Ya he comprobado que todo lo que nos anunciaban sobre la Enseñanza en Andalucía en mi instituto es mentira. No puedo ofrecerles fotos por aquello de la privacidad de los menores, pero les garantizo que salvo unos desdoblamientos en algunos bachilleratos donde hay cerca de cuarenta discentes matriculados, y que por tanto habrían sido recomendables en cualquier circunstancia, el aspecto de mis aulas ayer era exactamente el mismo que hace un año… casi treinta personillas por aula sin distancias protocolarias de ningún tipo… eso sí: sus máscaras, un cierto susto en cuerpo (que cuando pase será atrevimiento) y geles y señales para disimular.

Las Directivas están sobrepasadas, improvisando abandonadas por entidades cuya visita requiere de cita previa, se preguntaba un amigo ayer si veríamos a los inspectores por los centros este año y si dejarán de venir para “no contagiar”; tras la deficiente formación de las Facultades de Magisterio, quizá el otro tumor de la Enseñanza sea la Inspección, absolutamente degradada al papel de fiscalizar papel, inútil.

Pero no quiero hablar de esto. Últimamente tengo la sensación de que nos gobiernan jovenzuelos cuya aspiración vacía de alcanzar poder les ha situado en lugares para los que se requeriría una cierta capacidad de relacionar ideas más… pragmática. Al grano: no se dejen engañar, la enseñanza a distancia no es una sustitución de las clases. Lo digo porque late una cierta tranquilidad (entre los desesperos múltiples vinculados a un nuevo confinamiento) según la cual las clases continúan por internet, de hecho se nos pide una programación alternativa en ese medio previendo que llegare una situación tal.

Obviamos la cita por manida, pero: El medio es el mensaje. El hecho de que yo imparta el mismo contenido en un aula que en una videoconferencia no significa que haya reproducido el mismo hecho didáctico, porque las circunstancias constituyen parte del mensaje casi en la misma proporción que el contenido del mismo, lo otro es una falacia que sirve más para cubrir incompetencias y culpas que para solucionar esta desgracia… histórica.

Si fuere así, pregunto (y de camino propongo un nuevo Sistema Educativo): ¿Por qué no cerrar todas las aulas de los Institutos de Secundaria, mandar enlaces únicos de acceso a explicaciones en un canal educativo público y contratar sólo a una exigua cantidad de personal para consultas y evaluación mecanizada (por supuesto)? Esto es, si lo que nos ofrecen como alternativa al aula presencial es que yo dé mis clases por una camarita (sufragados por mi bolsillo los medios) ¿para qué me necesitan a mí en concreto?

El modelo, la ejemplaridad, la presencia, el carisma, la improvisación en la interacción, etc., todo ello es más importante que el contenido en sí: porque es el fluido con el que viaja éste. Si se suprime, la profesión de la Enseñanza ha muerto. Docente que alucina con sus vídeos: es usted un suicida que no se entera… tras el disfraz de las tecnologías, de la hipernormatividad, de las escalas de medición y los pseudolenguajes pseudopedagógicos está la suplantación de la Enseñanza por parte de las plataformas que ya se están convirtiendo en indispensables (Google sabe de esto y tiene sus planes), está la sustitución de la trasmisión de sabiduría y conocimiento por formación útil para “ganarse el sustento” y “vivir”: ser mano de obra.

Tener toda la información del mundo en un móvil no es ni saberla ni desarrollar las redes neuronales que genera el hecho de buscarla, redes que facilitan la existencia de pensamiento complejo: es usted un necio con móvil. Tener “profesores internautas” es como tener la disponibilidad de la explicación pero sin desarrollar las capacidades que nos llevan hasta su comprensión.

Vivimos tiempos cruciales, hemos acelerado el motor de los cambios sociales; ya he dicho que no creo en conspiraciones pero tampoco soy estúpido. La ignorancia e incapacidad de nuestros gobernantes es tan efecto de la perversión de nuestra sociedad como su causa; todo esto ocurre, y va a dar beneficios muy localizados. A una docente, a un profesor se le debería haber exigido ser un intelectual capaz de darse cuenta de estas transformaciones y por tanto capacitado para tomar decisiones… convertidos en estúpidos funcionarios sin contenido que rellenan estándares y rúbricas fiscalizables por esa inspección inútil y, por tanto, sin “Auctoritas” profesional individual: hay quien cava su fosa, ensoñado en lo bonito del “abujero”.

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Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor funcionario de Enseñanza Secundaria, de Filosofía, hasta donde lo permitan los gobiernos actuales. Otras experiencias profesionales: -Director del Festival Internacional de Música Clásica Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). -Director de la Oficina y Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008 organizado por la Diputación Provincial de Huelva, las Consejerías de Cultura y Educación de la Junta de Andalucía, los Ministerios de Educación y Cultura del Gobierno de España y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales de España, entre 2005 y 2008. -Asesor musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). -Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Conferenciante recurrente en programas educativos del Centro Andaluz de las Letras de la Junta de Andalucía y del Ministerio de Educación y de Cultura del Gobierno de España. Como escritor he colaborado con la prensa escrita, antes en Cuadernos de la Campiña, Huelva Información y los diarios provinciales del Grupo Joly, y ahora en la web semanalmente con Diario16.com y mensualmente en la revista en papel Diario16, publicando varios cientos de artículos. He contribuido con textos críticos y de creación esporádicamente con una multitud de revistas literarias. Junto al Catedrático Francisco Javier Blasco Pascual, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes (49 tomos) para la editorial Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ (junto al profesor Javier Blasco, 2013) -Obra y edición en JRJ. El Poema Vivo (2017) Además he preparado la edición, selección y prólogo de la antología del poeta granadino Premio Nacional de las Letras Antonio Carvajal: -Alzar la vida en vuelo (2014 y 2019) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -La Gloria del Mundo (2017) -Libro de los silencios (2018) [XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA 2019] -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) -Las criaturas (Reedición 2019) -El mar de octubre (2020) También he publicado cuentos en diversas revistas físicas y virtuales y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012), y en 70 menos uno. Antología emocional de poetas andaluces (2016), coordinada por Antonio Enrique, entre otras. El jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 me ha distinguido con su Premio para Libro de los silencios. En el blog literario de Fernando Valls se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en las webs del Grupo Joly, de Diario16 y www.quenosenada.blogspot.com

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