Señor Andrés Manuel López Obrador. Me dirijo directamente a usted como presidente de los Estados Unidos Mexicanos y como responsable final de todo y cuanto ocurra a todos y cada uno de los y las ciudadanas que viven en su país.

Usted dijo a la ciudadanía que no les iba a fallar y, sin embargo, lo está haciendo. Le quiero recordar que en España hubo un presidente que dijo que el poder no le iba a cambiar y tanto le cambió que pasó de ser socialista a neoliberal en pocos años. Lo preocupante es que a usted, señor López Obrador, ese cambio le está afectando de manera precipitada y apenas pasó un año para que ya esté fallando a millones de mexicanos y mexicanas que pusieron todas sus esperanzas en usted después de los gobiernos del PRI, de Calderón o de Peña Nieto. Un personaje de ficción querido por los niños de medio mundo solía decir «Síganme los buenos» y usted parece que quiere avanzar sólo hacia el territorio que habitan las élites que tienen sometidos a aquellas y aquellos a los que usted prometió entregarse.

Señor López Obrador, el caso de la periodista, activista de los derechos humanos y escritora Lydia Cacho es paradigmático de cómo está usted olvidándose de sus promesas apenas cruzó el dintel de su residencia en el Palacio Nacional. En estos días Lydia Cacho ha sido nuevamente atacada con el allanamiento y el robo de documentación sensible de su domicilio. Los asaltantes, además, pudieron operar con total tranquilidad porque sólo tuvieron que enfrentarse a su querida perra, que intentó defender la casa y a la que mataron. ¿Qué hubiera ocurrido si Lydia Cacho hubiese estado en la casa? Seguramente no estaríamos hablando de un robo sino de algo más serio.

Se lo digo con claridad, señor López Obrador: si algo le ocurriese a Lydia Cacho, el gobierno mexicano, México, América, Europa, España y el mundo seríamos los responsables, como lo fueron todos los presidentes mexicanos anteriores que permitieron los ataques contra su persona, el secuestro, los abusos, la tortura, las amenazas. ¿De qué sirvió la disculpa pública de su gobierno tras la condena a México por parte de la ONU? Palabras, palabras y más palabras vacías que no se traducen en hechos.

Usted sabe perfectamente que la vida de Lydia Cacho está en peligro. Hay demasiadas personas muy importantes que tienen demasiado que perder por el trabajo periodístico que realiza día a día. Cuando alguien lo tiene todo perdido, los escrúpulos desaparecen. Ya lo intentaron una vez y tuvo que ser el gobierno de España el que mediara para evitar que fuese asesinada. Ahora estamos en la misma situación y el gobierno mexicano tiene la responsabilidad de garantizar la seguridad de Lydia Cacho y de todos los periodistas que están amenazados por hacer su trabajo, por desvelar las miserias de los maltratadores, los feminicidas, los «narcogobernantes», las relaciones entre el narco y el poder federal, los pederastas, los tratantes de mujeres y un largo etcétera. Por otro lado, debería saber que el actual gobierno de España ha ofrecido asilo a Lydia Cacho, a la periodista mexicana más reconocida en Europa, para evitar que sea asesinada. Debe ser muy duro que una mujer así tenga que exiliarse en otro país porque en el suyo no tiene asegurado el vivir en paz.

Quienes le votaron confiaron en su promesa de que «al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie». Sin embargo, los que están represaliando a Lydia Cacho siguen en la calle a pesar de que hay órdenes internacionales de búsqueda y captura. Aunque, tal vez, no haga falta una orden internacional puesto que es más que probable que esas personas no hayan salido de México.

Desde que usted asumió la presidencia ha sido asesinada una decena de periodistas en su país. Sólo en el mes de junio se produjeron en México 2.560 asesinatos y durante el tiempo que lleva gobernando la cifra asciende ya a más de 20.000, según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

¿Está usted cuidando de la seguridad de sus compatriotas o está ocupado en otros temas que no harán más que crear una falsa prosperidad a la que seguirá la más grande de las desgracias?

Deje usted de reunirse tanto con los directivos del Banco Santander o con los representantes del Grupo Prisa México, como, Roberto Alcántara, y céntrese en cumplir sus promesas electorales cumpliendo la Constitución porque las formas en que usted está gobernando se van pareciendo más a una especie de imposición parlamentaria, como la vivida en mi país durante la mayoría absoluta del PP, que a un presidente de un Estado de Derecho. Apartarse de las reglas constitucionales suele tener una consecuencia nefasta: la violación de los derechos humanos. Eso sólo lo hacen quienes confunden las mayorías parlamentarias con la aplicación directa del poder, sobre todo los que reciben ayuda de las élites financieras, empresariales y económicas que gobiernan el mundo en la sombra. Sé y soy consciente de que lleva sólo siete meses en la Presidencia, pero por esa razón me sorprende que esté tomando un camino en su modo de gobernar que puede ser irreversible en los próximos años, tanto para usted como para el pueblo mexicano.

Le alabé cuando se enfrentó a Donald Trump. Sin embargo, el pez chiquito se dejó atemorizar por el grande y, finalmente, cedió a las pretensiones del norteamericano. Otro queridísimo personaje de la ficción mexicana decía «lo hice sin querer queriendo». Eso parece que está ocurriendo en su manera de gobernar. Sólo lleva unos meses en el poder y, un hombre como creo que es usted, será capaz de volver a ser el que la gente que le votó pensó que sería. También le digo que, a pesar de lo anterior, yo sigo creyendo en usted, en que cumplirá con lo que prometió al pueblo y que protegerá a Lydia Cacho. México, los mexicanos y las mexicanas se lo premiarán porque el pueblo siempre abraza a quienes gobiernan desde la razón, la ética y la dignidad. Diario16 lo hará y todas y todos estará siempre al lado de Lydia.

Nadie, nadie, nadie…, podrá vencer a la periodista, defensora de los derechos humanos y escritora Lydia Cacho.

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