Desde hace unas semanas nuestra vida ha cambiado inesperadamente y de una forma muy radical. Los aspectos fundamentales de nuestro día a día (obligaciones, hábitos, rutinas, costumbres…) se han visto afectados y esto produce en muchas personas un malestar psicológico.

Especialmente duro es para aquellas personas que en estos momentos han sufrido la pérdida de un ser querido, bien por causa del coronavirus o cualquier otra causa.

El estado de alarma y las medidas sanitarias impuestas para frenar el virus, imposibilitan a familiares y amigos celebrar el tradicional ritual de despedida del ser querido, al menos de la forma que conocíamos hasta el momento.

¿Qué es el duelo?

El duelo es una reacción emocional normal ante una pérdida que resulta dolorosa para la persona. El duelo aparece en la vida de las personas cuando se enfrentan a una pérdida. Generalmente, nos referimos a la pérdida de un ser querido, pero también conlleva un proceso de duelo la perdida de la salud, de un trabajo o una ruptura con la pareja si no es deseada.

En el proceso de duelo, la persona pasa por diferentes fases en un cierto orden cronológico y ayudan a vivir el dolor y recomponerse tras la pérdida.

¿Todos los duelos son patológicos?

No. La tristeza por la pérdida de un familiar, de un amigo… en definitiva de alguien querido es absolutamente normal.

Si bien al principio es habitual que el dolor sea intenso, con el paso del tiempo tiende a regularse. Sin embargo, cuando la persona no es capaz de continuar con su vida sin que esa pérdida interfiera de forma significativa en todos los aspectos de su vida podemos sospechar que el duelo empieza a ser patológico.

Un duelo puede convertirse en patológico cuando pasado un tiempo importante (generalmente a partir de un año), la persona sigue desbordada, manifiesta una gran intensidad en los síntomas y el dolor e incluso cuando aparecen otros síntomas (como ideas delirantes o incluso alucinaciones).

¿Hay factores que predisponen a un duelo patológico? ¿Puede ser el COVID 19 uno de ellos?

Cuando la muerte ha sido súbita, traumática, por homicidio, suicidio, accidente de tráfico o laboral, etc., el malestar psicológico es superior al de una muerte esperada y eso efectivamente predispone a que sea más compleja la recuperación.

El coronavirus ha cambiado la forma de despedir a nuestros seres queridos. A la pérdida del familiar, hay que añadirle las circunstancias especiales que han rodeado su muerte: no poder cuidarle, acompañarle y despedirle como te hubiera gustado en sus últimos momentos.

Además, los rituales de entierro, muy arraigados en nuestra sociedad, son actos de un gran apoyo social en esos momentos tan difíciles. Por lo tanto, romper con esa normalidad, sí predispone en muchos casos a un duelo complicado.

¿Podemos hacer algo para mitigar el dolor?

  • Afortunadamente, vivimos en la era de la tecnología y aunque es evidente que no es igual hablar a través de una pantalla o teléfono que de forma presencial, con el calor de la compañía e incluso los besos o abrazos, es una forma de acercarnos a los nuestros y recibir de alguna manera el cariño que tanto necesitamos.
  • Que en este momento no se pueda celebrar una ceremonia tradicional no significa que no se pueda celebrar en unas semanas, cuando volvamos a nuestra la vida normal. Esto va a hacer que muchas familias puedan tener la despedida que les habría deseado y además es muchas veces necesaria para empezar a remontar.
  • Algo que también puede ayudarnos mucho es expresar nuestros sentimientos a través de escritos (cartas, diarios…), dibujos, de la música… . Expresar como nos sentimos (tristeza, rabia, miedo…), expresar aquellas cosas que nos quedaron por decir a nuestro ser querido, en definitiva, se trata de sacar fuera aquello que llevamos dentro y que nos supone un gran peso, que nos genera un gran malestar. Esto nos ayuda a poner la realidad delante de nosotros y enfrentar los sentimientos que surgen en el proceso.
  • Algo habitual y que es positivo si la persona quiere, es hacer homenajes a través de sus redes sociales o de forma más privada en sus entornos cercanos, dedicando unas palabras, una canción, una foto bonita… .
  • También podemos destinar algún lugar especial dentro de nuestra casa para el recuerdo, colocar una foto, colocar unas velas, poner unas flores… Dedicar un lugar concreto para que cada vez que lo necesites puedas expresar a tu ser querido lo que necesites, rezar si eres creyente o simplemente desahogarte.
  • A algunas personas puede ayudarle recopilar fotos, videos… que puedan usar para conectar con los recuerdos. Esto en algunos casos al principio resulta muy doloroso y puede necesitar algo más de tiempo.
  • En casas en las que hay niños, se les puede implicar en hacer por ejemplo una caja con recuerdos y cosas importantes del familiar ausente. Aunque es cierto que ellos viven el duelo de una forma diferente también les encantará despedirse y honrar a su familiar perdido.

Por supuesto y ni que decir tiene, para aquellas personas que lo necesiten, siempre pueden contar con ayuda profesional. En estos momentos es en muchos casos gratuita incluso.

Y aquellas personas que no han tenido una perdida directa pero que les gustaría acompañar a amigos o familiares que, si la han sufrido, ¿Qué pueden hacer?

Es cierto que también hay casos de personas que querrían acompañar a otras en su dolor por la pérdida y que tampoco pueden hacerlo físicamente por las circunstancias y esto también les puede provocar a ellos un malestar psicológico.

Para estos casos, la recomendación es hacer llegar a su ser querido que están con ellos para hablar, llorar o despejarse si es lo que quieren y necesitan. Pueden hacerlo mediante una llamado o si esto le parece violento o comprometedor con algún mensaje de apoyo y cariño.

Esto será bien recibido, no siempre tiene porqué tener una respuesta. Hay algunas personas que prefieren y sobre todo al principio, estar solas con su dolor. Esto debemos respetarlo sin dejar de hacerles saber que estamos aquí para cuando nos necesiten.

¿Algún consejo para terminar?

El duelo hay que vivirlo para superarlo y es duro, por eso, cada uno debe buscar hasta encontrar la forma de encontrarse con su dolor para superarlo. No pasa nada por llorar, enfadarse, por expresar los sentimientos… .

Y también insistir en que siempre que no hay porqué hacer solo este camino, se puede pedir ayuda profesional y/o al entorno más cercano.

Apúntate a nuestra newsletter

1 Comentario

  1. Estimad@s sr@s,

    Muchísimas gracias por este artículo tan completo. Le solicito permiso para enlazarlo a la página web y grupo de facebook homenaje a la víctimas del covid y sus familiares, en la sección de recursos de ayuda al duelo.

    Gracias por su gran labor

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre