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El estado está desnudo

Miguel Ángel Cerdán
Miguel Ángel Cerdán
Licenciado en Historia. Profesor de Secundaria en la enseñanza pública. Articulista en diversos medios digitales e impresos de la Comunidad Valenciana.
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análisis

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“Que cada cual se las componga y se las apañe como pueda”. Esa y no otra ha sido la “gran” medida que Puig, los distintos sátrapas autonómicos y el gobierno central, es decir el Estado, han tomado para frenar la Covid en diciembre. Ya ni siquiera se molestan en hacer que hacen (cualquier persona medianamente leída sabe que el pasaporte Covid ha fracasado hace meses en los países que implantaron esa medida), es que conscientes de su impunidad se limitan a culpar y abroncar al ciudadano de a pie. El Estado español está más desnudo que nunca. Se limita a cobrar unos impuestos abusivos, cada vez más, a tratar a los ciudadanos como borregos, y a cambio incumple aquello para lo que precisamente surge un Estado: ofrecer derechos y protección a sus ciudadanos.

Los únicos que han salido impolutos de toda esta Crisis han sido los políticos y las élites económicas, más ricas que nunca. El resto, aquellos que éramos llamados el 99 % por algunos antes de que trepasen a la poltrona, hemos visto como nuestro país ha puesto más de 100.000 muertos, casi un millón de hospitalizados, hemos visto como la pobreza y el subempleo se ha disparado y como el famoso Ingreso Mínimo Vital no era más que una engañifa, hemos visto sobre todo como no somos ni números para aquellos que en teoría elegimos y que, también en teoría, están a nuestro servicio. Es exactamente al revés.

Ensimismados en sus ridículos juegos de tronos, rodeados de voceros a sueldo y de expertos de salón en nómina, los ciudadanos somos prescindibles, no somos nada. Un ejemplo ha sido el desastre del Covid en los colegios. Un desastre totalmente predecible dado lo sucedido el curso pasado y que este se redujo la distancia de separación y aumentaron las ratios. Pues bien, ningún vocero, ningún experto en nómina, ni por supuesto la oposición inane y estúpida han dicho nada. Todos forman parte de eso que alguien llamó la Tecnoestructura, pero que no es otra cosa que la nueva elite tecno-feudal. Porque se algo ha demostrado esta crisis, y no sólo la del Coronavirus, sino la que padecemos desde el 2008, es que hemos retrocedido a una época pre-ilustrada donde los valores que  el Siglo de las Luces impusieron, y más en concreto el contrato social entre gobernantes y gobernados, han quedado reducidos a cenizas. Lamentablemente esto es lo que hay. Y fuera de los focos del espectáculo que montan para entretenernos y entretenerse sólo existe la oscuridad de que los que un día fuimos ciudadanos o creímos serlo no somos en realidad más que súbditos. Y por lo tanto prescindibles.

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