Clara Campoamor en uno de sus históricos discursos.

El PSOE ha celebrado hoy un necesario y merecido acto de homenaje para recuperar la memoria histórica del feminismo. A menudo se habla del movimiento feminista sin caer en la cuenta de que es ante todo legado, historia, la lucha secular de tantas mujeres que a lo largo de los tiempos dedicaron generosamente su esfuerzo, su talento y su sangre a la rebelión contra la discriminación machista y el ancestral patriarcado. En el acto de esta mañana, celebrado en Ferraz bajo el título Feminismo con memoria, han estado Pedro Sánchez y Carmen Calvo, así como otros destacados dirigentes del partido.

A las puertas de un histórico 8M en el que numerosas manifestaciones multitudinarias estarán prohibidas a causa de la pandemia, los socialistas han querido recuperar fragmentos de mujeres que con sus ideas y sus vidas contribuyeron al avance de los derechos de la mujer. Así, se han leído intervenciones parlamentarias como los históricos discursos feministas de Clara Campoamor; se han recuperado los escritos de María Cambrils (leídos por la actriz Anabel Alonso); y se ha reivindicado la figura de María Domínguez, la primera alcaldesa socialista asesinada en la Guerra Civil. Destacadas políticas y mujeres intelectuales de la esfera internacional han participado también mediante vídeos que se han ido proyectando en diferentes momentos del acto.

María Cambrils definía su obra como un «alegato contra la injusticia, la opresión, el matrimonio indisoluble y las violencias con las afecciones del corazón». Discrepa del «feminismo catequista» y defiende el socialista como «el único liberador», al tiempo que alerta contra el peligro de conformarse sólo con el derecho al voto. A su vez, Clara Campoamor escribe: «El feminismo no ha nacido ni se ha cultivado jamás en los campos de golf, en los halls de los grandes hoteles o en las fiestas aristocráticas; feminismo es sufrimiento, consideración penosa de la diferencia de derechos…»

Por su parte, la alcaldesa represaliada Domínguez dejó entre sus mejores alegatos como activista por los derechos cívicos aquel que nos recuerda que «sólo una constante labor de propaganda feminista podría llevar a buen término el proyecto de conseguir la igualdad entre sexos. (…)». Y añade: «A través de la difusión de la cultura a cualquier nivel es posible la transformación de la sociedad (…) No tengo que ser esclava de nadie. Consagro mi vida a la República y no desmayaré aun cuando sufra desengaños». Estos días se han recuperado sus restos, junto a la peineta que llevaba cuando la fusilaron y que permitió su identificación.

Pedro Sánchez ha reconocido el papel de las pioneras del feminismo español ahora que vuelven a soplar tiempos difíciles, ahora que retorna la involución social y el intento de anular la conquista de los derechos de la mujer. «Mañana va a ser un día difícil, pero también de reivindicación, de celebración y de memoria», asegura el jefe del Ejecutivo destacando el valor que tiene celebrar un 8M extraño en el que no habrá grandes mareas moradas, ya que deberán respetarse las medidas sanitarias contra la pandemia. «La peor injusticia es sepultar la memoria de tantas mujeres que tanto han hecho por este país. No solo la sociedad les ha puesto obstáculos, sino que han sido olvidadas», recuerda.

Sánchez ha puesto en valor el libro Feminismo socialista (1925), una gran contribución de María Cambrils a la causa de la liberación de la mujer. Aquel monumento bibliográfico a la igualdad (una edición sufragada por la propia Cambrils y dedicada a Pablo Iglesias, a quien se refería como «venerable maestro») supuso un impulso esencial a la renovación de la izquierda española.​ «Todo hombre que adquiera y lea este libro deberá facilitar su lectura a las mujeres de su familia y de sus amistades, pues con ello contribuirá a la difusión de los principios que conviene conozca la mujer en bien de las libertades ciudadanas», se decía en la introducción del tratado, un pilar fundamental en la historia del feminismo español.

«No hay cambio posible sin las mujeres, se trata de construir juntos, es una exigencia moral y un deber para el conjunto de las fuerzas progresistas», asegura Pedro Sánchez. «Vivimos tiempos reaccionarios en los que la extrema derecha trata de aplastar el movimiento feminista. Pero no nos van a parar, el enemigo del feminismo es la ultraderecha reaccionaria que quiere imponer su agenda con el odio y la mentira; recordemos las infamias contra las Trece Rosas«. También Carmen Calvo, a pocas horas del 8M, ha alertado del peligro del neofranquismo rampante de nuevo cuño: «La extrema derecha ha puesto la diana en la mujer».

Pero no solo nos acecha la amenaza de la involución con el intento de vuelta al feudalismo y al sistema social de castas. Hay otros muchos graves problemas por resolver: la equiparación salarial nunca resuelta, los derechos laborales de maternidad, los avances sociales y laborales, la protección de las personas trans, que sin duda serán reconocidas por este Gobierno de coalición «desde el consenso de todas y todos los feministas». Por supuesto, en el acto de Ferraz ha habido un recuerdo emotivo para Carme Chacón, tristemente desaparecida en 2017. Su legado, como el de otras tantas mujeres, ha contribuido a una España mejor. Jamás nos olvidemos de ellas.

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