El término estrés es bien conocido por todos/as y hace referencia al mecanismo que se pone en marcha cuando una persona se ve envuelta en determinadas circunstancias que superan sus recursos. Habla de personas desbordadas por las exigencias de la situación. Nos estresan los eventos vitales inesperados, las preocupaciones, la rutina e incluso las actividades de nuestro día a día (hijos, trabajo…).

Parece ser que no teníamos ya suficientes tipos de estrés identificados, que hemos añadido en el siglo XXI uno nuevo, del que cada día hablamos más. El estrés digital.

La realidad es que merece la pena conocer un poco más sobre este tipo de estrés porque al igual que los demás, provoca en la persona una clara influencia en su bienestar físico y por supuesto, psicológico y emocional.

El estrés digital hace referencia a la ansiedad que nos genera el compromiso de estar presentes o disponibles en el mundo virtual (por decisión personal o por trabajo), a la vez que mantenemos los compromisos de nuestra vida real. Es decir, es el aumento de los niveles de estrés causado directamente por el uso de dispositivos electrónicos, de medios de comunicación y de las redes sociales.

Antes de seguir, os animo a hacer la siguiente reflexión:

  1. ¿Cuántos dispositivos electrónicos tienes (móviles, portátil…)?
  2. ¿Cuántas App tienes descargadas (incluidas las RRSS)?
  3. ¿Cuánto tiempo de tu día dedicas a estos dispositivos (para consultas, comunicaciones…)?
  4. ¿Con qué frecuencia aproximada lo consultas? ¿Una o dos veces al día? ¿Cada hora? ¿Cada 10 minutos?
  5. Imagina que sales de casa por la mañana y hasta la noche no vas a volver y te has olvidado el móvil. ¿Estarías bien o intranquilo? Aliviado o agobiado, ¿cómo te sentirías?
  6. Imagina ahora que vas de vacaciones y al llegar a tu destino descubres que no hay conexión a internet. ¿Qué harías? ¿Disfrutarías de unas vacaciones sin WhatsApp, RRSS…?

Si después de contestar estas preguntas has tomado conciencia de que pasas al día mucho tiempo conectado a través de tus dispositivos, que interrumpen tu vida diaria, que estarías agobiado todo un día sin tu teléfono o renunciarías a unas vacaciones si no hay conexión de internet… es posible que puedas desarrollar estrés digital.

Los síntomas fundamentales del estrés digital son:

  • Nomofobia: El término significa “no-mobile-phone phobia” o, lo que es lo mismo, la dependencia al teléfono móvil llevada al extremo. Es el nombre con el que se ha definido al miedo de estar sin móvil o a no poder utilizarlo.
  • Estado de alerta: Necesidad de comprobar con una alta frecuencia si tenemos nuevas notificaciones en nuestro teléfono (mails, WhatsApp, …). Esto a menudo conlleva sensación de ansiedad, taquicardias, dolor de cabeza, problemas de sueño, aislamiento social presencial… .
  • Necesidad de desconexión para relajar la mente, pero incapacidad para llevarlo a cabo, lo que nuevamente redunda en los síntomas descritos en el párrafo anterior.

Sabemos que el cerebro puede realizar correctamente dos tareas a la vez, cada una llevada a cabo por una mitad de la corteza prefrontal, y cuando se introduce una tercera tarea, el cerebro ya no tiene la capacidad de manejar adecuadamente la situación, por lo que la concentración y la capacidad de retención de información empeoran.

Así un estado de comprobación constante y estar recibiendo información a menudo a través de los medios digitales nos lleva al estrés.

Para minimizar los efectos de la tecnología y los nuevos modelos de comunicación, os recomiendo:

  • Mantener una dieta equilibrada y rica en vitaminas, esto nos ayuda a combatir la fatiga y cansancio de forma general.
  • Marcar límites de tiempo de uso de internet
  • Si el ordenador o móvil es una herramienta de trabajo, usarlo en un entorno para el trabajo que esté ordenado y limpio para favorecer la concentración.
  • Eliminar el uso de redes sociales o aplicaciones en tiempo de ocio con otras personas, en tiempo de estudio o trabajo. Es bueno elegir un momento del día concreto para esta actividad.
  • No contestar los mensajes en el momento y concentrar también momentos para responder.
  • Guardar la información interesante que encuentras y en vez de leerla en el momento generando interrupciones de otras tareas, agrupar las lecturas en los tiempos destinados al uso de internet.
  • Disfrutar de momentos libres de tecnología con otras personas, la naturaleza o con uno mismo. En momentos en los que no sea necesario llevar el móvil, déjalo en casa para evitar estar pendiente.
  • Facilitar a nuestro cerebro la tarea, haciendo tareas parecidas y evitando las interrupciones.

Es innegable que hoy en día la tecnología es necesaria y que ha llegado para quedarse y precisamente por esto es fundamental aprender a convivir con ella de una forma sana. Al final es responsabilidad de cada uno poner distancia para no perjudicar la salud y saturarnos. Y como siempre, si este es tu problema y necesitas ayuda para reconducir la situación, no dudes en buscar ayuda de un profesional.

Si tienes alguna duda y quieres contactar conmigo, puedes hacerlo enviando un email a pbellot.coach@gmail.com

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