Me estoy cansando del futbol, será por culpa de la tradición familiar que me hizo del Atleti o quizás por mi general falta de pasión, no obstante los fines de semana, si no tengo algo mas importante que hacer, en casa abusando de cerveza y patatas fritas, suelo ver los partidos, aunque la mayoría me aburren tremendamente.

De este “deporte”, cada vez hay mas cosas que no entiendo: por un lado el dinero (las diferencias económicas entre los 20 clubes participantes en nuestra liga son evidentes si comparamos la cantidad de millones que cada equipo ha gastado en configurar su plantilla nos podemos hacer una idea de la realidad de la Liga española). El Real Madrid es el equipo que más dinero ha pagado para conformar su plantilla 471.500.000 de euros.  El Barcelona por su parte ha gastado 434.970.000 Estas cifras contrastan, con los 7,4 de la UD Las Palmas y 8,3 del Leganés o con los poco más de 5 millones de euros que ha invertido el Girona.  Hay que multiplicar por 90 el dinero invertido por el mas pobre para que se iguale con el mas rico, ¿esto es jugar en igualdad de condiciones?, ¿tendrían el Madrid o el Barcelona la obligación de golear al humilde Girona por 90 a 1?.

El sueldo de los futbolistas, ídolos de barro, es otro de los motivos por los que estoy cansándome de este deporte, no entiendo los salarios que los pagan y menos aun que los jugadores que mas ingresan se intenten escapar de tributar hasta que son condenados por delitos fiscales.

Me enerva, que los equipos estén entrampados y deban cantidades ingentes a hacienda y a la seguridad social y que no obstante el estado, las comunidades autónomas, los ayuntamientos les den todo tipo de ayudas y moratorias a todos los visos ilegales, “no vamos a permitir que nuestro equipo de futbol desaparezca” he oído decir a mas de un político.

No digamos de los directivos que luchan por obtener los palcos bien por dinero o por influencias o por las dos cosas a la vez, el futbol es un gran nicho para negocios materiales e inmateriales, políticos, económicos, mediáticos y hedonistas, por eso no es de extrañar que algunos de ellos, bastantes, estén señalados en los sumarios de corrupción las famosos del país, quizás sea el  único colectivo que se iguale en cantidad de “presuntos corruptos” a nuestros políticos.

En un momento como este de crisis de todo, en el que la gente lo esta pasando mal, que pasa hambre, se defienda un espectáculo de masas y se les permita casi todo, solo puede responder al dicho, ¡pan y circo!, que bien les viene a los que mueven los hilos de nuestras vidas semejante alienación, además como la gente está cabreada es la justificación perfecta para hacer salir su mala leche con el adversario del otro equipo o con el lugar que lo representa, desata pasiones dicen, no se si la fobia que existe entre algunos pueblos, ciudades o autonomías se debe a motivos políticos y económicos o por motivos meramente deportivos, seguro que todo influye.

Tampoco algunos programas de debates deportivos ayudan a calmar al aficionado, utilizan la violencia verbal, gestual, toxica, insultante, descalicadora, burda, simbólica, y macarra generando odio pasional al contrario, que fácil es generar odio, a la vez que justifican cualquier aberración relacionada con sus colores, viendo con simpatía las barbaridades que cometen sus ultras, personajes al parecer necesarios para cualquier equipo que se precie.

Pero dejemos lo trascendental y vamos a otras cosas que tengo contra el futbol, la primera es la mentira: casi todos los futbolistas son unos embusteros profesionales, les han enseñado y les obligan a serlo, ¡tírate joder! les dicen desde su banquillo, es patético ver cómo se tiran, les duele todo, dependiendo de su capacidad de interpretación, parece que se están muriendo y cuando se ve la repetición de tan brutal atentado ¡no los han tocado!, ¡nos han engañado a todos!, aunque con que engañen al arbitro es suficiente. Y los ejemplarizantes aficionados de su equipo tan contentos ¡TOMA YA, QUE SE JODAN! ¡se lo ha tragado! penalti, gol y tres puntos.

Pero además son unos guarros, escupen, se pasan el partido escupiendo, supongo que en sus casas también escupirán, cuando corren, cuando paran, cuando van a tirar una falta, cuando beben, cuando tienen un rival cercano, siempre están escupiendo, se imaginan que los jugadores de baloncesto o balonmano hicieran lo mismo, que asco, no se tendrían de pie en el campo.

En concreto un juego en el que se manejan unas cantidades de dinero injustificables, con directivos que habitualmente salen en los medios como presuntos corruptos o corruptores, con unos jugadores que se han convertido en malos actores y que además son unos guarros, no, no debería ser un deporte para entusiasmame.

Pero lo que mas me preocupa es que toda esa parafernalia se ha trasladado a  nuestra vida, no se quien contagió a quien pero resulta que nuestros políticos son igual de mentirosos que los jugadores, no se tiran por el suelo porque se mancharían, dialécticamente se escupen, se dedican a poner zancadillas a sus oponentes,  justifican su incapacidad mintiendo y, al igual que los directivos de los equipos roban. Todos ellos  ejemplarizantes, incluidos muchos de sus afiliados fanáticos que detestan a los que tienen ideas contrarias por el hecho de no ser de su partido.

¿Que pasaría si se llegase a un gran pacto en el futbol para que los jugadores no  intentasen engañar a nadie, que cuando uno haga una falta diga ha sido falta perdona si te he hecho daño, que cuando salga el balón fuera no sea necesario ningún juez si no que el jugador que lo ha tirado fuera coja el balón y se lo entregue al contrario, que no se pierda el tiempo descaradamente? Sería un deporte nuevo, para algunos tal vez un coñazo, pero seguro que mas ético, mas moral y mas humano.

¿Y que pasaría si se contagiase nuestra clase política, que ninguno mintiese, que se responsabilizasen de sus errores, que fuesen mas éticos, morales y humanos, y trabajasen por nuestro bienestar lo que, aunque se haya olvidado, curiosamente es su única obligación? Seguro que seríamos todos algo menos infelices…

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