“Nuestro sitio está al aire libre, bajo la noche clara, arma al brazo y, en lo alto, las estrellas”. Con estas palabras pronunciadas en el discurso fundacional de la Falange, José Antonio Primo de Rivera dejaba claro que su partido, antiparlamentario y antisistema, no iba a renunciar a la violencia como forma de alcanzar sus fines políticos. Corría el 29 de octubre de 1933 y las organizaciones juveniles tanto de izquierdas como de derechas se radicalizaban al extremo. Había enfrentamientos en las calles, refriegas constantes, heridos. Los primeros muertos no tardarían en llegar.

La democracia se degradaba por momentos; el Parlamento se reducía a una especie de inútil teatrillo. Las huelgas y reuniones obreras eran cruentamente reprimidas por grupos de pistoleros contratados por patronos. Se extendía la idea de que la política debía hacerse en las calles, pistola en mano. El ambiente se volvía irrespirable en todo el país. Las elites financieras y las derechas más reaccionarias, temerosas de la rápida expansión del socialismo marxista, veían necesaria la existencia de un partido ultraderechista que como en otros países de Europa sirviera de dique de contención ante la amenaza roja.

Las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS) de Ramiro Ledesma Ramos y Onésimo Redondo, apoyadas por un sector de los militares y el clero, no estaban funcionando. En realidad habían fracasado, ya que no tuvieron el respaldo popular que se esperaba de ellas. Mientras Hitler arrastraba a las masas en Alemania, y Mussolini seducía a los italianos, el movimiento fascista español no terminaba de arrancar. Había que encontrar un líder carismático lo antes posible. José Antonio Primo de Rivera era el hombre. Hijo del anterior dictador español, tenía presencia, estaba intelectualmente preparado y era un buen orador para encandilar al pueblo con su discurso enérgico trufado de lirismo y sentimentalismo exacerbado.

El partido de José Antonio, Falange Española, se presentó en sociedad durante aquel histórico mitin celebrado en el Teatro de la Comedia de Madrid el 29 de octubre de 1933. Desde el principio se inspiró en la retórica del fascio musoliniano. Los encendidos discursos de sus líderes políticos apelaron a la violencia verbal y física como forma de hacer frente a la revolución bolchevique que, según ellos, pretendía romper la nación española. Falange no iba a permitir la fractura del Estado. Ante todo Dios, patria y orden y esa máxima que sus militantes llevaban grabada a sangre y fuego en sus cabezas: “España es una unidad de destino en lo universal…”

Aquel momento histórico presenta curiosas analogías con lo que ha ocurrido en nuestro país en la actualidad. Podemos irrumpió con fuerza en la política española (cosechando cinco millones de votos) mientras la ultraderecha seguía estancada en grupúsculos minoritarios. Los líderes de los partidos xenófobos nacionalistas europeos se preguntaban qué diablos estaba pasando en España –un país con una enraizada tradición de pronunciamientos y autoritarismo–, para que el movimiento ultranacionalista no prendiera en la gente. No entendían cómo la izquierda española podía crecer tanto y la extrema derecha no terminaba de cuajar. Le Pen triunfaba en Francia, Wilders en Países Bajos y Michaloliakos en Grecia. Eran los tiempos en que Pablo Iglesias se felicitaba de que España y Portugal fuesen honrosas excepciones en el nuevo y negro mapa europeo de los populismos xenófobos. Poco le iba a durar la alegría al líder de la nueva izquierda española. Una violenta tormenta se estaba preparando.

Pero volvamos al año 1933. En octubre de ese año Primo de Rivera viajó a Italia para entrevistarse con Mussolini, que le regaló un retrato firmado. El fundador de la Falange colgó el cuadro en su despacho junto al de su padre. Se dice que momentos antes de la entrevista le dijo a un reportero: “Soy como el discípulo que va a ver al maestro”. Dos años después llegaba una jugosa subvención mensual italiana de 50.000 liras del Gobierno fascista para el partido de Primo de Rivera.

