El acento como esencia de la tierra sigue enriqueciendo la expresión y el arte popular, a pesar de haber sido denostado históricamente por considerarse incorrecto. Así lo reivindicaron Las Niñas de Cádiz en la gala de los premios MAX, el galardón más importante de las artes escénica en España, cuando se alzaron con el premio a Mejor Espectáculo Revelación por su obra ‘El Viento es Salvaje’, una adaptación de Fedra y Medea con tintes meridianos, populares e irreverentes.

La compañía gaditana de teatro formada por Ana López Segovia, Alejandra López, Rocío Segovia y Teresa Quintero recibió el premio en la XXIII edición del certamen que se celebró en el Teatro Cervantes de Málaga. Ana agradeció emocionada a las personas que “por fin” habían decidido “que nosotras tengamos este premio” porque “se ha premiado una comedia hecha desde un sitio muy loco y muy popular, y con este acento que yo tengo”, celebró. Seguidamente lanzó un mensaje desde la entraña y el sentir de una tierra castigada y libre: “El acento es cultura y la cultura no es patrimonio de un territorio geográfico ni de una clase social o una élite intelectual”.

En conversación con Diario16, la directora y autora de la obra premiada, Ana López Segovia, reflexiona sobre la “deuda infinita” con su tierra. “Nos hemos sentido muy apoyadas y estamos muy orgullosas de ello”, afirma la actriz. Desea que la ciudad de Cádiz sienta el premio como suyo, un hecho que consideraría “totalmente justo y cierto”, pues “desde que empezamos hace veintitantos años con la chirigota e incluso con la compañía de la universidad, nunca se nos ha cuestionado y hemos sentido siempre el apoyo de la gente”. Esa “deuda infinita” también la tienen con la cultura y los artistas de su tierra. “Nuestros referentes son Lola Flores, El Beni de Cádiz y Aurelio Sellé, entre otros. Le debemos mucho a Cádiz, pero también a ciudades de la provincia como Jerez y su flamenco”, comenta. El Carnaval de Cádiz también ha sido piedra angular en el imaginario de Las Niñas. “Yo aprendí a contar historias escuchando el popurrí de los ‘Cruzados Mágicos’ o el de ‘Los Tintos de Verano’, con el romanero del Gómez ‘Tres Notas Musicales’ y saliendo en la chirigota de Koki”, cuenta Ana, que resalta el carácter teatral del carnaval de la calle.

Las Niñas de Cádiz beben de la idiosincrasia gaditana sin caer en el chovinismo. “Nuestro mundo viene de ahí, representamos la forma de ser de nuestra tierra e incluso su mítica, como el levante, el afilaor, la playa o el mar…”. Esta compañía teatral sigue la senda de lo que un día afirmó Tolstoi: “Habla al mundo desde tu aldea”, aunque la actriz recuerda que el escritor gaditano, Fernando Quiñones, sostuvo una tesis similar: “Él decía que el mundo particular de cada uno, cuando era auténtico y lo sacaba, podía volverse universal”. Y recuerda con cariño que fue el músico portuense, Javier Ruibal, quien le dijo por primera vez todo esto: “Como siendo muy de tu tierra, de pronto puedes llegar a un público tan grande. Eso es porque se es genuino”, concluye.

Sobre su reivindicación de los acentos en la gala, Ana aclara que se refería “al acento de una persona de un pueblo de Zaragoza, de las personas de Murcia, de los extremeños, de los andaluces o del soniquete que tiene un gallego cuando habla castellano”. Para ella el problema radica en el afán de “corregir esa forma de hablar” la cual no considera “incorrecta”. Reconoce que se han reído históricamente del habla andaluza y que “parece que una persona habla andaluz porque no sabe de otra manera”. Esta parte de la entrevista toca la “vena filóloga” de la actriz y añade: “Darío Fo decía que si usted no tenía acento tiene que buscárselo, porque en el acento está la autenticidad y está la verdad”.

Ana se siente muy afortunada de haber podido trabajar con acento andaluz en su chirigota, con la compañía La Zaranda, con Las Chirigóticas y, en la actualidad, con Las Niñas de Cádiz. Pero reconoce que ha habido veces en las que “me han pedido un castellano neutro y tampoco me ha parecido mal, aunque si puedo meter mi andaluz, lo hago”. Por último, lamenta que la comedia se considere a veces “como un género menor”, de ahí la importancia de este galardón, y defiende el humor como “síntoma de salud mental” situándolo en el “escalón más alto de la evolución”.

La importancia del acento como elemento identitario

La periodista andaluza y creadora del proyecto ‘Como vaya yo y lo encuentre’, Mar Gallego, considera “especialmente importante que la obra premiada sea una comedia”, pues “reconoce el valor, el esfuerzo, la dedicación, los tiempos y el amor que la gente de Cádiz da a la comedia”. Mar destaca el apunte de Las Niñas sobre “señalar las injusticias entre lo que es considerado culto y lo que no”. En este sentido, le resulta “muy emocionante que las mujeres andaluzas empecemos a verbalizar lo que hemos sentido siempre por dentro, ya que el acento andaluz ha sido históricamente maltratado por pertenecer a un pueblo al que han empobrecido las dinámicas norte-sur del estado español”. En este sentido, explica a Diario16 que al “acento andaluz pocas veces se le ha permitido contar su propia historia desde personajes complejos, admirables y con matices”. Aunque reconoce que “está habiendo una revisión y se están abriendo caminos”, con todo, siente que “estamos muy lejos de tener en la pantalla a un personaje que cecee ocupando un lugar no estereotípico y reduccionista”. En su opinión, “nuestro acento es una cosmovisión del mundo y llevamos en la garganta a nuestra historia, nuestra tierra, nuestras madres”. Y concluye: “Cuando nos piden que renunciemos a él, nos piden que renunciemos a ser quienes somos”.

Contar historias desde la periferia

Respecto a la obra de Las Niñas, el escritor gaditano David Monthiel habla del “fuerte componente de localización y de lugar de anunciación que es Cádiz, aunque sea a través del trasunto bilingüe de la adaptación de un clásico griego a una ciudad o una idiosincrasia concreta”. Monthiel se alegra de que, tras años de esfuerzo, “hayan sido reconocidas en el terreno de la cultura más alejada de lo popular”. Aquí toma peso la reivindicación de Ana: “Ellas se reconocen viniendo del carnaval, de una cultura popular muy rica y compleja, para nada esquematizada o burda, con una sistematización de los discursos absolutamente brillantes y creativos cada año”. El escritor incide en que “ese acento o esa forma de ver el mundo se ha calificado directamente de no castellano, malhablado, que no se entiende, catetez y fiesta… Todos esos tópicos que se aplican a Cádiz, a la Baja Andalucía y a Andalucía en general, que Las Niñas han sabido aprovecharlos y adaptarlos a su forma de hacer teatro”.

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