Según datos de la patronal, en 2017 había en España 381.000 plazas de residencia de mayores, de las cuales el 52 por ciento estaba en manos privadas. El magistrado Joaquim Bosch asegura que ese porcentaje de privatización del sector es muy superior, ya que roza el 75 por ciento, tal como recuerda en su muro de Facebook. “La gran mayoría de ellas se financia con dinero público y así pueden obtener enormes beneficios. Si no cuestionamos que la salud de nuestros mayores sea un negocio, no habremos aprendido nada de esta crisis”, asegura el juez valenciano exportavoz de la organización Jueces para la Democracia.

Cuando haya pasado la pandemia del coronavirus habrá que replantearse muchas cosas. Una de ellas será el modelo ultraprivatizador de los hogares de la tercera edad, un servicio asistencial con el que algunos han hecho mucho dinero, quizá demasiado, en los últimos años. Ayer mismo, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) apostaba por un cambio radical del modelo de los centros residenciales para mayores una vez que sea erradicada la plaga. Según afirma su presidente, José Augusto García Navarro, en una entrevista para Europa Press, el actual modelo requiere una “reflexión”. “Habrá que ver de qué manera habrá que incrementar la atención médica y geriátrica en las residencias de mayores de todo el país”, alega García Navarro, que propone potenciar unidades de geriatría desde los hospitales, fomentando los centros de atención intermedios o bien con consultores de geriatría en las mismas residencias. “Ese será el debate”, explica.

Pero la reforma debe ir mucho más allá de lo que propone la SEGG. Sin tratar de convertir las residencias en hospitales, ya que es obvio que hablamos de hogares residenciales y de centros de convivencia, resulta evidente que el fiasco en la gestión de comunidades autónomas como Madrid −donde solo en el mes de marzo perdieron la vida en estos centros más de 3.000 personas víctimas del coronavirus− debe ser seriamente analizado y corregido para extraer conclusiones y depurar responsabilidades en su caso. Fuentes del grupo parlamentario Unidas Podemos en Les Corts Valencianes defienden incluso la reversión “completa” del modelo privatizador de las residencias de mayores, que consideran “precarizado y heredado de los 20 años de gobierno de la derecha”. Ello significaría la práctica nacionalización de todo el sector, pasando de manos privadas a la gestión por parte de la Conselleria de Sanidad o de Servicios Sociales.

Para Unidas Podemos “el modelo de gestión concertado y las concesiones privadas para las residencias ha generado precariedad de las instalaciones, precariedad de los trabajadores e incapacidad de poder hacer frente a una crisis como la que estamos viviendo”. Por ello, defienden “una reversión completa del modelo privatizador de las residencias de mayores, como ya ha estado haciendo el Gobierno del Botànic en los últimos años”. El objetivo es que nunca más vuelva a ocurrir una tragedia como la que estamos viviendo. La Fiscalía “ya ha iniciado los procedimientos para investigar lo sucedido en las distintas residencias donde se han producido muertes y ocultación de cadáveres” en España pero ahora se tratará de ir un paso más allá en el ámbito político para llevar a cabo “una intervención total” del Estado y “garantizar la seguridad y la vida de nuestras personas mayores”.

Pero al margen de propuestas de futuro, lo cierto es que el modelo privado ha sido letal en esta crisis del coronavirus. Hasta tal punto que tuvo que intervenir la UME (la Unidad Militar de Emergencias) para desinfectar los edificios devorados por los gérmenes mortales. Las negligencias en la prevención, la falta de higiene, la escasez de material sanitario adecuado, la desatención de los mayores (cuando no la desidia), la insuficiencia de personal, la falta de sustituciones ante las bajas de trabajadoras que caían con síntomas del coronavirus y en definitiva la falta de profesionalidad del modelo privado ha llevado a que cientos de abuelos hayan tenido que morir solos, desamparados, aterrorizados y en condiciones de vida lamentables. Un triste final para personas con 80 o 90 años que habían sobrevivido a una guerra civil y a una dura posguerra pero que finalmente sucumbieron en el infierno de las privatizaciones.

