El abuso del impuesto de sociedades y la evasión fiscal generan en España unas pérdidas con las que se podría pagar un año de salario a más de 107.000 enfermeras. Así se desprende de los datos analizados en el informe del  Estado de la Justicia Fiscal 2020, elaborado por Tax Justice Network. En el mundo, es equivalente al sueldo de 34 millones de profesionales de Enfermería.

Los países de todo el mundo según este informe al que ha tenido acceso Diario16, pierden de media el equivalente al 9.2% de sus presupuestos sanitarios en paraísos fiscales cada año, y los países de ingresos más bajos pierden proporciones equivalentes mucho mayores que los países de ingresos más altos.

El documento es muy duro con este fraude fiscal y sus consecuencias. De hecho, explica que «incluso antes de la pandemia del coronavirus, los hechos revelados en El Estado de la Justicia Fiscal 2020 resultarían escandalosos».

Dado que la pandemia del coronavirus pone de manifiesto el grave coste de unos servicios públicos y sanitarios infrafinanciados en todo el mundo – que se agravan por las profundas injusticias y desigualdades estructurales subyacentes y a su vez las acentúan – estas cifras representan una tragedia. Es más, el informe deja claro que es «una tragedia vergonzosa e innecesaria provocada por la complicidad de las empresas multinacionales, que han hecho grandes esfuerzos para eludir sus responsabilidades fiscales, y de la OCDE y numerosos gobiernos nacionales, que han paralizado una reforma significativa del sistema fiscal internacional y ocultado activamente a sus poblaciones la magnitud y el alcance del abuso fiscal internacional».

El Estado de la Justicia Fiscal también revela que los países de ingresos más altos son responsables de facilitar el 98% de todas las pérdidas fiscales mundiales, mientras que los países de ingresos más bajos son responsables de menos del 2% de todas las pérdidas.

Casi todas las personas en prácticamente todos los países del mundo asumen los costes en que incurren los defraudadores fiscales. La gente soporta servicios públicos innecesariamente deficientes, desigualdades innecesariamente profundas, tasas de mortalidad innecesariamente elevadas, gobiernos y administraciones públicas innecesariamente débiles y corruptas. En este informe se asegura de forma textual que «Solo ganan los defraudadores fiscales y los millonarios de los paraísos fiscales», a costa de todos los demás, según refleja el estudio.

El índice de paraísos fiscales corporativos 2019 de la Red para la Justicia Fiscal también calculó que la telaraña del Reino Unido, junto con los Países Bajos, Luxemburgo y Suiza juntos son responsables de la mitad de los riesgos de abuso fiscal corporativo del mundo, según la estimación del índice en 2019. Esto le valió al grupo el apelativo de “eje de evasión fiscal”.

Más allá de la picaresca española

Pero pese a lo que creemos muchas veces desde España, éste no es un problema sólo de la picaresca de nuestro país. De hecho, en el informe se pone de manifiesto que los países pierden más de 360.069 millones de euros en  impuestos cada año debido al abuso de impuestos corporativos internacionales y la evasión fiscal. Así, pierden casi 34 millones de salarios anuales de enfermeras cada año, o el salario anual de una enfermera por segundo.

Los países con mayor necesidad de ingresos fiscales adicionales para financiar el gasto público en salud son, por lo general, los estados que sufren mayores pérdidas debido al abuso fiscal internacional. Pero casi todos los países salen perdiendo frente al abuso fiscal y, como ha dejado dolorosamente claro la pandemia, todos los países necesitan mayores recursos para proteger la salud pública. Los países de todo el mundo pierden de media el equivalente al 9.2% de sus presupuestos sanitarios en paraísos fiscales cada año, y los países de ingresos más bajos pierden proporciones equivalentes de más del triple del importe de pérdidas de los países de ingresos más altos. Los países de ingresos más bajos pierden de media en impuestos el equivalente a casi el 52,4% de sus presupuestos sanitarios, mientras que los países de ingresos más altos pierden impuestos equivalentes a casi el 8,4% de sus presupuestos sanitarios.

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