Los humanos llegaron a la Selva Amazónica hace al menos 10.000 años, concretamente al finalizar la Edad de Hielo. Así lo confirman científicos de la Universidad Federal de Acre y de la de Helsinki. Las consecuencias nocivas del hombre, sin embargo, no llegaron hasta el siglo pasado.

En todos los casos, los procesos de domesticación dejaron huellas importantes en la composición de la selva amazónica. El estudio muestra que los pueblos indígenas de la Amazonía han podido utilizar su medio ambiente de manera sostenible. «No hay indicios de que grandes áreas de bosque hayan sido deforestadas antes de la segunda mitad del siglo 20. La deforestación es un fenómeno actual», confirma Parssinen, uno de los investigadores.

El Amazonas se erige como uno de los espacios naturales más importantes del planeta, punto fundamental en la lucha contra el cambio climático y centro en que se produce el 20% del oxígeno en la atmósfera de la Tierra. Y el denominado como ‘pulmón del mundo’. Los incendios de los últimos años han hecho peligrar seriamente este paraíso de los pocos que aún le quedan al planeta.

Según información facilitada a Diario16 por la agencia DiCYT, ya en el 2002, el profesor Alceu Ranzi (Universidad Federal de Acre) y el profesor Martti Parssinen (Universidad de Helsinki) formaron un equipo de investigación internacional para estudiar geoglifos en el estado brasileño de Acre, en el suroeste de la Amazonia. Pronto descubrieron una civilización precolonial desconocida que construyó allí centros ceremoniales geométricos y sistemas de carreteras sofisticados. Una civilización que floreció en la selva hace 2000 años y que apoya la teoría del profesor William Balee (Universidad de Tulane) sobre un impacto humano temprano que alteró radicalmente esa selva amazónica prístina.


El equipo ha publicado ahora un nuevo estudio en la revista ‘Antiquity’ en el que demuestra que esa civilización constructora de geoglifos tiene una historia mucho más larga de lo que se esperaba. Los miembros del equipo confirman que utilizaron fuego regularmente para limpiar pequeñas áreas abiertas en la selva tropical. Estas actividades comenzaron poco después de que terminara la última Edad de Hielo, miles de años antes de que se construyeran los primeros geoglifos. 


Carbón

Gracias al carbón que estos humanos dejaron en el suelo amazónico durante los últimos 10.000 años, ha sido posible medir sistemáticamente los valores de isótopos de carbono 13 de muchas muestras. A partir de estos valores, fue posible estimar la vegetación pasada y la precipitación. Los resultados indican que la vegetación principal del bosque y las precipitaciones se han mantenido sin apenas cambios durante los últimos 10.000 años hasta el siglo XX. 


No se observaron evidencias de períodos más secos o formaciones de sabanas naturales o artificiales antes de que la colonización actual comenzara a penetrar en el suroeste de la Amazonia desde finales del siglo XIX y XX. Así, los autores argumentan que las teorías existentes sobre la formación de extensas sabanas en el suroeste de la Amazonia durante el período actual del Holoceno se basan en una interpretación errónea de la conexión entre la acumulación de carbón y los incendios naturales debido a períodos climáticos más secos. Estas interpretaciones no han tenido en cuenta la presencia humana milenaria en la Amazonía, informa DiCYT.


Alceu Ranzi asegura que «es posible que esas áreas abiertas tuvieran como objetivo atraer a grandes mamíferos, como perezosos gigantes y mastodontes, hasta que la megafauna desapareció para siempre”, según la información de la Universidad de Helsinki recogida por DiCYT. 

Cultivo

Además, “las cenizas y el carbón fertilizaron el suelo y se prepararon zonas para el cultivo de palmeras, hortalizas y raíces útiles para la subsistencia humana«. Martti Parssinen agrega que «probablemente no sea una coincidencia que hoy en día el suroeste de la Amazonia sea considerado uno de los centros de domesticación más importantes. La yuca/mandioca, la calabaza, el ají y el melocotonero parecen haber sido domesticados allí hace casi 10.000 años». 


En todos los casos, los procesos de domesticación dejaron huellas importantes en la composición de la selva amazónica. El estudio muestra que los pueblos indígenas de la Amazonía han podido utilizar su medio ambiente de manera sostenible. «No hay indicios de que grandes áreas de bosque hayan sido deforestadas antes de la segunda mitad del siglo 20. La deforestación es un fenómeno actual», confirma Parssinen.

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