Al igual que en los años 30 la maquinaria fascista europea impulsó el falangismo joseantoniano en España, en 2018 los partidos ultras del viejo continente, y también los republicanos neocon de Donald Trump al otro lado del charco, han puesto algo más que su granito de arena para que la llama del neofascismo prenda en España. El nuevo teatro de Comedias ha sido el madrileño Palacio de Vistalegre; las camisas azules falangistas se han cambiado por banderas verdes de Vox; y en este caso el hombre carismático no ha sido un joven espigado de aspecto dandi y cabello engominado estilo años 30 sino un tipo con barba de soldado de los tercios de Flandes y ‘chaqueta de sport’ llamado Santiago Abascal. Han cambiado los escenarios y los personajes, pero el discurso del odio sigue siendo el mismo, aunque algo más atemperado y adaptado al siglo XXI, ya que mientras José Antonio recurría a la exaltación de la violencia física el líder de Vox solo emplea la violencia verbal para atacar a inmigrantes, feministas, comunistas y homosexuales. Por fortuna, la delgada línea roja que separa la teoría de la práctica aún no se ha atravesado.

Falange Española organizó a sus jóvenes escuadristas en grupos paramilitares canalizando su rebeldía y su odio hacia la democracia liberal mediante la práctica de la violencia. El proceso de selección se hacía con minuciosidad y tomando precauciones para no levantar las sospechas de las autoridades y de la policía. De hecho, en las fichas de afiliación de los nuevos falangistas se reservaba una casilla en la que se hacía constar si el candidato disponía de “bicicleta”, es decir de una pistola. Luego se les entregaban porras flexibles forradas de metal para batirse en la calle con los grupos de izquierda. En un documento interno de Falange, aireado por un periódico de la época, quedó en evidencia cuál era su hoja de ruta: “Fracasadas rotundamente las tentativas de actuaciones por procedimientos legales, e impotentes hoy para contener el avance de la ola roja, cuya práctica y procedimientos son genuinamente violentos, a la violencia habrá que recurrir para contener y luego destruir ese peligro que pretende acabar con la civilización”.

La mecha del odio estaba prendida. Solo quedaba sentarse y esperar a que todo saltara por los aires.​ Aunque Vox no sea un partido violento, emplea la misma estrategia política: encender a las masas, alimentar la ira contra el sistema, convertir a los adversarios políticos en enemigos a los que es preciso destruir y aniquilar. Jugar con fuego, en fin. ¿Con qué peligroso propósito?

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11 Comentarios

  1. la drcha es violencia y desprecio a la gente,
    tos ls golpes d estado desd S 19ª han sido d ellos :
    Primo RIVERA qe masacro a campesinos cuando la iglesia se apropio d sus tierras
    sanjurjo
    mola 1936
    franco poniendo al borbon 1975
    el borbon qe no da a elegir entre él y republica 1978…La supuesta democratica transicion
    tejeroborbon 23F
    la gestora del ppa$.e para qe Sanchez no gobernase cn U_Podemos
    la policvia politica dl PP- d rahoy contra Upodemos
    ahora VX cn sus manipulaciones sicologicas :
    VX=desparramar absurdos
    =qe s hable d ellos
    + la gente al no entender
    si esta acomplejada+inculta ls acepte por no pensar qe son memos qe no entienden
    cuando es imposible ya qe son absurdos
    =asi sigue desparrame d ego irracional
    + dicen qe estan por españoles+uniodadnacional

  2. Vaya artículo basura…De otros modos y otros tiempos, donde la radicalización era normal por parte de todos. Véase desde Negrín, Azaña, Largo Caballero, José Antonio o la Pasionaria…
    Pero el redactor lo resume en José Antonio y el fascismo. Objetividad bastante nula.

    • Qué golpe? La moción de censura está en la Constitución. El golpe lo dio el PP con la corrupción y la caja B que en cualquier otro país habría habido dimisiones en cascada.

