Esta mañana se debate en el congreso el decreto aprobado por el Consejo de Ministros el pasado domingo de estado de alarma hasta mayo. Una medida que, a todas vistas, es necesaria tomar de nuevo para frenar el avance de la pandemia, Si no hay sorpresas, saldrá adelante con la abstención del Partido Popular y,  con el compromiso de comparecer en sede parlamentaria del  ministro de Sanidad, Salvador Illa, una vez al mes y del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez,  cada dos meses,

El espectáculo bochornoso que dio la oposición durante el estado de alarma de marzo, cada vez que en el Congreso se tenía que renovar la vigencia del decreto,  ha provocado que el Gobierno, con buen criterio, evite de todas formas que se repita.

Los ciudadanos, entonces, asistieron un intercambio de reproches y acusaciones con debates broncos cada quince días que nada aportaban a la solución y se convertían en un problema más, por si fuera poco.

Las cifras de contagios y la situación de casi colapso del sistema sanitario en algunas comunidades obligan al Gobierno, con el único fin de salvar vidas, a tomar esta decisión.

UNIDAD FRENTE AL COVID-19

La unidad que lleva pidiendo el Ejecutivo de Sánchez desde el inicio de la pandemia, imprescindible para poder hacer un  frente fuerte a la Covid_19 no parece calar en la derecha que sigue insistiendo en poner palos en las ruedas matizando lo que es incontestable, con chorradas que a los ciudadanos poco les importa,  y votando en contra por el mero hecho de no darle la razón al Gobierno.

La ciudadanía en general pide a gritos unanimidad de criterio en esta lucha y,  desean cuanto antes volver a la normalidad anterior al mes de marzo. Esto es lo único que España y el mundo entero persiguen: Acabar con el Covid-19 y que las actividades económicas y sociales permitan recuperar la crisis en la que la pandemia nos ha sumergido.

La ansiada vacuna y los tratamientos para paliar los efectos del coronavirus son un esfuerzo en el que los principales laboratorios están centrando su actividad. Mientras, los gobiernos de todo el mundo toman las medidas y restricciones de movilidad para frenar contagios en función de los datos que van conociendo.

Lo que llama la atención en España es la falta de responsabilidad de la oposición. Vemos durante los últimos días cómo en los principales países de Europa se aplican medidas de restricción de movilidad, en algunos casos con la oposición de algunos sectores económicos más afectados, como la hostelería o, reducidos grupos negacionistas, pero en ningún caso, estas medidas son puestas en duda por las oposiciones de ningún país. En España, el clima es irrespirable, provoca incertidumbre a los ciudadanos y, en realidad, lo único que persiguen es debilitar al Ejecutivo de Sánchez.

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