«Bienvenidas y bienvenidos a una nueva era», tuiteaba anoche Gabriel Rufián tras el recuento que daba al bloque secesionista la mayoría sobre el bloque constitucionalista. ¿Qué quería decir? ¿Habrá procés segunda parte? ¿Negociará su partido, ERC, con el socialista Salvador Illa un cambio de escenario y un nuevo tiempo en Cataluña? A esta hora solo Rufián lo sabe. Pero es cierto que el bloque soberanista no solo no se ha roto producto de las luchas internas y de la frustración de la sociedad por el «procés», sino que los cimientos del movimiento se han reforzado. Los más críticos y pesimistas con la gestión sanitaria y política de los indepes durante la pandemia presagiaban un retroceso que no se ha producido. Lejos de perder posiciones, han ganado escaños, aunque es cierto que el separatismo pierde 600.000 votos respecto a 2017. Junts, ERC, la CUP y el PDeCAT, las fuerzas independentistas catalanas, han conseguido aumentar distancia con las estrictamente constitucionalistas en las elecciones catalanas al sumar más del 50% de los votos, casi once puntos más que los cosechados por el PSOE, el PP, Vox y Ciudadanos, que han aglutinado el 40% de las papeletas, informa Europa Press.

Con el 96,59% de los votos escrutados, el resultado de los comicios de este domingo han consolidado los dos bloques políticos que dividen a la sociedad catalana en la última década. Por un lado, los independentistas suman 74 diputados y un 50,85% de electorado y, por otro, los constitucionalistas suman 53 escaños (40,04%), por lo que la diferencia entre ambos bloques es de 21 diputados.

En la trinchera independentista, ERC ha ganado por primera vez la batalla a Junts, pero por la mínima porque sólo tienen un diputado de más (33 el primero y 32 el segundo) y apenas les separan 35.000 votos, mientras el PSOE, que ha ganado las elecciones de este domingo con 33 escaños y casi 630.000 votos, ha tomado el relevo de Ciudadanos al frente del bloque constitucionalista.

El partido de Inés Arrimadas ha pasado de ganar las elecciones hace cuatro años con 36 diputados y un 25,35% de los votos a quedarse como séptima fuerza del Parlament con tan sólo seis diputados y un 5,55% de las papeletas.

En las elecciones de 2017, el independentismo, que acabó gobernando Cataluña, sumó 70 diputados y tuvo un respaldo del 47,5%, mientras que el constitucionalismo cosechó 57 escaños y un 43,45% de las papeletas.

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