La película de Marquina refleja una división espacial que estaba inserta en la realidad social de su tiempo, la obra es una ficción referida a una realidad conocida por los espectadores. Malvaloca es una historia de los años cuarenta, asimismo es producto real de la necesidad y de la hipocresía social. Una necesidad compartida por creadores y receptores, como consecuencia de un sistema socio-económico de miseria, de eso ambos tenían conocimiento aunque se ubicaran en distintas orillas de la estructura social. En cuanto a la hipocresía social defensora de valores tradicionales religiosos y fuertemente conservadores, así Malvaloca, mujer y posible personaje real, está condicionada por una amósfera asficiante entre los espacios que le ha tocado vivir, veamos.

La casa de Malvaloca, miremos los acontecimientos más importaantes que ocurren en este espacio fílmico. En la historia cinematográfica, la jovencomparte su vida en el seno de una familia rota por la desesperación, comprobamos el sacrificio y la exigencia que le imponen sus padres. El espacio opresor de su casa es el desencadenante de la tragedia. Rosa, en principio, es una victima de los suyos, pero también de la situación económica en la que viven. La joven y su familia viven en una casita que tiene la fachada adornada con macetas. Dentro de este marco colorista se esconde un infierno, por la desesperación y el hambre, una casa pobre, aunque la pobreza está en el ambiente y en los personajes. La madre quejándose de su mala suerte y un padre borracho, por este motivo Rosa decide entregarse al señorito que compra sus favores sexuales. Vuelve llorando y tira con desesperación el fajo de billetes sobre una mesa vacía, Rosa echa sobre la mesa la última posibilidad, como el jugador sobre la mesa de juego.

El reservado. Espacio donde Malvaloca tiene sus citas con Salvador. La existencia de un reservao ha sido frecuente en las antiguas posadas y en las ventas de los caminos. En tiempos más recientes se encontraban en los bares de las carreteras que han sido sustituidos por los conocidos clubs y en lenguaje popular los putis clubs. Estas salas o habitaciones privadas desarrollaban diversos cometidos como juegos no autorizados, negocios más o menos lícitos, encuentros de amores secretos y no confesables. Malvaloca vive a expensas de Salvador que paga sus favores como querida, pero los dos tienen una intención distinta en aquellos amoríos. Por este motivo en una secuencia del de la película dejan claro el papel de cada uno en el compromiso, ambos se tienen cariño pero son distintas sus intenciones. A Salvador le asusta el compromiso y huye del reservado para no volver. En la venta cordobesa de Rafaelillo tiene Malvaloca otro de sus desengaños sentimentales, el destino la empuja hacia una caída inevitable. Entendemos que el reservao es un espacio humillante que denigra a la mujer que se gana la vida een el. Malvaloca y Salvador lo habían convertido en un lugar de encuentro amoroso, hasta que Salvador decide marcharse sin más explicaciones y Malvaloca llora eldesprecio. El espacio-reservao cambia su sentido simbólico para Malvaloca y para el espectador, quedando convertido en un nuevo lugar de incertidumbres y temores. Malvaloca baja de la estancia hacia el salón de la venta, una voz en off canta:

«De amores, to er mundo tiene una historia/ de amores y desengaño».

La casa de Leonardo. Otro espacio opuesto a los anteriores, esta es una casa agradable y bien acomodada que dispone de criadas y señora de confianza. Casa respetable y respetada por todos los vecinos, porque los dueños que la habitan son cultos y relacionados con la mejor sociedad del pueblo de Las Canteras. Es una vivienda céntrica, su fachada principal está dentro de la carrera oficial de los actos y de los desfiles procesionales de la Semana Santa. Juanela y Leonardo invitan a sus mejores amigos para que vean las cofradías desde los balcones de su casa. Pero la llegada de Malvaloca a la casa es un atrevimiento que no entienden los amigos. Malvaloca lleva una vida disipada y es considerada como una cualquiera. El acto de Malvaloca provoca que las amistades de Leonardo se retiren con escusas. Al hombre le está perdonado todo, los devaneos son propios de machos y de señoritos, pero el amancebamiento debía respetar las condiciones sociales. Malvaloca tiene el desprecio de las mujeres del pueblo, de estas señoritas virtuosas y cristianas amigas de una familia distinguida. El infortunado encuentro representa para Malvaloca otro espacio de desengaño y desprecio a su condición de mujer dudosa conducta. El no compartir el espacio de su amante contribuye a la marginación del personaje, pues la casa es un lugar de convenciones sociales.

La casa de la querida. En Andalucía poner un piso o una casa a la querida era una muestra del poder del hombre en muchos sentidos, hombre de dinero y putañero. Es una muestra del sentido machista de la cultura andaluza, cuando el asunto era descarado y no importaba el que dirán. En esste caso los señoritos que tenían amante la tenían arrecogía, en algunos pueblos el amante ponía una casa a la querida y para todos era la casa de la querida. La casa tenía unas condiciones especiales, normalmente estaba alejada de la casa familiar si el hombre era casado. La casa era pequeña con la intención de no tener compromisos de visitas, pero estaba arreglada al gusto y las necesidades del hombre. Una vivienda estancia que permanecía siempre abierta, la amante correspondía con un duermevela, porque su papel consistía en esperar y estar dispuesta para el hombre, el querido podía aparecer en cualquier momento del día o de la noche.

