In Samos, approx. 3500 people are squashed in a center for 648 in absolutely miserable conditions. Most of them live in makeshift tents in the forest next to the official facility, lacking access to enough showers and sanitation facilities, as well as appropriate shelters to keep warm. Women, men and children have no option but to live in dirt and rubbish among rats and scorpions. There are hundreds of people who are vulnerable due to their serious medical or mental health conditions and yet, they remain trapped in horrific conditions for months.

Más de 7.000 solicitantes de asilo y refugiados, entre ellos 2.500 niños, siguen viviendo en tiendas de campaña, expuestos al duro invierno en el campamento de Kara Tepe, en la isla de Lesbos. Entre ellos hay en estos momentos más de 150 niños menores de un año. Durante la noche, la temperatura en las tiendas desciende por debajo de los 8 grados ºC. Los pacientes cuentan a los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) que dependen de la climatología para tener algo de ropa seca con la que vestirse. Muchos se lamentan de no contar con instalaciones higiénicas y sanitarias adecuadas. En total, hay unos 350 retretes en el campamento, mientras que solo hay 36 cabinas de ducha con agua caliente que solo funcionan durante 9 horas al día.

En Samos, unas 3.500 personas están hacinadas en un centro creado para 648. La mayoría vive en tiendas improvisadas en el bosque, junto al centro oficial, sin acceso a suficientes duchas e instalaciones sanitarias ni a refugios adecuados para calentarse. Mujeres, hombres y niños no tienen más opción que vivir entre la suciedad y la basura, entre ratas y escorpiones. Hay cientos de personas vulnerables con condiciones médicas o mentales graves que permanecen atrapadas en condiciones lamentables desde hace meses.

Las temperaturas en Lesbos han bajado mucho y hace mucho frío en el campamento. El agua está fría, el interior de las tiendas está mojado. Todo está húmedo, incluso las mantas y la ropa de abrigo. Todo ello añade otro factor de estrés a las dificultades que ya padecen las personas en el campo», afirma Katrin Glatz-Burbakk, responsable de actividades de salud mental del equipo de psicólogos infantiles de MSF en Lesbos.

«El año pasado, MSF trató a 50 niños con ideaciones suicidas graves, incluso con tentativas de suicidio. Ahora, a principios de año, ya hemos visto a tres niños más que han tratado de suicidarse; han intentado ahogarse, han ingerido pastillas o han intentado cortarse las muñecas», explica Katrin Glatz-Burbakk, responsable de actividades de salud mental del equipo de psicólogos infantiles de MSF en Lesbos.

«Es realmente doloroso ver a estos niños que viven en condiciones en las que no hay absolutamente ninguna esperanza para ellos. No dejan de decirnos ‘me he rendido. No puedo aguantar más. Solo quiero aliviar el dolor, dejar de sufrir’. Y no hay manera de que lo consigan en las condiciones del campo ahora mismo», se quejan la coordinadora de salud mental de MSF en Lesbos.

«Cuando has cogido la mano de un niño pequeño que ha renunciado a la vida e intentas convencerle de que merece la pena seguir viviendo, nunca se olvida. Y lo más doloroso de todo — continúa Katrin — es que el campo los está enfermando aún más. Esto no puede seguir así. No es lugar para niños. No es un sitio para niños con traumas graves. Tienen que ser evacuados. Y tiene que ocurrir ahora mismo”.

MSF brinda apoyo en salud mental infantil y atención a las mujeres, concretamente consultas pre y postnatales y planificación familiar, alojadas en el nuevo campo de Kara Tepe. La clínica también proporciona vacunas a los niños y niñas. MSF deriva a los pacientes de ambas clínicas al hospital local cuando requieren atención de urgencia o médica especializada, incluidas las mujeres con embarazos de alto riesgo.

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