Pedro Sánchez en Salamanca, donde un escaño es mucho más caro que para el PP. Foto: Comunica2/Sergio Arestizabal.

Es complejo entender el sistema de la ley D´Hondt en el que un escaño necesita el triple de votos en Madrid que en Ávila, o que provoca que el PSOE y Podemos, incluso Ciudadanos, necesiten muchos más votos que el PP para conseguir un diputado. Sin embargo, en estas zonas, donde el bipartidismo sigue muy presente, quienes lo tienen casi imposible son los nuevos partidos. Aún así, e PSOE parte con desventaja al necesitar más votos que el PP para un mismo escaño.

En las provincias pequeñas -esas que reparten entre dos y cinco escaños- reina el bipartidismo al que beneficia el sistema electoral, pero incluso dentro del mismo hay un perjudicado: el PSOE.

En las últimas elecciones de 2016 al PSOE le costó de media unos 3.500 votos más que al PP sacar un escaño en esas provincias, algo no excesivamente llamativo teniendo en cuenta que el PP fue la fuerza más votada ese año. Pero incluso en aquellas pequeñas circunscripciones donde el PSOE fue la fuerza más votada el coste de su escaño fue mayor. De esta forma, en Huelva, donde se proclamó vencedor, el coste fue 3.071 votos más que el del PP y en Jaén, donde quedó primero, 3.686 votos más.

«Se repite en toda Europa porque la izquierda es más urbana y la derecha es más rural», expone a RTVE.es César Calderón, CEO de consultora de análisis y estrategia Redlines. «Al PP le baja el coste de voto en Palencia, Burgos, Soria o Segovia, en las más pequeñas y precisamente las que recorre en campaña si existe posibilidad de perder un escaño».

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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