Que existe la opción de una derecha democrática, antifascista y que no tiene miedo a plantarle cara es algo evidente en países europeos como Alemania. Sin embargo, el discurso que ha dado Angela Merkel no es fácil escucharlo en países como el nuestro, donde la condena a la extrema derecha y al fascismo rara vez se escucha por parte de las formaciones que se autodefinen de derecha o de centro derecha.

«Hay libertad de expresión en nuestro país. A todos aquellos que dicen que no pueden expresar sus opiniones les digo: si das tu opinión, debes asumir el hecho de que te puede llevar la contraria. Expresar una opinión tiene sus costes. Pero la libertad de expresión tiene sus límites: esos límites comienzan cuando se propaga el odio, empiezan cuando la dignidad de otra persona es violada. Esta cámara debe oponerse al discurso extremista. De lo contrario, nuestra sociedad no volverá a ser la sociedad libre que es.»

Precisamente la formación de ultraderecha en alemania, AfD (Alternativa por Alemania) ocupa el tercer lugar en la cámara con 94 parlamentarios.

 

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