Con diferencias, todas las residencias de mayores del país, con independencia de la comunidad autónoma, presentan graves deficiencias. Quizá sea Euskadi la única que ha mantenido el tipo y se ha salvado de la quema, con una mínima asistencia de calidad. Según publicaba un artículo de La Vanguardia bajo el título Las empresas impulsan residencias privadas por el ahogo de las públicas (2017), en nuestro país ha habido un auténtico boom de las residencias como modelo de negocio. “Las aseguradoras y los grupos financieros se han lanzado a construir residencias privadas de la tercera edad en España para crecer en un sector con alta demanda pero en el que los centros concertados están al borde del colapso financiero por falta de financiación pública”. La empresa privada facturaba hace tres años cerca de 4.200 millones de euros en residencias de ancianos. El 25% de las instalaciones estaba en manos de solo diez grandes firmas.

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4 Comentarios

  1. Ahora los políticos y la sociedad en general están sorprendidos por las elevadas muertes que ocurren en las residencia de ancianos. ¿Alguna vez se han preguntado hasta ahora de qué morían muchos ancianos en esos centros?. A lo mejor si investigáramos las causas y tramitáramos las denuncias nos llevaríamos una sorpresa.

    ¿Cómo es posible que una anciano llegara a los Servicios de Urgencias de los hospitales desde esas residencias con deshidratación o con golpes?. ¿Cómo es posible que llegarán/guen con informes de algún “profesional medico de residencia” a esas urgencias, “presenta cuadro diarreico” y el anciano tenga todo lo contrario; una obstrucción intestinal, fecaloma etc. Si alguno está pensando que se puede “confundir”, debería saber que; el dedo además de apuntar sirve para otros menesteres.

    Las sedaciones indiscriminadas, la ausencia total de higiene en el cambio de pañales dejando a los ancianos muchas horas con el pañal empapado, la mala praxis en el control de llagas, la falta de cambios posturales en personas encamadas, no darles la medicación o darles la que no es, gritos, humillaciones, amenazas, etc, en general un MALTRATO endémico en muchas residencias.

    Algunas cosas que he descrito han sido motivo de entradas en el blog https://im-pulso.blogspot.com/2011/05/la-gestion-de-geriatros-compania.html, del periodista D. Félix que con su sensibilidad hacia los mayores ha dado luz a esas situaciones.

    El MALTRATO existe porque se permite y es la realidad de una verdad muy incómoda que requiere compromiso y evidentemente no interesa. Los que en su día, hemos denunciado con partes de lesiones y pruebas documentales presentadas en las más de seis denuncias y querellas criminales por nuestro abogado en la Justicia, han sido rechazadas. Cuando es la propia Justicia, quien maltrata iniciando un procedimiento de incapacitación a espaldas de nuestro familiar de 99 años, para qué y con qué fin, alegando después de estar en una residencia 23 años que es un centro para personas validas, etc. Etc.
    Uno en todo esto ha aprendido que no existe Justicia, cuando hay intereses por medio, que en los momentos difíciles estás solo y que la empatia, solidaridad es un bien escaso.

  2. Las Residencias privadas, puro negocio y robo descomunal; no puede gastar un anciano más de 2500 euros en su cuidado y alimentación.
    Lo digo con conocimiento de causa: mejor asistidos en las públicas ( a pesar de sus deficiencias).

  3. Lo realmente inhumano no es tanto que sean privadas (que también) sino que no haya alternativas habitacionales acordes con los derechos de las personas con algún tipo de necesidad de apoyo

  4. El problema de las residencias no es que sea pública o privada, porque la mayoría por no decir todas las públicas funcionan peor que las privadas
    Mi opinión es que es muy fácil resolver el problema
    1- quitar los conciertos y dar la ayuda al residente y que él elija residencia y si no está Agusto que cambie para otra porque el dinero se lo dan al residente no a la residencia.
    2-que la administración marque los precios porque las normas y exigencias son para todas las residencias igual entonces no puede ser que unas residencias les cobres hasta tres veces más que otras
    3- que las residencias tengan un número máximo de plazas no puede ser residencias de 250, 300, 400 y más plazas ahí los abuelos sólo son números y se pierde el trato humano y personal
    Ya solo con estas tres cosas se resuelven muchos problemas pero luego hay más cosas que dan calidad y humanidad al cuidado de abuelos

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