Resulta extremadamente difícil evitar la septicemia cuando se deja pudrir una herida. España tiene impuesto un filtro histórico que distorsiona cuanto mira. Una dictadura de medio siglo, aunque sea aparentemente controlada por una persona, termina naturalizando su sistema e infiltrándose en todos los tramos del cuerpo de un país. Es al revés de lo que aparenta, no es su inmovilismo su fuerza principal sino la capacidad de adaptación manteniéndose como ejecutora del Poder. Lo interesante del fascismo español es su hipócrita capacidad para mantener el discurso mientras su esencia es el chaqueterismo más vulgar.

De un golpe de Estado militarista, con la excusa de defender el Orden Público republicano, a una guerra por la defensa de los privilegios económicos de los africanistas (reforma militar), de la Nobleza y los propietarios (reforma agraria) y de la Iglesia (reforma educativa); de ahí a la identificación con el imperialismo fascista europeo aliándose con Mussolini y Hitler, colaborando en el genocidio nazi y empleando sus métodos en España para terminar maquillando y ocultando esa imagen y sosteniendo ocultos a algunos de sus criminales; después conseguir una alianza con quienes vencieron en la Segunda Guerra Mundial a sus propios socios; o nombrar heredero de la Jefatura del Estado a un príncipe consolidando la idea del Caudillo como línea de continuidad de la monarquía hispánica única desde el primer godo e incluso más allá, con empeños numantinos y viriáticos; o transformar la propia dictadura en supuesta patria constituyente de consenso y generadora, por metamorfosis kafkiana, de democracia lógica hasta el extremo de evitar juicios, reclamaciones y ni tan siquiera exigir una retirada de las fuerzas represoras del Poder con una fiscalización de los documentos… todo transformado en Estado de Derecho por Decreto con todos sus cargos, funcionarios e instituciones… ¿Cómo habría de permitir una deriva histórica de este jaez un juicio único? Son cincuenta años de bandazos para no dar bandazos.

Cuando Max Aub dijo no reconocer la España a la que volvió, había hecho la más exacta sentencia historicista. Porque la España predictatorial sobrevivió en el exilio, conforme éste fue muriendo (y el interior aniquilado), literalmente, aquella realidad fue decayendo con él. La democracia española fue posible porque los vencidos de la guerra civil no recuperaron jamás la posición que les correspondía, porque el franquismo consiguió borrar los matices y renombrarlos como “rojos” (identificando República con posición política y excluyéndolos de lo que realmente representaban: el Estado) y, por tanto, haciéndolos adversarios ideológicos; eso les garantizó incluso defender su genocidio como simple crimen de guerra o político, desligándose de su verdadero carácter penal, resultando fácil hasta la posibilidad de ser asumido lógica y cuantitativamente ya que quien gana siempre mata más, sin más explicaciones; eso les permitió incluso la legitimidad de asumir la “culpa” de un régimen dictatorial ineluctable por habernos salvado de otro “peor”.

La pretendida reconciliación consistió en un “quizá te he molestado, pero ya sabes, tú habrías hecho lo mismo”, ¡dando la oportunidad a la víctima de reconocerse como posible criminal!, a cambio, claro está, de toda su dignidad y de asumir no ya la derrota personal (en forma de destrucción de su ciudadanía, siendo caracterizados como degenerados étnicos o raciales y enemigos de la única religión natural, sufriendo matanzas en grupo, reprogramaciones mentales, la imposición de  modos de existencia encaminados a su destrucción tal y como la concebían, impidiendo el desarrollo de las familias e incluso interviniendo en su destrucción o en el traslado forzoso de sus miembros y cambiando a los niños de familia…), no sólo la derrota sino la victoria absoluta del fascismo en una narración histórica justificante y que ha dado sentido a la esencia misma de lo Español hasta los albores de los tiempos, convirtiendo a la oposición a esta mirada en inexistente o dolosa, en falsa y olvidable (olvidada) o en peligrosamente bolchevique hasta en tiempos de Fernando VII…

Éste es el único sitio dónde fundamentamos opiniones históricas o políticas en la valoración de “qué habría ocurrido si no”, tomando la realidad como la menos mala de las posibilidades… ¿Se imaginan a un traficante planteándose la desgracia de África si no llegan a esclavizar a los negros, a un alemán preguntándose qué habría sido de Europa de no haber masacrado a millones de judíos, o a un “wasp” inquiriéndose sesudo acerca de la tragedia de unos USA repletos de indios?

Los males de la España actual no provienen de un reeditado enfrentamiento por facciones, no, sino del cierre en falso de una dictadura que ha seguido metastatizándose en los fluidos del país, y que impide tanto al progresismo como al conservadurismo liberal (casi inexistente aquí) zanjar ese trozo de la Historia rehabilitando la libertad y la democracia, sin tocar Constitución ni nada de eso (no hace falta), simplemente para evitar el triunfo, una vez más, del tradicionalismo fideísta que desde antes de los Austrias ya impedía el análisis, la crítica y la racionalidad en el ejercicio en este pedazo de tierra.

El Gran Filtro nos impide ver en la política actual (y en la Historia) cualquier intento de reforma o de modernidad como posibilidades para mejorar la convivencia o la justicia, este anteojo sesga la lectura de una Constitución hecha para sumergirnos en los mercados de los Estados de Derecho, pero entendida como prolongación de la gloriosa unidad nacional en todos los sentidos… Formalmente España es un país garantista, intelectualmente no hemos conseguido despegar en cuarenta años del tutelaje carpetovetónico más zafio filofeudal.

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Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor funcionario de Enseñanza Secundaria, de Filosofía, hasta donde lo permitan los gobiernos actuales. Otras experiencias profesionales: -Director del Festival Internacional de Música Clásica Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). -Director de la Oficina y Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008 organizado por la Diputación Provincial de Huelva, las Consejerías de Cultura y Educación de la Junta de Andalucía, los Ministerios de Educación y Cultura del Gobierno de España y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales de España, entre 2005 y 2008. -Asesor musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). -Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Conferenciante recurrente en programas educativos del Centro Andaluz de las Letras de la Junta de Andalucía y del Ministerio de Educación y de Cultura del Gobierno de España. Como escritor he colaborado con la prensa escrita, antes en Cuadernos de la Campiña, Huelva Información y los diarios provinciales del Grupo Joly, y ahora en la web semanalmente con Diario16.com y mensualmente en la revista en papel Diario16, publicando varios cientos de artículos. He contribuido con textos críticos y de creación esporádicamente con una multitud de revistas literarias. Junto al Catedrático Francisco Javier Blasco Pascual, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes (49 tomos) para la editorial Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ (junto al profesor Javier Blasco, 2013) -Obra y edición en JRJ. El Poema Vivo (2017) Además he preparado la edición, selección y prólogo de la antología del poeta granadino Premio Nacional de las Letras Antonio Carvajal: -Alzar la vida en vuelo (2014 y 2019) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -La Gloria del Mundo (2017) -Libro de los silencios (2018) [XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA 2019] -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) -Las criaturas (Reedición 2019) -El mar de octubre (2020) También he publicado cuentos en diversas revistas físicas y virtuales y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012), y en 70 menos uno. Antología emocional de poetas andaluces (2016), coordinada por Antonio Enrique, entre otras. El jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 me ha distinguido con su Premio para Libro de los silencios. En el blog literario de Fernando Valls se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en las webs del Grupo Joly, de Diario16 y www.quenosenada.blogspot.com

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