En los libros de historia se leerá así: “la Transición española (1975-2020), el tiempo que nos tomó deshacernos de ciertas estructuras y formas de hacer, de ciertos conseguidores y palmeros, que pudrieron una incipiente democracia”.

El primer gobierno en coalición desde la restauración de la democracia en España tiene muchos frentes abiertos tanto de formas y como de fondo. El principal problema de este gobierno, si me lo permiten, me parece que es crear confianza en la clase política, porque después de tantas elecciones en tan poco tiempo da que pensar que todo esto no sea más que parte de la política-espectáculo y ellos, los políticos, no sean más que participantes de la burbuja mediática.

Decía Pablo Iglesias que “Este gobierno nace para reparar la traición a España de la derecha, la de robar a manos llenas. Bien, para empezar este gobierno, tiene muchos ojos encima por lo que robar se les va a hacer muy difícil. Además, hay una cuestión cultural. ¿Se les antoja fácil terminar con una tradición tan arraigada como la red clientelar? Esa red de hegemonías que copan todas las instituciones -locales, provinciales, autonómicas- gobernadas por un partido y han captado, por supuesto, las mordidas de su red de amigotes, con lo que la identificación del ayuntamiento y el partido, la comunidad y el partido, el Estado y el partido se ha reproducido hasta niveles que ni Chomsky ni Foucault ni Gramsci hubieran pensado. Da igual con qué bandera y con qué partido. Siempre es igual.

No queremos ladrones en nuestras instituciones. Desde aquí les invito a estos del gobierno progresista a que añadan el requisito legal de no haber sido condenado en firme por chorizo. Les dejo a ustedes la figura jurídica concreta.

¿Y por qué les vamos a estar vigilando? Muy sencillo: ya nos han mentido bastantes veces. Les voy a hacer una lista muy sucinta. Cojan aire que empiezo:

Empiecen por los abuelos de las preferentes, por EuroVegas, por el caso Urdangarín, el caso Palma Arena, por las puertas giratorias, por los 1.823,86 euros mensuales que cobran sus señorías por desplazamientos aunque tengan tres pisos en Madrid, por Ana Mato y el confeti, por la Cifuentes y sus cremas, por el clan Pujol al completo, por Mas, por Torra, por Chaves y Griñán, por Bankia, por el caso Palau…

Sigamos por la inoperancia del Senado, las diputaciones, los consejos de estado, los consejos consultivos, los asesores, los asesores de los asesores, los adjuntos, los adjuntos de los adjuntos, los secretarios, los aforados, los gin tonics del Congreso, por el dinero despilfarrado en los intentos de la olimpiadas, por el teatro Albéniz, por Millet, por la financiación ilegal, por la jubilación de Fernández de la Vega, por la cúpula de Barceló, por Andorra, por Suiza, por Delaware… por la ineptitud de Zapatero y por la de Rajoy, por la de Aznar y por la de González, por la de toda una generación de Naranjitos, Casados y Abascales, sin vida laboral más allá de la política.

Continúen por la cantinela de que viene el lobo, Abascal y el pleonasmo de extrema derecha, por el “y tú más”, por el “a por ellos”, por los aeropuertos vacíos, por el plan “E”, por los EREs de Andalucía, por el caso Gürtel, por el caso Faisán, por el caso Campeón, por el caso Brugal, por el caso Púnica, por el caso Pokemon, por Bárcenas, por Rato, por Blesa…

Les vamos a estar vigilando por las promesas electorales y por la verdades postelectorales, por la factura de la luz, por el metro de Valencia, por el mayordomo de Gallardón, por Gallardón y el Palacio de Villagonzalo, por las tasas de la justicia, por el IBI desbocado y la tasa de basuras, por las SICAVS, por las tirolinas, por Wert y su jubilación dorada… por Soraya y su prejubilación dorada, por el sueldo de Ángel Carromero, por el lastre de Lastra, por Roca, por Díaz Ferrán, por Maria Antònia Munar, por Matas, por los viajes a Canarias, por Carlos Fabra, por el “que se jodan (los parados)” de Andrea Fabra.

Tampoco olvidamos el ático de Ignacio González, por la hípica de José Bono, por la caja B del PP, por los puros en yate de lujo de Felipe González y por los pies de José María Aznar en la mesa de Bush… por el tranvía de Parla, las huidas de Esperanza Aguirre, por la marea blanca, por la marea verde, por los desahuciados, por los suicidados de los desahucios, por los parados, por los discapacitados y los incapacitados sin ayudas, por los enfermos de hepatitis C, por el no-referéndum de Cataluña, por la concejala de cultura del ayuntamiento de Valencia que se despide con un texto de 19 líneas y 30 faltas de ortografía…

Les vamos a estar vigilando por dignidad, porque todavía sentimos el lujo de la cordura y podemos ser educados y vigilantes, y porque por fin queremos dejar atrás esa España de palmeros y padrinos, de comunistas y fachas, de cuñados y zascas.

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