Foto: La Voz de Cádiz.

La celebración del primer Trofeo Carranza femenino ha traído más de un quebradero de cabeza a las mentes más retrógradas y machistas del fútbol patrio. La 65º edición del afamado torneo gaditano abrió ayer con el encuentro entre el CD Tacón y el Athletic de Bilbao, en el que también participarán las secciones femeninas del Real Betis Balompié y el Tottenham.

Lejos del lenguaje belicista que caracteriza a la prensa futbolística, cabría destacar que lo de anoche en Carranza fue un auténtico ejemplo de feminismo. ¿Y por qué hablamos de feminismo? Porque el feminismo lo transversaliza todo: el feminismo es deportividad; el feminismo es solidaridad y también sororidad; el feminismo de hoy no entiende de individualidad sino de colectividad, un aspecto muy a tener en cuenta si hablamos de un equipo integrado por compañeras.

Bien. Quisiera recordar que no estamos ante una crónica deportiva sino feminista, pues para hablar de resultados, jugadas y afluencia de público ya está la prensa especializada. Pero sí quisiera señalar que a este periodismo futbolístico, que debemos diferenciar del deportivo por tener copadas las cabeceras e informativos de las secciones de deportes de los grandes medios de comunicación, le queda mucho por recorrer en cuanto a perspectiva feminista se refiere.

Al igual que el feminismo, el deporte femenino es imparable y de esto tienen que tomar nota todas aquellas personas que informan sobre el mismo, dotándolo así de la justicia social y el compromiso que se merece. Para ello es preciso, en primer lugar, dejar atrás las clásicas y manidas expresiones referidas a los atributos físicos de las profesionales, que solo perpetúan los falsos estereotipos sobre los que se sostiene el patriarcado y dar paso a una cobertura de visibilización y reconocimiento de la mujer en la profesión deportiva.

Anoche se disfrutaron 90 minutos de juego limpio y de calidad entre mujeres con grandes dificultades para profesionalizarse, ya que el sueldo que reciben no les permite vivir únicamente del fútbol. Dos mitades de 45 minutos donde cada balón a puerta rompía estereotipos junto al clamor de la grada gaditana. Veintidós jugadoras que con sus toques y jugadas dignificaban el deporte femenino sin dar el mínimo espacio a la violencia en el terreno de juego. Y un público diverso entre los destacaban numerosos equipos de fútbol femenino de categorías inferiores, padres con sus hijas, hijos con sus madres, familiares de las deportistas, personas del colectivo LGTBIQ+ y asociaciones de personas migrantes, entre otras, que alentaron a las futbolistas desde el respeto y la solidaridad, dos de las bases sobre las que se sostiene el feminismo y la igualdad real.

La ciudad de Cádiz demuestra una vez más su categoría de “cuna de la libertad”, a la par que deja manifiesta su esencia solidaria y acogedora con el que llega de fuera. En este sentido, la tacita de plata se presenta pionera en el cambio de tornas de un clásico con más de medio siglo de historia en el fútbol nacional, por el que ha sufrido de las críticas y la falta de apoyo del sector más reaccionario del “deporte rey.”

Así, resulta necesario advertir que el feminismo no entiende de deporte rey, que la igualdad real trabaja y avanza para que la corona no sea monopolio masculino, sino integradora de la mujer y el hombre en esta disciplina deportiva, como en tantas otras. Y a modo de cierre, revisitando la cita “Quien está contra el Cádiz, está contra la Humanidad” que reza en el interior del Estadio Carranza, tras el inicio de una nueva era dentro del futbol que está brotando estos días en Cádiz, solo un apunte: quien está contra el feminismo en el deporte, también está contra la Humanidad.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

uno + 7 =