El 1 de junio se declaró un aparatoso incendio en los Universal Studios en Hollywood. Según informó la multinacional, no hubo que lamentar graves pérdidas, ya que las llamas solo habían afectado a una atracción de su parque temático y a un edificio abovedado que albergaba copias de viejas obras en vídeo. Sin embargo, once años después, nuevas pruebas reunidas por The New York Times Magazine parecen apuntar a que las pérdidas artísticas fueron incalculables, calificadas por la revista como “el peor desastre en la historia de la industria musical”. Y la conducta de los directivos de Universal, una vergüenza.

El incendio se originó por accidente durante las obras de rehabilitación de unas viejas instalaciones del estudio, y no tardaron en alcanzar el Edificio 6197, conocido popularmente como ‘la Bóveda’, donde se almacenaban viejos videocasetes y carretes fílmicos. Lo que no se ha sabido hasta ahora es que también allí se conservaba una de las principales bibliotecas de grabaciones de Universal Music Group.

Una grabación maestra de audio (o máster musical) es el registro original de una pieza musical, la fuente de la que salen las posteriores ediciones en vinilo, CD, mp3 o cualquier formato; es la fuente más pura, sin degradar. Según un informe interno de 2009 al que ha podido acceder la revista estadounidense, Universal Music Group estimaba en 500.000 el número de másters que se habían perdido en aquel incendio, incluyendo la incunable colección del sello Decca que incluía algunas de las obras de referencia de artistas como Billie Holiday, Louis Armstrong, Duke Ellington, Bing Crosby o Ella Fitzgerald.

De igual modo, ese informe también apunta a que el incendio también habría hecho desaparecer las principales grabaciones de Chuck Berry para Chess Records, por no hablar del legado de John Coltrane en Impulse Records. Y no fueron solo clásicos de los 40 y 50 los afectados. Es lamentablemente larga la lista de grandes nombres de la música de los últimos treinta años cuyo legado se vio afectado por aquel incendio aparentemente “sin graves consecuencias”, desde Elton John y Eric Clapton a Guns n’ Roses, Nirvana o 50 Cent.

“Según un informe interno de 2009, Universal Music Group estimaba en 500.000 el número de másters que se habrían perdido en aquel incendio”

Aunque al parecer las instalaciones de Universal reunían todas las medidas de seguridad exigibles, el nivel del desastre llevó a los directivos de la multinacional a actuar de manera negligente, apunta The New York Times Magazine, poniendo a todos sus empleados al servicio de reducir la percepción de la pérdida y transmitir por el contrario una imagen de triunfo de la gestión de la crisis. Se trataba no solo de evitar la vergüenza pública por la pérdida de un legado incunable, sino también de evitar las posibles críticas y demandas de muchos de los afectados.

Este escándalo ha vuelto a abrir el debate sobre si las grandes discográficas disponen de los medios y el personal adecuado para conservar material tan delicado e insustituible como son las colecciones de másters con décadas de historia. Más aún si tenemos en cuenta que la mayor parte de las grabaciones originales del pasado siglo se encuentran repartidas en tan solo ‘tres’ almacenes: los de Universal Music Group, Sony Music Entertainment y Warner Music Group.

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