca-Cola, que se ha unido a iniciativas recientes como la Alianza Europea para una Recuperación Verde, promovida desde el Europarlamento para que las inversiones futuras cumplan los principios ecológicos; Recover Better, impulsada por el Pacto Mundial de la ONU para que los gobiernos den prioridad a la acción climática; y Build Back Better, de la Fundación Ellen MacArthur en apoyo de la economía circular.

En una década, ha logrado rebajar en un 30,5% las emisiones en toda su cadena de valor en Europa Occidental, un logro que se enmarca dentro de Avanzamos, su estrategia de sostenibilidad

Una preocupación por el medioambiente y el cambio climático que no es nueva en Coca-Cola, pues lleva años con la sostenibilidad en el centro de su modelo de negocio. Sin ir más lejos, en 2017 presentó su estrategia Avanzamos para Europa Occidental, una reestructuración de su estrategia de sostenibilidad en la que se marcó nuevos y ambiciosos objetivos para 2025.

Se trata de una serie de metas que giran en torno a seis ejes: ofrecer bebidas con menos azúcar, utilizar envases más sostenibles, ser un agente de cambio positivo en la sociedad, hacer un uso eficiente del agua, reducir emisiones y trabajar con una cadena de suministro responsable.

Así, por ejemplo, tiene en marcha un ambicioso programa para reducir las emisiones de carbono, principales responsables del calentamiento global. El objetivo fijado inicialmente era disminuir un 35% las emisiones en toda su cadena de valor para 2025 con respecto a 2010, algo que casi había alcanzado (30,5%). Ahora, sin embargo, refuerza su compromiso: se ha propuesto rebajar esas emisiones un 30% más para 2030, y alcanzar la neutralidad de carbono en 2040.

Envases sostenibles

En esa misma línea, trabaja para que sus envases sean más sostenibles cada día, pues estos juegan un papel crucial a la hora de reducir la huella de carbono. Para lograrlo, introduce criterios de ecodiseño e impulsa la innovación para reducir su peso, aumentar el uso de material reciclado y mejorar su reciclabilidad, además de buscar soluciones para luchar contra la basura marina en el marco de la economía circular.

Sus metas para 2025 son recoger y reciclar el 100% de los envases que comercialice, que el 100% de sus envases sea reciclable y que el 50% del plástico que utilice sea reciclado. Sin olvidar tampoco su compromiso global con la agricultura sostenible y un uso responsable del agua, que juegan un papel clave en el cambio climático: todas sus plantas cuentan con planes de protección de las fuentes de agua; devuelve cada año el agua que contienen sus bebidas a través de proyectos en zonas de gran valor ecológico; y tiene como meta reducir un 20% el uso del agua en el proceso de fabricación con respecto a 2010. Además, se ha comprometido a que el 100% de sus principales ingredientes agrícolas sean de origen sostenible.

Por otro lado, el coronavirus está acelerando los cambios en los hábitos de vida de los consumidores, cada vez más preocupados por su bienestar. En este sentido, Coca-Cola apoya las recomendaciones de la OMS de limitar la ingesta diaria de azúcares añadidos para combatir la obesidad y promueve un consumo equilibrado e informado.

Para ello, trabaja e innova para disminuir o eliminar el azúcar en su oferta de bebidas y, como resultado, seis de cada diez productos que vende son bajos en o sin calorías. Además, en los últimos tiempos ha multiplicado sus lanzamientos para ofrecer más opciones de bebidas, en envases más pequeños y con información nutricional clara y fácil de encontrar.

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