España participa hoy, a través de los reyes desde el campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz en, en la ceremonia organizada para conmemorar los 75 años de su liberación y para homenajear a sus víctimas, más de un 1.300.000 un evento que contará con la presencia de numerosos líderes internacionales.

Este campo que se convirtió en el mayor centro de exterminio del régimen de Adolf Hitler. En ese enclave polaco ocupado por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, los monarcas coincidirán con los miembros de otras monarquías europeas como los reyes de Bélgica y Holanda, el Gran Duque Henri de Luxemburgo, el príncipe Haakon de Noruega, la princesa Victoria de Suecia, y la duquesa de Cornualles y esposa del príncipe Carlos de Inglaterra.

Entre los asistentes estarán también, además del presidente polaco y anfitrión de la cumbre, Andrzej Duda, los presidentes de Alemania, Frank-Walter Steinmeier; Israel, Reuven Rivlin; Austria, Alexander Van der Bellen; Finlandia, Sauli Niinistö; Irlanda, Michael D.Higgins; y Ucrania, Volodymyr Zelensky. A ellos se sumarán primeros ministros como los de Francia, Edouard Philippe; Grecia, Kyriakos Mitsotakis; Bulgaria, Boiko Borisov, Hungría, Viktor Orban; Croacia, Andrej Plenkovic, y República Checa, Andrej Babis.

Depravación

El grado de depravación alcanzado en Auschwitz sobrepasa al entendimiento humano, y por ello resulta vano cualquier esfuerzo por intentar descifrar la naturaleza de esta fábrica de muertos en la que se dieron las condiciones más extremas que ha conocido la humanidad. Pero esta cicatriz maldita debe quedar como una advertencia. En palabras de Primo Levi, «si comprender es imposible, conocer es necesario, porque lo sucedido puede volver a suceder».

Se calcula que de 1.300.000 personas que fueron enviadas a Auschwitz, 1.100.000 murieron allí asesinadas. Un millón eran judías. El resto, aproximadamente 70.000 fueron prisioneros polacos, 20.000 gitanos, 10.000 prisioneros de guerra soviéticos, así como centenares de homosexuales, discapacitados, opositores políticos y testigos de Jehová.

Auschwitz ha pasado a la historia como el símbolo más poderoso de la Shoah, pero se trató tan solo de una parte de la ‘solución final’, el proceso ideado por los nazis para resolver lo que ellos denominaron «problema judío», y que contemplaba el exterminio de once millones de personas repartidas por toda Europa. Consiguieron asesinar a seis millones.

Para alcanzar su objetivo, trazaron un plan que nadie antes había intentado: ejecutar a cientos de miles de seres humanos de forma mecanizada, de la manera más eficiente posible. Su método consistía en obligar a familias enteras a subir a un enlace ferroviario, desde los diferentes países europeos ocupados, para conducirlas engañadas hasta las cámaras de gas.

Los nazis pronto se dieron cuenta de que el mayor problema técnico no era matar. Eso resultaba relativamente fácil. La dificultad residía en deshacerse de los cuerpos con la misma velocidad, algo en lo que los crematorios desempeñaron un papel esencial. Birkenau tenía cuatro de estas macabras instalaciones, cada una con quince grandes hornos y una cámara en la que podían ser gaseadas hasta 3.000 personas por turno.

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1 Comentario

  1. Sin llegar a tanto, posiblemente por la atención que el mundo tiene sobre ellos. Los campos de exterminio palestinos se están acercando mucho a los fabricados por franco y hitler. Nunca merecieron ningún humano tanta destrucción como provocó hitler y franco y, ahora, está produciendo el sionismo. Vemos el estado palestino convertido en un campo de Auschwitz. El día que descubramos los crematorios ya será igual.

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