Una querida en estas condiciones la tenían los hombres de dinero, la mayoría eran ricos terratenientes, hombres de negocios o solterones tímidos que no querían casarse por no dejar las comodidades de la familia. Las relaciones económicas entre los amantes eran de un carácter particular, cuando el amancebamiento duraba tiemnpo, el amante dejaba una pequeña herencia a la querida, se trataba de una casa, alguna finca o un pequeño negocio para vivir. De haber un testamento que garantizara la vida futura de la mujer quedaba claro que era sólo hasta la muerte de la querida, por estre motivo los familiares de la querida se afanaban para que aprovechara todo lo posible en vida. Era la forma de participar en los beneficios por los sinsabores de vivir con la deshonra, este es el papel del tío Jeromo con Malvaloca. El trato que recibía la familia en los pueblos era de cornudos consentidos, porque difícilmente los familiares gozaban del favor del querido. La secuencia que Leonardo expulsa a Jeromo de la fundición muestra el problema. La desgracia para la mujer que vivía en concubinato se producía cuando el amante moría joven o tenía la fatalidad de un accidente imprevisto, en un final de este tipo, la desdicha de la querida era doble, porque se encontraba sin recursos y humillada. Una cuestión importante sucedía cuando los amantes tenían hijos, porque en este caso no siempre eran reconocidos o registrados con el apellido del padre. Testar no era frecuente en Andalucía, sobre todo en las zonas rurales, si se trataba de personas mayores la amante se daba prisa en sacar lo que podía. El tiempo ha jugado siempre en contra de las mujeres que pretendían llevar una vida de espaldas a las normas establecidas.

La estación y otros espacios. En la historia, Malvaloca viene de Sevilla en tren y espera en Las Canteras el tren de la tarde que la lleve de nuevo a la ciudad. En ese tiempo se conocen los personajes Leonardo y Malvaloca y más tarde recorren un espacio cercano a la estación, un espacio abierto y natural entre los olivares. Dentro de este espacio-tiempo se muestran las inquietudes de Malvaloca que se descubre como una mujer en camino. Su trayectoria vital empieza cuando tiene que buscar lejos de su casa el sustendo para sus padres, luego de viajar a Las Canteras sus viajes se encaminan hacia una nueva esperanza. En la secuencia que recibe el desprecio de las amigas de Juanela dirige sus pasos a la calle, a la procesión. La calle es su medio, el lugar donde ha tenido que ganarse la vida y donde tiene que rescatarla Leonardo para salvarla, pero la salida que salvaría a Malvaloca es volver a una casa y crear una familia.

El hospicio y la iglesia. Son lugares a los que Malvaloca acude para su salvación según el pensamiento religioso católico que a los ojos de Malvaloca aparecen como lugares sagrados, como una llegada al camino de la mujer martir y arrepentida.

Los espacios omitidos. Son los que están presentes sin imágenes. Hay toda una terminología en el lenguaje popular andaluz, así como Casa de Citas, Burdel, Casa de Prostitución y Prostíbulo, lo más corriente es Casa de putas. Son los otros espacios que Malvaloca frecuentaba. Hay referencias verbales o detalles por economía del lenguaje fílmico y la censura, aunque la omisión no dificulta la narración y el sentido de continuidad de la historia, espacios opuestos latentes, pero posibles de desvelar. Para Noël Burch hay un espacio que comprende todo lo que está dentro de campo. La estación, la casa donde convive con Leonardo y la calle durante la procesión. Son espacios que adquieren su valor dramático y narrativo como oponentes a otros espacios no presentes en imágenes, pero presentes para el espectador. Es el valor de la elipsis que consigue unir los elementos narrativos de la obra, en uno sólo espacio-tiempo. Cuando Malvaloca utiliza la casa particular de su amante está infrigiendo unas normas sociales. Normas impuestas y valores defendidos por determinados grupos sociales. Valores representados por la casa que ha pasado a formar parte del universo simbólico de la familia de Leonardo y sus amigos, una burguesía bien situada. No hace falta poner cerraduras a las puertas, porque la sociedad y las personas saben donde no deben entrar. Malvaloca recorre el convento y reza en la capilla, se porta como cualquier mujer honrada, pero los espectadores saben que frecuenta burdeles, reservados y sitios distintos de los que hay dentro de campo. La oposición a los espacios de las imágenes funcionan por la complicidad de la memoria implicada en la narración. Los espacios latentes son el lado oculto de la narración, aunque su presencia sea eludida, la presencia omitida es parte del juego de la estética del cine. La elipsis espacial es el fundamento de la continuidad narrativa. Noël Burch manifiesta en un texto que nos aclara el tema:

«Puede ser útil, para comprender la naturaleza del espacio en el cine, considerar que se compone de hecho de dos espacios el que está comprendido en el campo y el que está fuera de campo. Para las necesidades de esta discusión, la definición del espacio del campo es extremadamente simple: está constituído por todo lo que el ojo divisa en la pantalla».

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