  3. Discurso del odio el de ese líder de la nueva izquierda que avisa de la alerta antifascista
    Discurso del odio el asalto a las iglesias al grito de arderéis como en el 36
    En España sale gratis atentar contra los cristianos, si irrumpes en un mitin separatista y rompes un atril son cuatro años de cárcel
    El odio lo ha traído Zapatero con su guerra civilismo y sus leyes de memoria histórica solo para la mitad de los españoles
    Vox ha irrumpido con fuerza porque defiende la unidad y la identidad de España, La defensa de la vida y la igualdad ante la ley
    El odio es de otros, de los que se alegran del incendio de Notre-Dame y lo ponen en la redes
    El redactor de ese artículito hace bien, es su trabajo, no tienen ni puta idea de lo que es o de lo que fue la falange española y de la figura de José Antonio
    Hacéis bien en tener miedo, el vendaval Vox ha llegado y se va a quedar

  4. Vaya artículo más tendencioso. Se queda en anécdotas, sacadas de contexto. Cuando hay otras muchas que demuestran lo contrario, la distancia de Falange con el Fascismo. Falange fue empujada a la Violencia, después de soportar la represión, sobre todo del Partido Socialista y del aguante que tuvo el mismo José Antonio. Negándose durante tiempo a contestar a los Asesinatos que sufría. Lo que llevó, hasta a la burla de la Derecha. Además Abascal no tiene nada que ver con la ideología Nacionalsindicalista, ni por supuesto el sr. Trump. Vox, sería más parecido, de aquella época, al partido de Calvo Sotelo, Renovación Española, partido Monárquico clásico de Derechas, por el que Jose Antonio sentía un profundo desprecio.

  5. El Fascismo no puede considerarse en ningún momento como un fenómeno de derechas debido a sus políticas revolucionarias y socialistas. Antes de escribir sobre política se debería leer, de hecho Mussolini antes de fundar el Partido Nacional Fascista pertenecía al Partido Socialista Italiano… Así pues antes de escribir comparando la derecha liberal de VOX con el Fascismo español de FE de las JONS, me gustaría que tuvierais la mínima integridad moral de transmitir la verdad, y esta es que el Fascismo lo creo la izquierda colectivista.

    • Lol, el periodista cree a estas alturas que el falangismo y el fascismo son extrema derecha. Déjame corregirte: el fascismo es extrema izquierda, está en el mismo saco que el socialismo, nazismo, peronismo, maoismo, juche, etc. Si quieres saber lo que es la extrema derecha echa la vista a esos países ultra religiosos y tradicionales: Irán y Arabia Saudí. Por cierto Vox no es extrema derecha, es un partido de centro-derecha moderado con algunas medidas liberales.

  6. C ha escrito:
    la drcha es violencia y desprecio a la gente,
    tos ls golpes d estado desd S 19ª han sido d ellos :
    Primo RIVERA qe masacro a campesinos cuando la iglesia se apropio d sus tierras
    sanjurjo
    mola 1936
    franco poniendo al borbon 1975
    el borbon qe no da a elegir entre él y republica 1978…La supuesta democratica transicion
    tejeroborbon 23F
    la gestora del ppa$.e para qe Sanchez no gobernase cn U_Podemos
    la policvia politica dl PP- d rahoy contra Upodemos
    ahora VX cn sus manipulaciones sicologicas :
    VX=desparramar absurdos
    =qe s hable d ellos
    + la gente al no entender
    si esta acomplejada+inculta ls acepte por no pensar qe son memos qe no entienden
    cuando es imposible ya qe son absurdos
    =asi sigue desparrame d ego irracional
    + dicen qe estan por españoles+uniodadnacional

    Esta persona escribe como debe pensar.,.. con muchas faltas. La falta más clara y más grande que comete es la falta de rigor y a la verdad en todo cuanto ha escrito….bueno escrito….pero bueno no es extraño si se nutre de artículos como este

  7. Artículo tendencioso y previsible, la izquierda es buena, democrática y tolerante y la derecha se come a los niños. Empiece a considerar a sus lectores como adultos y revise la historia de España, su punto de vista tiene graves lagunas.

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