El sindicato UGT denuncia la irrupción exponencial del comercio electrónico, y cita como principal exponente de esta la fiesta del consumo desaforado por antonomasia: el Black Friday, entraña una serie de perjuicios para nuestra sociedad, nuestro planeta, para nuestra economía y para el empleo y su calidad que la ciudadanía debe conocer, el lado oscuro del consumo enfermizo.

En la última década, el negocio de las ventas online se ha incrementado en un 550%, multiplicando su volumen de negocio por diez. Pero este exacerbado crecimiento tiene un a lado oscuro, con consecuencias en términos económicos, ecológicos, laborales y sociales que no están siempre presentes en la mente de consumidores, legisladores y AAPP.

Así, este modelo de negocio se cimienta en los sectores de mercancías y logística, focos habituales de empleo precario, mal pagado, parcial, temporal, rotacional, con horarios imposibles y con mínimos derechos laborales. El empleo que promueve la digitalización de la venta directa, focalizado en almacenes o en el reparto a domicilio, habitualmente oculta condiciones laborales penosas a través de cadenas interminables de subcontratación, cuando no se apoya en prácticas ilegales, como son los falsos autónomos, las ilusorias cooperativas o la contratación irregular. Tampoco debemos olvidar como este modelo de venta, que obliga a multiplicar los repartos a domicilio, está afectando a la salud de las personas trabajadoras: el número de accidentes in itinere aumenta de forma imparable, laminando la salud y la integridad física de estos trabajadores y trabajadoras.

Pero es que además no existe ninguna prueba empírica que demuestre que este modelo de negocio online cree empleo neto. La mayoría de los estudios apuntan a que precisamente se hace lo contrario: destruye empleo en las tiendas tradicionales, desde los grandes almacenes a las tiendas de cercanía, arrasando con el comercio tradicional. La última voz que ha denunciado esta situación proviene de Francia, en donde se afirma que por cada empleo que se crea gracias al comercio electrónico, se destruyen 2,2 en el comercio local.

Además, la concentración de la facturación de venta electrónica en unos pocos actores trasnacionales está creando auténticos monopolios tecnológicos, que están expulsando a muchas de nuestras pequeñas empresas a través de la imposición de condiciones comerciales inasumibles. Y no menos preocupante es cómo estos gigantes monopolísticos trasladan los beneficios de estas ventas electrónicas a terceros países, erosionando la capacidad recaudatoria de nuestros Estados, y, por tanto, poniendo en peligro la sostenibilidad de nuestro Estado del Bienestar.

Para nuestro planeta, este viernes es el más negro posible

Para finalizar UGT señala la cuestión ecológica y medioambiental. Estas campañas de consumo masivo concentrado en un cortísimo espacio de tiempo suponen una explotación de recursos brutal, para la que nuestro planeta está diciendo basta; a lo que debemos añadir la huella medioambiental que supone la fabricación intensiva de aparatos tecnológicos –el producto estrella en estas fechas- y cómo afecta a la contaminación de nuestras ciudades, nuestros mares y nuestra atmósfera el ingente movimiento de mercancías en tan escaso lapso de tiempo. Para nuestro planeta, este viernes es el más negro posible.

UGT quiere reiterar su llamamiento a la ciudadanía, pero también a gobiernos y legisladores, a tomar conciencia de las consecuencias de normalizar una situación tan grave como la descrita. De cómo estos modelos de negocio online se sustentan en aspectos tan perjudiciales como la precariedad laboral, la salud de las personas trabajadoras, la evasión de impuestos, el cierre del pequeño comercio o el daño medioambiental a gran escala.

Urge que, entre todos, nos pongamos a la tarea de hacer cumplir la promesa de que los avances tecnológicos representen prosperidad, bienestar, riqueza y salud para todos.

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