El juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón ha rechazado el recurso de reforma presentado por Pablo Iglesias contra la decisión del magistrado de retirarle la condición de perjudicado en la pieza Dina del caso Tándem, en la que se investiga el robo del teléfono móvil de la exasesora Dina Bousselham.

En su recurso, al que se opuso la Fiscalía, Pablo iglesias sostenía su condición de víctima de un delito de descubrimiento y revelación de secretos, trazando una conexión entre el encargo de la sustracción del móvil a Dina Bousselham con fines políticos, la publicación en el medio OK Diario de imágenes procedentes del terminal sustraído y el investigado José Manuel Villarejo, a quien sitúa como ejecutor del plan para perjudicarle ante la opinión pública.

El juez explica que al inicio de la investigación Pablo Iglesias tuvo la condición de perjudicado, pero a medida que ha ido evolucionando la instrucción de esta causa y con la aportación de datos nuevos se ha revelado un escenario diferente que conduce a revocar dicha condición de perjudicado.

Tarjeta

García Castellón argumenta, en primer lugar, que Pablo Iglesias tuvo en su poder la tarjeta del teléfono de Dina Bousselham antes de que se crearan los archivos hallados en poder de José Manuel Villarejo. En este sentido, la investigación, dice el juez, ha acreditado que recibió la tarjeta el 20 de enero de 2016 y que no se han encontrado en poder de Villarejo dispositivos con esa información anteriores al 14 de abril de ese año.

Como segundo argumento, el titular del Juzgado Central de Instrucción 6 indica que Pablo Iglesias ocultó a Dina Bousselham la posesión de la tarjeta de memoria hasta meses después. “Se infiere de lo actuado que el señor Iglesias, pese a ser conocedor del contenido de la tarjeta y de la sustracción de la misma, no devolvió a Dina la tarjeta hasta tiempo después, con consecuencias para el esclarecimiento de los hechos investigados”, señala el magistrado.

Este comportamiento, continúa el instructor, se manifiesta incompatible con la dimensión que el recurrente pretende dar a la sustracción de la tarjeta “y lo desvincula completamente del argumentario sostenido, respecto a la presunta injerencia política”.

El juez considera importante remarcar que el recurrente recibió la tarjeta de manos de Antonio Asensio y no le dijo nada a Dina pese a saber que contenía información personal e íntima de su titular y que, además, la tarjeta había sido obtenido de forma ilícita.

Para el juez García Castellón esta pasividad resulta incoherente con las manifestaciones realizadas en sede judicial por Iglesias, y “confirman (de nuevo) que no puede ser tenido por perjudicado en ningún caso”.

En su auto, el magistrado apunta que la omisión de Pablo Iglesias tuvo influencia en la investigación de los hechos que Dina Bousselham pretendía esclarecer.

Por último, la resolución explica que Pablo Iglesias devolvió a Dina Bousselham la tarjeta del móvil dañada, que incluía imágenes de capturas de intervenciones del líder de Podemos en grupos de mensajería.

Fotografías

El magistrado dice que se desconoce el motivo por el que Bousselham hizo estas fotografías, pero resulta acreditado que cuando Iglesias accedió al contenido de la tarjeta, el 20 de enero, pudo ver que estas imágenes estaban allí como él mismo reconoció, admitiendo que examinó el dispositivo en un ordenador de la sede del grupo editorial de Asensio.

Además, el juez explica que la propia Dina declaró en sede judicial que Pablo Iglesias sabía lo que había dentro de la tarjeta porque él mismo se lo dijo.

“Es probable -concluye el juez- que este último apunte pueda ser la clave para entender no solo porque Pablo Iglesias Turrión no devolvió la tarjeta a la señora Bousselham, sino lo más relevante; el estado en que se la devolvió”.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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